El cadáver de un hombre, al que le amputaron las manos, fue encontrado dentro de un auto incendiado y la Fiscalía de Paraná identificó que la víctima es un chofer del Ministerio de Salud entrerriano. Por las características del hecho, los investigadores no descartan que el crimen esté vinculado a algún tipo de venganza, ajuste mafioso o del narcotráfico.
El cuerpo fue descubierto minutos después de las 2 de la madrugada del martes, luego de un llamado al 911 en el que se alertó sobre un auto Renault Clío que se estaba incendiando en un descampado del barrio Anacleto Medina Sur, a metros del Club Ciclón del Sur. Cinco horas más tarde, se registró otra notificación al número de emergencias sobre la presencia de dos manos humanas dentro de una bolsa de residuos en el Volcadero, un basural a cielo abierto ubicado a unas 30 cuadras del centro de la capital provincial.
La fiscal auxiliar de Paraná, Melisa Saint Paul, ordenó de inmediato la intervención de las Divisiones Homicidios y Criminalística de la Policía de Entre Ríos y la realización de la autopsia correspondiente para poder determinar la identidad del hombre. Aunque en un principio se había comunicado que por "el estado del cuerpo, totalmente calcinado, no se puede reconocer quién es", finalmente la servidora pública señaló que a partir del informe preliminar de la necropsia, se pudo detectar que el cadáver correspondía a Silvio Cabeza. Luego, de acuerdo a las huellas dactilares, se corroboró que las manos encontradas pertenecían al hombre. Por el estado de las extremidades, se dedujo que la amputación había sido reciente.
La víctima, de 49 años, trabajaba desde hacía más de 15 años en el Ministerio de Salud entrerriano como chofer oficial. Actualmente, se desempeñaba en el Programa Sumar, donde conducía vehículos para traslado de personas e insumos. De todas los entrevistas realizadas por la División Homicidios y la fiscal Saint Paul, por el momento, no surgió ningún indicio que Cabeza haya tenido conflicto serio con alguien ni que haya estado vinculado a alguna actividad ilícita.
Un joven, de 23 años, fue asesinado por sicarios el martes a la tarde mientras jugaba con su hijo, de cuatro, en una plaza de Rosario, Santa Fe. El pequeño fue testigo del episodio y debió ser contenido por los vecinos y personal policial hasta que llegaron al lugar sus familiares.
El episodio ocurrió en el barrio Acindar, en la zona sudoeste de la ciudad. De acuerdo a lo que pudieron reconstruir los investigadores, cuatro atacantes se movilizaron en un automóvil marca Corsa, azul, con vidrios polarizados, y dos de ellos se bajaron del coche para ejecutar al muchacho, identificado como Luciano G., quien cayó muerto en medio de la plaza. El suceso estaría vinculado a la guerra narco.
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