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La Mañana Esquel

Se peleó con vecinos, hizo una fogata para asustarlos y quemó 70 hectáreas: "Se descontroló"

El propio autor del hecho lo reconoció mientras lo llevaban al hospital. Todo empezó por un conflicto por los límtes de un terreno, cerca de Esquel.

Un residente de una zona rural cercana a la ciudad de Esquel fue hallado culpable de un grave daño ambiental por la Justicia de Chubut, tras un incendio que arrasó con unas 70 hectáreas de vegetación nativa y destruyó más de 1.200 metros de alambrados.

El episodio tuvo lugar el 26 de enero de 2025 en el establecimiento La Tapera, un predio situado en la zona de la localidad de Nahuelpan.

Según reconoció el propio condenado, identificado como Héctor Felipe Quilaqueo, él mismo inició intencionalmente el fuego, en medio de un conflicto vecinal relacionado con límites de terrenos, y bajo condiciones climáticas extremas.La sentencia fue por el delito de incendio con peligro común para los bienes.

Encendió el fuego y lo filmó

De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía, el fuego se inició en una loma seca mediante el uso de un encendedor de butano que posteriormente fue hallado entre las pertenencias del acusado.

Las pericias confirmaron además que previamente al inicio de la fogata, había habido una acumulación intencional de vegetación seca, especialmente neneo y calafate, colocada para alimentar las llamas.

Héctor Quilaqueo, condenado por un incendio cerca de Esquel
Héctor Quilaqueo, condenado por un incendio cerca de Esquel.

Héctor Quilaqueo, condenado por un incendio cerca de Esquel.

El propio teléfono celular del condenado aportó pruebas de lo que habría sido el conflicto que generó su desmedida reacción, y de lo que hizo después.

En el teléfono quedó grabado un video de las 12.57 de ese 26 de enero, en el que Quilaqueo filmó a vecinos suyos que descargaban animales en el sector en disputa.

Otra filmación tomada con el mismo celular poco más de media hora más tarde, a las 13.13, ya mostraba el fuego recién iniciado, sobre una mata de ramas de calafate.

La confesión, rumbo al hospital de Esquel

Lo que terminó por incriminar sin lugar a dudas a Quilaqueo fueron los testimonios de un policía que acudió al lugar como parte del operativo de emergencia posterior, y del propio hijo del acusado.

Los dos escucharon la confesión del autor del fuego cuando se debatía con las heridas que él mismo había sufrido, incluyendo quemaduras de tercer grado, que derivaron en una pérdida de capacidad pulmonar.

El agente policial declaró que mientras el hombre era trasladado de urgencia al hospital debido a las quemaduras que había sufrido, admitió espontáneamente: “Había hecho una fogata y se me descontroló”.

Por su parte, el hijo de Quilaqueo confirmó que su padre llegó gravemente herido a la vivienda familiar y repitió esa versión de lo ocurrido.

Cómo empezó la pelea

Uno de los puntos centrales del fallo fue la aplicación del concepto de “dolo eventual”, al entender que Quilaqueo sabía que su accionar podía provocar un enorme desastre y aun así continuó adelante.

“El imputado no encendió fuego en una estepa desierta sin representarse a quienes podía dañar. Sabía perfectamente quiénes eran sus linderos. El resultado dañoso le era indiferente: contó con la posibilidad del desastre y se resignó a él”, sostuvo en su sentencia el juez penal de Esquel Ricardo Rolón.

El conflicto había comenzado por una disputa territorial entre vecinos de Nahuelpan y una familia por el uso de un lote.

Quilaqueo intentó impedir la descarga de animales argumentando que las tierras pertenecían a la comunidad.

Según el fallo, el acusado buscó amedrentar a los ocupantes del terreno encendiendo el fuego en un día con 28 grados de temperatura, casi sin humedad y con vientos de hasta 37 kilómetros por hora.

Las condiciones eran tan adversas que incluso dificultaron el trabajo de los aviones hidrantes durante el operativo de los equipos de emergencia de Chubut para extinguir el incendio.

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