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La Mañana Entrevista

"Protagonizar Esta novela me cambió la vida"

Pablo Martínez. Ex chico Cris Morena. Habla de su papel en El regreso de Lucas, la novela de las tardes de Telefe. Feliz por su primer protagónico para adultos, cuenta cómo se siente por su crecimiento y sobre sus proyectos en el teatro off.

Paula Bistagnino

Especial

Atrás parece haber quedado el adolescente, aunque no el galancito. Pablo Martínez, el ex Casi ángeles y Aliados, ahora está a diario en la pantalla de Telefe encabezando el protagónico de la novela latinoamericana El regreso de Lucas, que coprotagoniza nada menos que con Ana María Orozco (ver recuadro). Sin embargo, el actor tiene también un lado B que menos gente conoce: su amor por el teatro, pasión que desarrolla con un centro cultural propio y en el que ha ganado prestigio con obras como Orlando, ¡despierta!, que protagonizó, y el unipersonal Borracho, un after musical. Ahora es un chico algo perdido y muy enigmático, centro de la historia dramática que se cuenta todas las tardes.

¿Es tu primer protagónico importante?

Sí, sí. Si bien en Casi ángeles y en Aliados también protagonicé, nunca fui la punta de la lanza, y en este proyecto me encontré así. Realmente, a nivel personal me cambió la vida, primero porque implicó tener que irme a Perú y, además, porque trabajé con un elenco de varios países y todo eso me llevó a vivir cosas realmente transformadoras. Me pasaba que, al mirar los planes de grabación y ver mi nombre en todas las escenas, empecé a sentir que era el tronco de la historia. Y eso me generaba una responsabilidad enorme.

¿Sentís que creciste?

Lo que me pasó fue que experimenté una necesidad de mantenerte firme que antes no había sentido. Fue distinto encarar este personaje, porque hay mucho en la trama que se cruza conmigo y, más allá de lo actoral, precisé desarrollar muchas habilidades profesionales para lograr ponerme a cargo de un rol importante dentro de un proyecto de tanta envergadura. Y personales también, porque eso me llevó a un desafío personal.

Además, es una historia fuerte…

Sí, es una historia muy dramática y además mi personaje esta todo el tiempo mintiendo. Estaba tan compenetrado que durante el rodaje una vez soñé que una voz me decía: “Pablo, tenés que dejar de mentir tanto” (se ríe). Es que sí, es una historia muy fuerte y mi personaje sostiene una carga dramática grande: está atravesado por la emoción durante gran parte de la trama. Ojo, a todos nos pasó, porque también la tienen la mayoría de los otros personajes.

¿Y cómo te llevaste con ese mentiroso?

Aunque no parezca al principio, él tiene un corazón noble. Es cierto que vive en un engaño permanente, pero fueron las circunstancias las que lo empujaron hasta esta situación y es la única solución que encontró para ayudar a su hermano. No es que el fin justifique los medios, pero él necesita ayudar a su hermano, que prácticamente está en la calle, y para eso no encuentra otra salida que adoptar la impostura.

¿Eso te demandó más como actor?

No sé si me modifica tanto, a la hora de actuar, el contacto con lo real o lo fantástico. Qué se yo. Uno siempre tiene que creerse el rol para poder encarnarlo. Pero me sirvió mucho para la experiencia de estar en contacto con actores de mayor trayectoria. Por eso digo que fue transformador en todo sentido: sentía que era un aprendizaje constante. Me quedaba a mirar las escenas de ellos porque aprendía. Ver esa verdad y esa certeza desde las que actúan es importante.

Igual vos tenés una trayectoria en teatro off muy interesante, no es que recién empezás.

Sí, hace ya un tiempo que con unos compañeros, amigos y colegas empezamos con nuestro centro cultural. Se llama Laboratorio Marte, queda en Palermo y ahí montamos nuestras obras de teatro, hacemos ciclos de cantautores, happenings, performances, talleres y seminarios de actuación. Somos seis al frente de ese espacio de arte y performance. Me gusta mucho estar del otro lado, produciendo cosas y no sólo actuando. También actuar, claro. Pero me interesa ese lugar y el teatro, mucho.

Mi personaje está todo el tiempo mintiendo. Una vez soñé que una voz me decía: ‘Pablo, tenés que dejar de mentir tanto’”.

El segundo programa más visto en Perú

El regreso de Lucas se estrenó el lunes pasado por Telefe, pero ya se vio en la televisión peruana por América TV. Son 60 capítulos que no tendrán segunda parte y se grabaron íntegramente antes de emitirse. Se trata de una coproducción, la primera latinoamericana de Telefe. Está encabezada por Pablo Martínez y la colombiana Ana María Orozco (ex Betty, la fea). La serie está grabada casi totalmente en exteriores, en Ultra HD con tecnología 4K, y es una verdadera superproducción. La historia es un auténtico culebrón: un niño que desaparece en una playa y una madre que lo va a buscar para siempre. Todo, con historias de amor y amantes, con el lado de thriller policial y con mucho llanto y drama. Escrita por Martín Méndez y Bruno Luciani, la serie fue la segunda más vista de la TV peruana y ya fue exportada a Estados Unidos, Uruguay, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Bolivia y Venezuela. El elenco se completa con Salvador del Solar y Diego Bertie, actores peruanos, y la argentina Maca Achaga, de la que ya todos hablan por su belleza y porque hasta ahora no era tan conocida en estas tierras. Sin embargo, la joven de 24 años oriunda de Mar del Plata es modelo, canta, condujo en MTV a los 15 años y fue protagonista en Cumbia Ninja (Rocío Navarro). En las redes sociales es toda una celebrity: tiene 150 mil seguidores en su Instagram (@ macabeso) y 230 mil en Twitter.

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