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San Martín y la masonería: cómo el padre de la patria llegó a la logia

¿Cuáles fueron su vínculos con la institución de libre pensadores? ¿Cuánto de mito y de realidad hay en estas historias? Trataremos de reflexionar sobre estos hechos en un nuevo aniversario de la muerte de nuestro libertador.

La realidad rioplatense en 1778 era prometedora. Hacía dos años que Buenos Aires se había transformado en capital de un nuevo espacio jurídico - administrativo, denominado Virreinato del Río de la Plata y reconfiguró las relaciones de poder entre los territorios coloniales hispánicos. En Yapeyú nacía José Francisco, hijo de dos españoles peninsulares, Juan de San Martín y Gómez, militar español y Gregoria Matorras del Ser.

Para 1810 todo había cambiado, la Familia Real de los Borbones hacía dos que estaba presa de Napoleón Bonaparte y el soldado San Martín luchaba en los campos de batalla europeos para liberar España de las tropas francesas. En América, los territorios virreinales que respondían al rey Fernando VII caen en la desintegración y en intentos de diferentes autonomías o en directas declaraciones independentistas. En este contexto, el Padre de la Patria toma contacto por primera vez con la masonería.

Según el historiador argentino Emilio Corbiére, San Martín se inició en la masonería en 1808 en la Logia Integridad y luego pasó a formar parte de la Logia Caballeros Racionales N.º 3, ambas de Cádiz. En esta última obtuvo el grado de Maestro Masón. De ahí tomó las ideas de libertad e independencia de la patria que circulaban entre los españoles que ansiaban desterrar a los ejércitos invasores franceses liderados por Napoleón.

En 1812, tras haber alcanzado el grado de Teniente Coronel, se dirigió a Londres y de ahí a Buenos Aires, donde se puso al servicio de los procesos independentistas que circulaban tímidos a lo largo y ancho de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Los primeros historiadores que hablaron de San Martín y la masonería observaron que sus ideas provenían de Gran Bretaña y sus intereses imperialistas. Sin embargo, luego se supo que sus primeros pasos dentro de la institución se llevaron a cabo en Cádiz, al calor de logias operativas que tenían como fin independizarse de los franceses que estaban ocupando los territorios españoles.

En su breve paso por Londres tuvo contacto con las logias especulativas británicas, logias de corte filosófico, donde participaban Alvear y Zapiola. Entre los tres, formaron una masonería de corte exclusivamente operativo, cuya finalidad, alejada de la masonería simbólica o contemplativa, era ser una herramienta pragmática para la independencia en los territorios americanos. Producto de estas convicciones patrióticas, se trasladaron hacia el Río de la Plata, donde funcionaba el denominado Primer Triunvirato dirigido por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso.

En las Provincias Unidas del Río de la Plata la masonería dio sus primeros pasos durante la Revolución de Mayo de 1810. Se levantó la Logia Independencia, también llamada Logia de San Juan, presidida por el morenista Julián Álvarez. Dicha logia suministró los cuadros principales para sostener la futura Logia Lautaro creada por San Martín, Alvear, Zapiola y otros tantos criollos que arribaron en la fragata Canning con la desesperanza de ver a España hundida y perdida a manos del invasor francés. El interés de muchos de estos hombres era salvar los territorios de ultramar y evitar el mismo fin que tienen los peninsulares hispánicos.

En este escenario de guerras europeas y territorios coloniales de ultramar que lejos estaban de poseer una integración real más allá de la unidad burocrática impuesta desde fuera, surgió en 1812, la Logia Lautaro en Buenos Aires y sus homónimas del interior.

Fundada conjuntamente por San Martín y Álvarez, tenía como fin hacer una masonería de corte operativo y lograr la independencia de los antiguos territorios americanos. Además de los fundadores, involucró a la mayoría de los miembros del Primero y Segundo Triunvirato.

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En 1816 el General San Martín fue designado al frente de los Ejércitos de los Andes y casi simultáneamente fundó la Logia Ejército de los Andes de la cual fue su primer Venerable Maestro o Presidente.

Lo mismo ocurrió cuando entra en Lima en 1821 y, tras ser proclamado Protector del Perú, creó la Logia Paz y Perpetua Unión. Durante su autoexilio, posterior a sus gestas independentistas americanas, San Martín participó en diferentes logias europeas en Londres, Bruselas y Francia. Sin embargo, la participación masónica del Libertador pasó con tal discreción que quedó velada de un notorio misterio y frecuentes debates entre los historiadores.

Todo lo que se sabe del Padre de la Patria y la masonería es por actas de las diferentes logias en las que actuó y también de los testimonios brindados por Zapiola, que, ante la consulta de Mitre, sobre la existencia de la Lautaro, respondió que él formaba parte de la misma, al igual que San Martín y Alvear. No pudo explicar porque la misma se dividió y cuales fueron los conflictos y enfrentamientos que separaron a San Martín y Alvear.

José Francisco de San Martín murió el 17 de agosto de 1850 en Boulonge-sur-Mer, Francia, en brazos de su hija, Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada.

El libertador de América se fue con la pena de su auto exilio en tierras francesas sabiendo que la unidad americana todavía no tenía fecha de nacimiento.

Contempló, con la rectitud de siempre y desde lejos, su tierra natal jaqueada por diversos caudillos, los cuales se repartieron el poder y trabaron así el proceso de unificación nacional.

Hubo que esperar tres años más para ver brotar los albores de la Constitución federal, la de 1853, y hasta 1862 para la gestación de la República Argentina con la intervención de nuevos hombres de la masonería y una nueva utopía puesta en la unidad.

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