Las víctimas tienen 79 y 80 años. Los ladrones sabían que guardaban dólares, euros y pesos para hacer un viaje.
Carlos y Victoria, de 79 y 80 años, son dos jubilados que dormían en su casa cuando delincuentes rompieron una ventana trasera y fueron directamente hasta su habitación. Los despertaron a golpes y comenzaron a exigirles el dinero que habían guardado durante meses.
Entregaron todos sus ahorros sin resistirse, pero la violencia no terminó. Los atacantes siguieron dándoles patadas y trompadas mientras uno de ellos amenazaba a Carlos con un cuchillo casero apoyado contra el cuerpo.
Los ladrones escaparon con dólares, euros y pesos destinados a un viaje. La precisión con la que actuaron llevó a la Policía a sospechar que alguien les había indicado dónde vivían las víctimas y cuánto dinero podían encontrar.
La brutal madrugada que vivieron Carlos y Victoria
El asalto ocurrió en una vivienda de la calle Olleros al 2900, en el barrio San Salvador, ubicado en la zona oeste de la ciudad de Córdoba. Los delincuentes aprovecharon que el fondo de la propiedad limita con un cañadón. Llegaron hasta una ventana, rompieron el acceso e ingresaron sin que el matrimonio pudiera advertirlo.
Una vez dentro, se dirigieron hacia el dormitorio. Los golpes comenzaron antes de que Carlos y Victoria comprendieran qué estaba pasando. Los asaltantes les exigían los ahorros en moneda extranjera y amenazaban con apuñalarlos.
La pareja les entregó US$6.500, 2.500 euros y $2,5 millones. Aunque ya tenían el dinero, los ladrones continuaron atacándolos. “Entraron sacados”, describió el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros.
El dato clave y la sospecha de un familiar entregador
De acuerdo a la investigación que se lleva adelante, uno de los sospechosos fue identificado como Miguel Cabrera, de 35 años. Los policías lo encontraron mientras caminaba por la calle y lo detuvieron como presunto autor material del asalto.
Cabrera y el segundo hombre buscado vivían en condiciones de extrema marginalidad y, de acuerdo con la investigación, tenían consumos problemáticos de pasta base. Para los investigadores, resultaba poco probable que hubieran organizado solos un robo tan dirigido. Los agresores sabían que el matrimonio guardaba dinero, conocían la vivienda y fueron directamente hasta el dormitorio.
La pista condujo hasta Analía Palacios, de 44 años, madre de la pareja de uno de los tres hijos de Carlos y Victoria, es decir su como consuegra. Pero el jubilado aclaró que prácticamente no mantenía relación con ella.
“Si la vi, fue una vez parada en la puerta de la casa de mi hijo”, explicó Carlos. También indicó que el vínculo entre Palacios y su propia hija era distante.
La mujer detenida y el prófugo que busca la Policía
La hipótesis de la Fiscalía sostiene que Palacios se enteró durante una reunión familiar de que el matrimonio tenía dinero para viajar. Todavía no se determinó si escuchó una conversación o si el dato surgió de un comentario realizado sin advertir el riesgo. Con esa información, la mujer habría contactado a dos hombres que frecuentaban una zona cercana.
Palacios fue detenida durante una serie de allanamientos y quedó a disposición de la Justicia. Su presunta participación todavía deberá ser probada y la investigación busca establecer si solamente aportó el dato o si también intervino en la planificación.
Carlos contó que muchas personas sabían que juntaba dinero durante el año para viajar durante octubre o noviembre, cuando los precios resultaban más bajos. Por ese motivo, al principio no estaba convencido de que la información necesariamente hubiera salido de su entorno familiar.
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