En La Pampa monitorean el nido del recién nacido de esta especie amenazada, con menos de 1.000 ejemplares adultos libres, y se puede seguir en vivo.
Fue apenas un instante, pero quienes los varios cientos que en ese momento lo estaban mirando saben que no lo van a olvidar. Yupanqui, el pichón de águila coronada que desde hace unas semanas viene siendo protagonista de un nuevo streaming en vivo de científicos argentinos, ahora desde el oeste de La Pampa, finalmente extendió las alas con fuerza y abandonó el nido. Fue ayer, miércoles, y del otro lado de la pantalla, investigadores y seguidores de todo el país lo estaban esperando.
El momento no llegó de sorpresa. Durante los últimos días, el joven ejemplar ya venía dando señales inequívocas de que algo estaba por pasar: sus aleteos se habían vuelto más intensos, más seguros, y los pequeños intentos de despegue se repetían cada vez con mayor frecuencia. Eran los ejercicios de un ave que se preparaba para enfrentar los vientos de la región pampeana y dar el salto más importante de su corta vida.
Cuando finalmente ocurrió, el primer vuelo de Yupanqui fue celebrado por investigadores del Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA) y del CONICET, las instituciones que están detrás del proyecto de monitoreo que permitió seguir su desarrollo en tiempo real, y que lo compoarten con la comunidad en una nueva transmisión en vivo por Youtube.
El regreso al nido y los próximos pasos
Pero este primer vuelo no significa que Yupanqui haya dejado atrás su nido para siempre. Los especialistas explican que el joven ejemplar seguirá regresando durante un tiempo, mientras perfecciona su técnica de vuelo y aprende a cazar por su cuenta. Se trata de un proceso gradual, y quienes siguen la transmisión online podrán continuar monitoreando su evolución.
Esa posibilidad —la de acompañar el crecimiento de un ave salvaje desde cualquier dispositivo— es precisamente uno de los objetivos del proyecto. La cámara instalada junto al nido funciona de manera autónoma, alimentada por paneles solares que proveen energía a las baterías, la antena de transmisión y el equipo de filmación. El resultado es una ventana abierta a la vida silvestre, sin interferir con el entorno natural de las aves.
Una expedición de 300 kilómetros para instalar una cámara
Llegar hasta ese nido no fue sencillo. Una expedición integrada por nueve personas —científicos, técnicos y voluntarios— se internó a más de 300 kilómetros de distancia de la localidad de Santa Rosa, en un denso fachinal cercano a La Reforma, una pequeña localidad pampeana.
Allí, en pleno caldenal, montaron el sistema de transmisión que convirtió ese rincón remoto en uno de los nidos más observados de Sudamérica.
Gracias a esa tecnología, investigadores y público pudieron observar comportamientos de crianza y alimentación que normalmente son muy difíciles de registrar sin perturbar a las aves. La dinámica familiar de las águilas coronadas, los cuidados de los padres, el crecimiento del pichón: todo quedó documentado en tiempo real.
Una especie al borde del abismo
El entusiasmo que despertó Yupanqui no es casual. El águila coronada (Buteogallus coronatus) está catalogada como especie en peligro de extinción. Se estima que quedan menos de mil individuos reproductores en libertad, distribuidos entre Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay. Es una de las rapaces más raras de Sudamérica.
Lo que hace aún más delicado su futuro es su ritmo reproductivo: cada pareja suele poner un solo huevo por intento. Eso significa que cada pichón que logra volar representa una esperanza concreta para la supervivencia de la especie. Yupanqui es, en ese sentido, mucho más que un ave: es una señal de vida para una especie que lucha por no desaparecer.
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