Aunque ya no están en circulación en Argentina hace siete años, conserva un valor oculto.
En mayo del 2018, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) retiró de circulación más de 400 millones de monedas de 2 pesos. Durante años formaron parte de la vida cotidiana, pero hoy se transformaron en un recuerdo guardado en cajones, bolsos o frascos olvidados.
Para muchos, quedaron reducidas a un objeto sin valor, aunque lo cierto es que todavía pueden convertirse en un verdadero tesoro histórico.
La clave está en reconocer su potencial: además de ser un símbolo de la economía argentina, estas monedas poseen metales que pueden ser muy valiosos.
¿Por qué la moneda de 2 pesos sigue siendo valiosa?
Aunque ya no circula como dinero oficial, la moneda de 2 pesos conserva importancia por su composición.
Estaba fabricada con una aleación de cobre, níquel y aluminio, materiales totalmente reciclables. El cobre y el níquel, en particular, resultan muy demandados en la industria, lo que convierte a cada unidad en una pequeña reserva de recursos.
Al ser reutilizadas, no solo se aprovecha el material, también se evita que terminen en vertederos como simple desecho. Esto ayuda a reducir el impacto ambiental y fomenta prácticas más responsables. En grandes cantidades, estas monedas pueden transformarse en materia prima para nuevos productos industriales.
El Banco Central detalló en su momento las características de la pieza:
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Valor facial: $2
Peso: 7,20 gramos
Diámetro: 24,50 mm (núcleo de 17 mm)
Espesor: 2,2 mm
Metales: anillo dorado (92% cobre, 6% aluminio, 2% níquel) y núcleo plateado (75% cobre, 25% níquel)
Canto: alternado entre ranurado y liso
Con estos datos, queda claro que no se trata de un objeto sin valor, sino de una pieza con potencial para distintas formas de reutilización.
Cómo darle uso a las monedas
El reciclaje creativo permite transformar una simple moneda en un objeto útil o decorativo. Para eso, el primer paso consiste en una limpieza básica con agua tibia y jabón neutro, evitando productos abrasivos que dañen su superficie. Después de secarla bien, ya se puede decidir su destino.
Algunas ideas:
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Llavero: con una herramienta de precisión se puede perforar un borde y colocar un aro metálico.
Colgante: pegando un soporte en la parte trasera se convierte en un accesorio para cadenas.
Decoración: enmarcada junto a otras monedas fuera de circulación, puede formar parte de un cuadro temático.
Florero o adorno: varias monedas pegadas alrededor de un recipiente de vidrio pueden dar un toque artístico y original.
Para proteger la pieza y conservar su brillo, conviene aplicar una fina capa de barniz transparente o esmalte incoloro.
Un objeto cargado de historia y creatividad
La moneda de 2 pesos dejó de ser dinero, pero su valor simbólico y material sigue vigente. Cada ejemplar es un recuerdo de una etapa de la economía argentina y, al mismo tiempo, una oportunidad de darle una nueva vida a través del reciclaje.
Quien todavía conserve una en su casa tiene más que un pedazo de metal: posee un fragmento de historia convertido en recurso. Al reutilizarla no solo se rinde homenaje a su pasado, también se apuesta a un futuro más sustentable y creativo.
Dejarla olvidada en un cajón es desperdiciar su potencial. En cambio, recuperarla y reinventarla permite que aquella vieja moneda se transforme en un tesoro personal, ecológico y artístico.
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