Procesaron al policía y a los otros tres detenidos por violento tiroteo
Las víctimas fatales fueron reconocidas como José Orlando Almonacid Aguilar y Héctor Emanuel Pino.
Neuquén > El suboficial de la Policía provincial y otros tres hombres fueron procesados con prisión preventiva en relación al enfrentamiento a balazos que se produjo el 7 de julio pasado en Villa Ceferino y dejó como saldo dos muertos y un herido.
El policía fue identificado como Daniel Alfredo Novoa y fue procesado junto a otras tres personas por el titular del Juzgado de Instrucción Cuatro, Cristian Piana, secretaría penal a cargo del doctor Horacio Ronda.
Las víctimas fatales fueron reconocidas como José Orlando Almonacid Aguilar y Héctor Emanuel Pino. El primero fue abatido de un disparo en su cabeza mientras estaba sentado en el asiento delantero de un Fiat Palio perteneciente al efectivo policial. Pino, en cambio, sufrió dos balazos en la zona abdominal.
Según los elementos de prueba logrados por el magistrado, el policía, que cumplía servicios en la Comisaría 21 de esta ciudad, fue el autor de al menos unos de los asesinatos.
En tanto los tres sujetos que también se encuentran detenidos en distintas unidades policiales fueron reconocidos como José Orlando Almonacid Morales, Jorge Iván Almonacid Aguilar -que recibió un balazo en su muslo derecho- y Adrían Matías Gago.
La conducta de los nombrados fue sostenida por el juez como coautores del delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego y además dispuso un embargo sobre bienes de propiedad en forma individual hasta cubrir la suma de cien mil pesos.
Disparos
El enfrentamiento se produjo frente a una vivienda ubicada en la manzana 12 de Villa Ceferino. Hasta allí llegó el Palio conducido por Novoa, sus acompañantes y familiares Almonacid, todos con armas de fuego.
En frente se hallaba el otro grupo, que también contaba con arsenal propio, integrado por Matías Gago, Pino -que cayó abatido- y otro joven de nombre Adrián.
Con respecto a este último, por el momento no habría elementos de prueba que lo incriminen en los hechos, aunque la Justicia y personal de la Brigada de la Comisaría Tercera controlan sus movimientos.
Las investigaciones fueron sumamente complejas ya que los acusados produjeron denuncias “altamente contradictorias”, salvo los dichos del efectivo quien admitió haber participado del enfrentamiento y además de utilizar la pistola reglamentaria calibre 9 milímetros, aunque su testimonio resultó absolutamente falso.
La casi ausencia de testigos claves obstruyeron un tanto el esclarecimiento del grave delito. No obstante, la prueba de cargo contemplada por el juez resultó concluyente para reprochar sus distintas responsabilidades penales.
Cápsulas servidas
El juez Piana secuestró de 22 vainas servidas en el lugar del enfrentamiento. Todas ellas se corresponden al calibre 9 milímetros y de ese total siete fueron percutidas por el arma reglamentaria utilizada por el suboficial Novoa. Las restantes 15 fueron disparadas por otra pistola de igual calibre, pero que no era la empleada por el policía.
Esta última arma no fue hallada hasta el momento y se presume que fue utilizada para terminar con la vida de José Almonacid Aguilar. Restos del plomo que impactó en su cabeza fueron encontrados y examinados por los Peritos del Gabinete Forense de Poder Judicial.
En un automóvil Fiat Uno estacionado en el lugar se detectaron cuatro impactos de bala. En su interior se encontró un plomo deformado, que se corresponde al arma de Novoa.
En una camioneta también detenida en las inmediaciones se descubrió un impacto de proyectil. “Habría un altísima probabilidad de correspondencia con el proyectil que atravesara el cráneo de Almonacid Aguilar”, explica el juez.
En el vehículo Fiat Palio, propiedad de Novoa, se acreditó la existencia de ochos impactos de bala, que muestran el ataque por parte de Gago y Pino.
Los investigadores del Departamento Criminalística de la Policía obtuvieron varios fragmentos de proyectiles en una vivienda que fueron disparos con una pistola calibre 9 milímetro, distinta al arma reglamentaria del suboficial.
Los policías de la Comisaría Tercera también observaron una impronta de impacto de proyectil en otra casa que se trataría de una tercera arma utilizada en el lugar del hecho.
Además, el juez Piana consideró como altamente valiosos los resultados de los informes del Gabinete Bioquímico que concluyen en la presencia de restos de metales -plomo, bario y antimonio- en extremidades del policía Novoa y de José Orlando Almonacid.
Asimismo, para el juez cobra valor relevante comprobar que en el Fiat Palio en el que se movilizan Novoa y sus familiares Almonacid, la existencia de ocho impactos directos. Esto demuestra en forma palmaria que las dos víctimas fueron alcanzadas por disparos mientras iban dentro del automotor.
Piana señaló en la resolución que del estudio del arma reglamentaria utilizada por Novoa se concluye que la misma está en correcto estado de uso y conservación y se acreditó que de su arma -tanto desde adentro de su automóvil como de afuera del mismo- se efectuaron al menos ocho disparos que fueron en dirección hacia donde se encontraban el grupo adversario.
El titular del juzgado Cuatro concluyó que el policía “no solamente efectuó disparos contra el grupo que se encontraba sobre calle Sánchez, sino que es el autor directo del disparo que le causó la muerte a Emanuel Pino”.
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