Descubren en la Patagonia una nueva especie de dinosaurio carnívoro que vivió poco antes de la extinción
El hallazgo fue realizado por investigadores argentinos y japoneses. La especie, habitó la Patagonia hace unos 70 millones de años.
Un equipo de científicos argentinos y japoneses descubrió una nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó el extremo sur de la Patagonia hace aproximadamente 70 millones de años, pocos millones de años antes de la extinción masiva que puso fin a la era de los dinosaurios. El hallazgo se produjo en la provincia de Santa Cruz y fue dado a conocer a través de una publicación en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology.
La nueva especie fue bautizada como Kank australis y pertenece al grupo de los unenlágidos, dinosaurios estrechamente emparentados con los velociraptores y considerados cercanos al origen de las aves modernas. Sus restos fueron encontrados en sedimentos de la Formación Chorrillo, cerca de la localidad de El Calafate.
El nombre elegido para la especie combina referencias al territorio y a la cultura de los pueblos originarios de la región. “Kank” alude al “ñandú anciano” de la mitología Aonikenk, que según la tradición dejó su huella en el cielo formando la constelación Choiols, conocida como la Cruz del Sur. En tanto, “australis” significa “del sur” en latín.
Un hallazgo que amplía el mapa de los raptores patagónicos
Los unenlágidos son dinosaurios exclusivos del hemisferio sur y hasta ahora la mayoría de las especies conocidas habían sido halladas en el norte de la Patagonia. Por ese motivo, el descubrimiento de Kank australis resulta especialmente relevante para los investigadores.
Según explicaron los científicos, el hallazgo permite completar un vacío geográfico importante y aporta nuevas evidencias sobre la distribución de estos animales en el sur de Sudamérica, además de reforzar las conexiones evolutivas con especies emparentadas halladas en la Antártida.
Los restos fueron recuperados durante varias campañas paleontológicas realizadas desde 2018. Una de las piezas más significativas fue una vértebra ubicada en la base del cuello, encontrada poco antes de que una intensa tormenta de nieve obligara a suspender una de las expediciones.
Los investigadores relataron que inicialmente no pudieron identificar con precisión a qué animal pertenecía el fósil, ya que permanecía parcialmente incrustado en la roca. Sin embargo, una vez completada la extracción y limpieza del material, confirmaron que se trataba de un raptor.
Cómo era el Kank australis
Aunque los restos hallados son fragmentarios, incluyen vértebras, dientes y huesos del pie que presentan características anatómicas únicas, suficientes para identificar una nueva especie.
Los especialistas estiman que el dinosaurio medía alrededor de dos metros de longitud y tenía un tamaño similar al de un ñandú actual. Sin embargo, algunas de sus características sugieren un comportamiento diferente al de los velociraptores más conocidos.
Los dientes poseen pequeñas crestas que habrían sido útiles para sujetar presas resbaladizas, como peces. Además, la estructura de las vértebras del cuello muestra adaptaciones relacionadas con músculos y vasos sanguíneos similares a las observadas en aves pescadoras modernas, como las garzas.
Esta evidencia llevó a los investigadores a plantear que Kank australis podría haber sido un cazador especializado en ambientes acuáticos, alejándose de la imagen tradicional de los raptores ágiles y exclusivamente terrestres que suele asociarse a sus parientes del hemisferio norte.
Una Patagonia muy distinta a la actual
Cuando este dinosaurio habitó la región, el paisaje patagónico era completamente diferente al actual. La cordillera de los Andes todavía no se había formado y la zona estaba dominada por extensos sistemas de ríos, lagunas y abundante vegetación.
En los mismos niveles geológicos donde aparecieron los restos del Kank también se encontraron fósiles de peces, ranas, tortugas, serpientes, mamíferos y otros dinosaurios. Entre ellos se destacan el gigantesco depredador Maip macrothorax y el saurópodo de cuello largo Nullotitan glaciaris.
Los científicos consideran que estos hallazgos permiten reconstruir con mayor precisión un ecosistema rico y diverso que prosperó en el extremo sur de la Patagonia durante los últimos millones de años del período Cretácico.
Las investigaciones forman parte de un trabajo conjunto desarrollado desde 2018 por especialistas, becarios y técnicos del CONICET y del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, la Fundación Félix de Azara y el Museo Nacional de Ciencia y Naturaleza de Tsukuba, en Japón.
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