Está cerrada desde el 21 de octubre y el lunes habrá una inspección para definir cuándo se puede volver a las aulas. Ya van cinco desinfecciones. Pero vuelven.
La Escuela Provincial N.º 711 de Comodoro Rivadavia, en Chubut, no tiene clases presenciales desde el 21 de octubre de 2026 por la constante aparición de chinches en el edificio.
Las autoridades harán una inspección el lunes 2 de noviembre y, si no se detectan nuevos insectos, el regreso progresivo de los alumnos a las aulas podría comenzar el martes 3 de noviembre a la tarde, según informaron desde el colegio a ADNSUR.
La suspensión arrancó hace 9 días, desde el mediodía, después de que durante el turno mañana volvieran a detectarse chinches dentro del edificio.
La medida fue autorizada por el Ministerio de Educación de Chubut, según explicó la supervisora escolar Lorna Cárcamo.
En esa oportunidad, la funcionaria aclaró que el problema no es nuevo y que se arrastra desde hace meses. Y confirmó que la desinfección que se haría sería la quinta en lo que va del ciclo lectivo 2026.
Mientras tanto, los estudiantes siguen con actividades domiciliarias y clases online, como en los tiempos de la pandemia de coronavirus. El mismo plan de contingencia se usó en las suspensiones anteriores.
Chinches en la escuela: qué se hizo y por qué no alcanzó
En septiembre se hizo uno de los operativos más fuertes. Las clases presenciales se cortaron durante casi una semana para intervenir a fondo.
Retiraron las cortinas, movieron los muebles, desmontaron los pizarrones y revisaron los bancos y el resto del mobiliario.
La fumigación se hizo un martes y se repitió al día siguiente, por la dificultad que implica eliminar estos insectos.
Después hubo que limpiar y ventilar los ambientes antes de que volvieran los alumnos.
Sin los resultados esperados
Pero al mes siguiente, Cárcamo admitió que los resultados no fueron los esperados. "Creíamos que con la fumigación de septiembre, que fue muy intensa, íbamos a estar bien. Evidentemente, no hizo el efecto que queríamos”, informó cuando se inició la actual crisis.
Ante la reaparición, se anunció un cambio de estrategia.
La idea, ahora, fue incorporar dispositivos de fumigación con humo y sostener un protocolo hasta fin de año, con intervenciones regulares todos los sábados y domingos.
“Tristemente, vamos a tener que hacerlo semanalmente, pero queremos evitar que siga impactando en las clases”, explicó la supervisora.
El plan para volver a las aulas
En la etapa actual se aplicaron insecticidas líquidos y en aerosol en distintos sectores del edificio.
Además, especialistas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) estuvieron en la escuela y tomaron muestras para analizar el problema.
Este viernes 30 de octubre de 2026 explicaron que el establecimiento debe permanecer cerrado más de 48 horas para que los productos hagan efecto.
Cumplido ese plazo, el lunes 2 de noviembre supervisores y directoras recorrerán las instalaciones en una inspección ocular.
Si todo sale bien, el regreso sería en el turno tarde, porque a la mañana habrá que limpiar.
“Se va a acondicionar un sector de la institución que las directoras van a evaluar en función de la inspección ocular que vamos a hacer el día lunes”, detalló Cárcamo.
El plan es que, si no se ven chinches y finalmente están dadas las condiciones, los alumnos entren de forma escalonada. Todavía no se definió qué cursos o grupos volverán primero.
Las novedades se comunicarán el lunes y, entre esa jornada y el martes a la mañana, se informará quiénes pueden asistir.
Cómo llegan las chinches: la hipótesis de las autoridades
La escuela reúne a más de mil familias, un dato que complica el control de la circulación de los insectos.
En las últimas inspecciones se bajaron las cortinas y no se encontraron chinches, por lo que se evalúa que podrían entrar con los propios alumnos.
“Estamos estimando que por ahí son trasladadas en mochilas, zapatos o ropa, y a partir de ahí se genera nuevamente la problemática”, explicó la supervisora.
De todos modos, aclaró que se trata de una hipótesis y que el origen de la infestación todavía no pudo determinarse.
E hizo otra aclaración: “Esto no está vinculado solamente a una condición social. Puede suceder cuando alguien alquila una vivienda, incorpora un mueble, un colchón o realiza una mudanza», sostuvo.
El pedido a las familias y los protocolos que preparan
En la previa al eventual regreso a las aulas, y en virtud de la hipóetesis, a las familias les pidieron que revisen las mochilas, los útiles y la ropa de los chicos.
Según Cárcamo, la recomendación es que “informen a la escuela si (los insectos) también las encuentran en sus domicilios”.
Además, un comunicado de la institución pidió controlar colchones, cortinas y muebles en las casas.
Cárcamo planteó que hace falta una solución de fondo. “Es bastante compleja porque es una comunidad educativa bastante grande”, evaluó.
Los especialistas que intervinieron indicaron que pueden refugiarse en espacios muy pequeños y volverse resistentes si se usan siempre los mismos productos químicos.
Por eso la escuela trabaja con la Universidad, el Municipio de Comodoro Rivadavia y representantes gremiales en un protocolo de intervención, que también podría servir para otras instituciones.
En la Escuela 711 ya se habían detectado antes roedores y cucarachas, que se pudieron controlar.
Las chinches, en cambio, siguen siendo el principal problema, y el Ministerio de Educación acompañó todas las fumigaciones.
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