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La Mañana abuela

Perdió a su papá y a su abuela en la semana, pidió jugar y les dedicó el gol

Dramática historia la del pibe de Rivadavia de Cutral Co, Ale Díaz, que despidió a sus seres queridos, víctimas del Covid, con festejo al cielo y una remera especial. "Ellos eran felices al verme jugar", explica. Desde arriba se lo agradecen.

Pocos creyeron que el Ale Díaz saldría a jugar con la quinta división de Rivadavia de Cutral Co tras el doble drama familiar que vivió en las horas previas. Luego de cumplir 18 años, el martes perdió a su querida abuela Carmen por Covid y un día más tarde, para que el dolor ya no entrara en su alma, sufrió la muerte por la misma causa de su incondicional papá, José Pela Díaz, un histórico colaborador del club que le enseñó a amar esos colores y a la pelota.

Pero esa gente a la que hoy extraña horrores fue la que le inculcó que en la vida hay que levantarse una y otra vez, ante cada golpe y adversidades hay que seguir para adelante. Cueste lo que cueste.

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Entonces, el pibe que se destaca en dicha categoría no dudó en afrontar el decisivo encuentro ante San Lorenzo. Destruido anímicamente pero con ganas de rendirle homenaje a sus seres queridos se puso los pantalones cortos y la camiseta del popular Tigre.

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El momento más emotivo sin dudas del fin de semana deportivo en la región lo protagonizó él al anotar la apertura del marcador en la cancha de San Lorenzo, en la revancha de los octavos de final de la Copa Neuquén.

Miró al cielo y se levantó la casaca para mostrar una tierna imagen de su papá y su abuela abrazados con la inscripción "Siempre en mi corazón".

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El prometedor atacante convirtió el 1 a 0 parcial que ponía a su equipo en la próxima ronda, tras el 3 a 3 de la ida. Pero a poco del final, llegó el empate de San Lorenzo y la dolorosa eliminación por penales.

Pero qué le van a hablar a Ale de dolor...

-> Su palabra

"Mi viejo fue una persona que me decía que no le afloje, era feliz cuando yo jugaba. Era lo mejor que podía hacer. Y con mi abu también tenía una gran relación, en su casa estaba casi todo el día... Ellos dos vivían juntos, yo vivo con mi mamá pero los visitaba todo el tiempo", cuenta el chico el día después de su conquista especial.

"Primero estaban en fase 3 con oxígeno y luego se complicaron. Tengo otro tío internado y mi tía también estuvo pero se encuentra mejor", resume la desgarradora situación familiar.

Respecto a la remera con una connotación particular que exhibió, señala: "La mandé a hacer el viernes. Tenía fe de hacer el gol, llevaba como 8 y en Primera 4".

Admite que lo invadieron fuertes sentimientos en la previa al juego. "Fue difícil antes de empezar, con ganas de llorar, muchos recuerdos. Mi papá desde los cuatro años que me acompañaba a la cancha de la mano. Mi abuela también, era muy buena. Son golpes de la vida, no voy a la iglesia pero creo en Dios", reflexiona con entereza y admirable madurez.

"Mi sueño es irme a jugar a Buenos Aires. A los 14 había quedado en Olimpo pero no pude irme por temas personales. Creo que voy a llegar, con más fuerza que nunca ahora. Por ellos y también agradecido porque recibí muchos mensajes y el apoyo de la gente ya que mi papá era muy bueno, ayudaba a todos. Y mi abu también".

-> Lo elogia el DT

"La pérdida de José Díaz golpeó mucho al club, a toda la familia de Rivadavia, porque era amigo, colaborador y papá de Ale Díaz, jugador de la quinta y la Primera. Ale es un gran jugador, pero en especial muy buena persona, con grandes gestos y modales", lo describió Raúl Ariel Navarrete, su entrenador.

¡Fuerza pibe!

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