El esquema mafioso apuntaba a quedarse con casas y autos de los deudores. Detuvieron a dos sospechosos y la investigación continúa.
Al mejor estilo mafioso, las escenas podrían haber sido sacadas de series y películas como Los Soprano o Buenos Muchachos, pero ocurrían en la Patagonia argentina: ultimátums con armas de fuego, montos de deudas que se multiplicaban semana tras semana y amenazas para quedarse con autos o casas.
Así operaba una red de usura que cayó -o empezó a caer- este miércoles en la ciudad de Puerto Madryn, provincia de Chubut, en un operativo con tres allanamientos, en el que fueron detenidas dos personas.
Por lo pronto, los investigadores no descartan que haya más personas implicadas en el esquema de préstamos, tanto del lado de los delincuentes como por el de los damnificados.
Se aprovechaban de la necesidad de la gente
El mecanismo era simple y basado en las necesidades de mucha gente impedida de acceder a créditos bancarios o de financieras o billeteras virtuales, una situación penosamente frecuente en los últimos tiempos: según el Banco Central, el porcentaje de familias morosas es el máximo desde que se llevan registros.
El monto inicial solicitado y entregado a los “clientes” era lo de menos. Los dos hombres detenidos, uno de 57 años y otro de 43, aplicaban intereses que llegaban multiplicar por hasta un 1.000% la suma prestada. Cuando los deudores no podían pagar, comenzaban las intimidaciones.
Dos damnificados denunciaron la situación y así se inició la investigación judicial que llevó al arresto de los sospechosos.
Según estableció Ivana Berazategui, fiscal general de Puerto Madryn, los usureros recurrían a amenazas con armas de fuego para presionar a los deudores y obligarlos a entregar sus bienes como pago del préstamo.
En uno de los casos denunciados, se sabe que el objetivo llegó a ser el de apropiarse de la vivienda de la víctima y también de una camioneta.
Allanamientos y detenciones en Puerto Madryn
Tras una serie de investigaciones preliminares, la División Policial de Investigaciones (DPI) de Puerto Madryn realizó tres allanamientos domicilios de la ciudad chubutense.
En una vivienda de la zona céntrica detuvieron a uno de los sospechosos, un hombre de 57 años cuya identidad no fue revelada hasta el momento, más que por sus iniciales C. D. P.
De acuerdo con lo que informaron fuentes de la Policía madrynense, se trata de una persona con antecedentes penales.
En el procedimiento también secuestraron documentación vinculada a vehículos y teléfonos celulares.
En otro operativo, desarrollado en un domicilio de la zona sur de la ciudad, fue detenido el otro sospechoso, A. O. M., de 43 años.
Allí también incautaron papeles, teléfonos y otros dispositivos electrónicos con acceso a internet, que serán sometidos a peritajes, en busca de nuevas pruebas.
Cómo sigue la investigación
Hubo un tercer allanamiento, en la zona oeste de Puerto Madryn, pero allí la Policía no halló nada que pudiera relacionar con el caso.
Los operativos fueron realizados con un importante despliegue, con la participación de efectivos de la Policía Científica, la División Canes, agentes de varias comisarías y hasta el servicio de grúas de la Policía.
Este jueves, los dos detenidos permanecían alojados en comisarías, a disposición del juez Orlando Marcelo, mientras se analizaban los elementos secuestrados en busca de nuevas imputaciones, cómplices o más damnificados.
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