Pasó medio año postrada en una cama y hoy brilla en El Biguá

A Marisa Quiroga le dijeron que se olvidara del básquet y no aflojó.

POR MARTIN GAMERO - deportes@lmneuquen.com.ar

No lo podía creer Marisa Quiroga cuando le dijeron: “Olvidate de jugar al básquet”. Alrededor de la naranja había construido sus sueños y hasta llegó a jugar en la Selección Argentina. Cómo podría aceptar entonces una frase tan lapidaria sin siquiera oponer un mínimo de resistencia. Menos en un deporte donde bajar los brazos es claudicar. El año pasado un movimiento brusco durante una sesión de entrenamiento cuando jugaba en Deportivo Roca le provocó una hipertensión intracraneal que afectó sus movimientos y llevó al facultativo a pronunciar aquellas imperativas palabras.

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Pero Marisa, sin llegar a desoir las recomendaciones médicas, se ajustó al tratamiento y hoy continúa dribleando, lanzando o buscando el rebote para su actual equipo de Las Bigualas, del club El Biguá. “Sentí un tirón fuerte en el cuello”, recordó la jugadora de 32 años sobre aquel ingrato momento. El dolor continuó durante semanas. “Me lo trataron como una tortícolis primero pero luego de hacerme cinco resonancias magnéticas pudieron dar con el diagnóstico: tenía una pérdida de líquido cefalorraquídeo. Se me hicieron fístulas (conexión anormal entre los órganos) en la membrana, que hizo que este líquido saliera del lugar donde debe estar y dejara de mantener humectado el cerebro, por decirlo de alguna manera”, detalló. En muchos casos, este tipo de situaciones, denominadas Hipertensión Intracraneal, pueden derivar en un ACV. “Por eso tuve que hacer un tratamiento, en donde no podía moverme”, describió. “Estuve un mes internada. Tenía que estar acostada. Seis meses estuve sin levantarme de la cama. Ni siquiera podía ir al baño”, agregó. Fue ahí cuando le recomendaron dejar de jugar al básquet. “Fue lo que más me afectó”, aseguró Quiroga, que aún continúa con el tratamiento y controles constantes.

A pesar de las malas noticias de los médicos, su aumento de peso producto de los medicamentos y de haber estado durante varios meses sin realizar actividad física, jamás se rindió. Justo a ella, que a los 2 años perdió a sus padres y se repuso, no la iban a vencer tan fácil. “Recién en febrero pude volver a caminar. Luego regresé al deporte y sentirme nuevamente parte de un plantel es hermoso”, afirmó Marisa, que comenzó a jugar al básquet a los 6 años por sus hermanos mayores y por Ricardo Sakalian (DT), quienes le transmitieron la pasión en Chocón Lauquén, donde vive y se traslada porque el club es “como mi segunda casa, donde me terminé de formar y un lugar de contención también”.

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Su paso por la selección

El sueño de jugar en la Selección Argentina es el anhelo de todo deportista. Y Marisa lo pudo cumplir de la mejor manera porque también logró colgarse una medalla de plata.

“Jugar en la Selección Argentina fue algo maravilloso”, afirmó con entusiasmo y repasó como fue ese momento. “Era el año 2004. En esa oportunidad jugamos un Sudamericano en Bolivia y logramos el subcampeonato. Perdimos la final por seis puntos con Brasil. Luego fuimos a jugar el Panamericano a Puerto Rico, otra experiencia inolvidable. Sin buscarlo, me encontraba representando a la Albiceleste”, rememoró con emoción. Ese 2004 fue “el año” deportivo para Marisa. Porque además jugó en Unión Florida, de Buenos Aires. “Yo me crié con mis tíos desde que fallecieron mis padres cuando tenía dos años. Siempre estuvieron y están. El peso familiar, extrañaba mucho, y mi edad en ese momento (tenía 16 años) hicieron que aguantara todo ese año y luego volviera a la región”, dijo.

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