Algunos analistas aseguran que si el organismo otorga un desembolso por US$ 7.500 millones podría haber algo de calma en la plaza cambiaria.
En plena escalada del dólar blue y una fuerte suba de precios, el ministro de Economía Sergio Massa sostuvo que la devaluación del 22% fue acordada con el FMI para recibir un desembolso de US$7.500 millones del organismo.
Sin embargo, los economistas cuestionaron que la devaluación fue hecha sin un plan económico integral y por eso, sumado al fuerte clima de incertidumbre electoral, no fue efectiva en reducir una brecha cambiaria que sigue encima del 100%.
Massa viajaría esta semana a Washington cuando el directorio del organismo trate el miércoles el caso argentino y podría aprobar formalmente el desembolso de los US$7.500 millones. Esto, sostienen los analistas, será clave si el Gobierno quiere encauzar algo la actual turbulencia cambiaria, ya que cualquier otra medida sería insuficiente para calmar a los mercados.
El principal objetivo oficial es ahora intentar cumplir con las pautas fiscales del organismo, estimadas en 1,9% para este año, y una acumulación de reservas, que en estos momentos son negativas en alrededor de US$10.000 millones.
Según los analistas, el rumbo del blue dependerá de los desembolsos del FMI, cuánto dinero llegue efectivamente, y otras variables, como los incrementos inflacionarios que habrá tras la devaluación. Si el desembolso llega, estiman que el blue podría bajar más a $720 o más, aunque hacia fin de mes volvería a subir hasta los $740.
Pero otros analistas, menos optimistas, no creen que el blue se siga desinflando demasiado porque la inflación acelerada sigue empujando y los fondos del FMI no se usarían para intervenir en los dólares financieros sino para pagarle al propio organismo. Los economistas sostienen que los US$7.500 millones alcanzarían para cubrir los vencimientos con el propio FMI hasta octubre y para devolver US$1.000 millones adeudados a la CAF, US$750 millones a Qatar, y US$1.400 millones a China.
El escenario se enrarece aún más con el triunfo de un candidato que quiere dolarizar (el liberal Javier Milei), y los fuertes reclamos salariales que surgieron con la devaluación. Además, los economistas sostienen que es un error dejar el dólar fijo en $ 350 porque, al haber devaluado sin un plan atrás, se corre el riesgo de tener que hacer otro salto devaluatorio antes de octubre.
El principal problema, sostienen los analistas, es que la decisión del Gobierno de devaluar generará un inevitable traslado a precios que podría escalar la inflación a dos dígitos en agosto y obligaría a redefinir los valores de tarifas y combustibles.
La única medida que impulsa el Gobierno para contener la escalada inflacionaria es renegociar los acuerdos de precios vigentes en el programa Precios Justos. El oficialismo ofrecería a las empresas que no aumenten precios desde una disminución de impuestos hasta letras de financiamiento del BCRA para adquirir insumos importados.
El traslado a precios de la devaluación se sentiría entre otros rubros en las tarifas de luz, que están dolarizadas. Y en el caso de los combustibles, se renegociará el actual acuerdo de precios que permite a las petroleras aplicar un 4,5% mensual.
El dólar imparable
El dólar tuvo una fuerte suba esta semana, la cotización oficial subió un 22% el lunes, lo que dejó su cotización en $365, mientras que el blue tuvo tres jornadas de fuerte aumentos, hasta alcanzar los $760 en el cierre del miércoles para retroceder, por primera vez en un mes, el jueves y cerrar la semana en $720.
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