#Pequeñosproductores: Tero Rengo, rico vino en familia

Una familia de pequeños productores de vino en San Patricio Del Chañar escribe parte de la historia viñatera en una de las regiones más importante del país

Por @nicovisne

Los teros suben y bajan del cielo a la tierra con una gran facilidad. Gritan y son bastante despelotados en su andar. Vigilan los huevos que ponen y si los jodes, te lo hacen saber. Pueden ser solitarios o andar en pandillas como una turba de gitanos tocando flamenco hasta la madrugada.Un tero rengo por ser rengo no baja la intensidad, todo lo contrario. Se apoya en una pata siempre y se mueve como si fuera una bailarina rusa, un samurái japonés o un rayo de luz.

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Esta es la historia de un vino a pequeña escala que hace Lucas Quiroga junto a su familia en San Patricio Del Chañar, Neuquén. Hace nueve años, él y su pareja Silvana compraron una finca pequeña por esos lados. Lucas es mendocino y enólogo, y desde siempre se relacionó con la zona y el vino, estuvo desde el inicio y durante muchos años formando parte del equipo de la Bodega Del Fin Del Mundo y Malma.

tractor tero rengo

A Lucas le tira esa infancia donde sus padres producían vino artesanal. La rutina de las bodegas grandes le habían quitado intensidad a ese condimento de la memoria. Quería volver a hacer vino a pequeña escala y sentir ese pulso. Así nace Tero Rengo: de las ganas y el deseo.

El nombre viene porque entre todas las mascotas de la finca que tenían Silvana y Lucas había un tero que le faltaba una patita: "Era muy territorial y se defendía a los gritos cada vez que nos acercábamos. En honor a esta simpática ave nació el nombre de nuestro proyecto", contó Lucas a El Comedor.

finca tero rengo

La plantación la hicieron ellos y su primera vendimia fue en 2015. Tachos de 200 litros y un vino apuntado para la mesa de todos los días.

Fueron creciendo y trabajando la tierra. Obtuvieron un crédito del Centro Pyme y compraron moledora, bombas y tanques de inox. Actualmente levantan su bodeguita entre los embates del tiempo, la coyuntura, pero con la tenacidad de un tero rengo.

En el mercado tienen dos líneas maravillosas: Tero Rengo Malbec y Clan Kiu Malbec. El primero es el más joven y fresco; mucha fruta y una amabilidad notable. Es un vino para todos los días y podríamos decir que para todas las horas. No madera y si decantación natural. La botella cuesta aprox $180.

El otro es Clan Kiu Malbec, con una etiqueta dibujada por el dibujante mendocino Sergio Aquindo, quien vive en París desde 1999, donde da clases y tira unas magias como caricaturista en el periódico Le Monde entre otras pequeñas cositas.

lan Kiu es una bomba a contra reloj. Está todo apretado dentro de la botella, como la vida queriendo salir y explotar en el aire. Viene de estar en madera francesa un año. Su fruta y su roble están tallados, como tatuados sobre el juguito. Para hacer mil buches y soñar. Tiene una guarda de tres años y la botella cuesta $300.

lucas tero rengo

"Nuestra filosofía en los vinos es que sean naturales, con la intervención justa y que sean representativos de nuestro terroir, al igual que el viñedo que es orgánico. Respetamos mucho la biodiversidad del entorno. No tenemos referentes ni horizontes a seguir, queremos que los vinos se expresen solos y el consumidor nos juzgue", agregó Lucas.

Instagram: @terorengowines.

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