Luis Uribe
Especial
El paisaje costero puede cambiar rotundamente en cuestión de horas. De un momento para el otro, el mar se retira y deja lugar a un arenal húmedo que se asemeja a un desierto. El turista desprevenido se asombrará, sobre todo el que viene de zonas alejadas del mar.
La ciencia explica que el fenómeno se produce por la fuerza gravitacional que ejercen la luna y, en menor medida, el sol sobre los océanos y mares. Esto sucede diariamente cada seis horas, como un reloj propio que tiene el mar.
En Las Grutas el movimiento marino permite una playa espaciosa, cuando está baja, o apenas una lonja de arena incómoda para los veraneantes, cuando está en pleamar. Pero donde más evidente queda el comportamiento de la masa acuosa es en la ría de San Antonio Oeste, donde se encuentra el muelle municipal pesquero, muy visitado por los turistas.
Al subir la marea, los barcos quedan flotando sin que nada extrañe. Es el momento en que se realizan las tareas para zarpar a las capturas en el mar profundo o de regresar tras una expedición.
Sin embargo, al retirarse el agua, las embarcaciones permanecen con sus cascos apoyados en seco, recostados sobre los laterales del amarradero, como una pintura.
El descenso, como la subiente, es paulatino y persiste hasta reducir la ría a un arroyito mínimo.
Apenas unos charcos rezagados permiten –con cuidado para no caer porque el suelo es resbaladizo- acercarse a las embarcaciones y comprobar su real envergadura.
En la actualidad, hay cerca de 20 buques que operan en el muelle sanantoniense. Arvi, Diego Facundo, Don Gregorio, Fiesta, Gloriosus, Marina Z, Mario R, Mercedes F, Natale y Orión I son algunos de ellos.
Nuevos horarios para la visita
El municipio de San Antonio habilitó horarios para el ingreso de visitantes al muelle pesquero. La medida, informada ayer, se estableció luego de que Prefectura prohibiera el ingreso de personas ajenas a la actividad portuaria por razones de seguridad. De acuerdo con lo establecido, los turistas podrán recorrer el lugar todos los días de 9 a 12 y de 15 a 17. No obstante, los paseos estarán sujetos a las maniobras de carga y descarga de los barcos. Cuando se esté en plena operación, la entrada estará vedada, según indica un cartel. El lugar es uno de los más visitados por los turistas de paso.
Los langostinos le dieron más vida al golfo
La actividad es intensa en las últimas cinco temporadas desde que se comenzó a pescar langostinos, una especie que no habitaba el golfo San Matías pero que apareció de un momento a otro. Desde el sector científico se adjudica la presencia de estos ejemplares a cuestiones naturales. Por ejemplo, en 2012, cuando arrancó el boom, se capturaron 50 toneladas, mientras que este año fueron 11.000. El producto, además de ser delicioso, tiene un alto valor comercial, lo que ha despertado el interés de empresarios de otras provincias y más de un reclamo con los locales por la aparición de foráneos. También provocó conflictos por el destino que se les da a los residuos de la producción.
Históricamente, el objetivo de la pesca en la zona era la merluza, pero quedó relegada por el crustáceo.
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