"Quiero reconstruir la historia de Talero para sacarlo del ostracismo"

Un tataranieto colombiano de Eduardo Talero pasó por Neuquén para conocer la histórica torre de su antepasado. Quiere que sea reconocido en el Caribe.

Multifacético. De una familia de artistas y políticos. Fue alcalde hippie a los 23 años. Abrazó la actuación mientras fue procurador de la Nación. Es abogado, catedrático y columnista de un diario bogotano.

Mariel Retegui

reteguim@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- De baja estatura, con sus bigotes anchos y canos, dueño de una alocución pedagógica y apasionada, este tataranieto colombiano de un ilustre antepasado neuquino recorrió hace unos días la torre Talero.

Se trata de Fernando Navas Talero, quien mientras contempla las paredes que se resisten al tiempo se resigna con cierta ironía: “La política y la literatura son las enfermedades de la familia”.

Este descendiente de 73 años narra cómo se entrecruzaron estas historias familiares con la política y el arte en ambos países.

Es hijo de una trabajadora social y un periodista, nieto del abogado Luis Talero y bisnieto de Nicomedes Talero, militar que murió en la guerra de los Mil Días.

Fue jefe del Ministerio Público de la capital de la República durante diez años y luego jefe de los fiscales de Colombia desde 1984 hasta 1990. “Fue la época durante la cual me correspondió combatir a los cárteles del narcotráfico colombiano, liderados entre otros por Pablo Escobar”, recuerda.

Cargo que dejó una vez que su hermano Germán Navas Talero fue diputado porque admite que había puntos en los que no congeniaban. Hoy se dedica al periodismo y a su cátedra de derecho penal en la universidad.

Aunque también supo salirse del libreto e hizo cuatro años de teatro. Cuenta con total desparpajo que fue actor de telenovelas paralelamente a su cargo de procurador de la Nación. Se jacta de haber hecho muchas cosas en su vida, su interés por el psicoanálisis, su temprana alcaldía que asumió con la melena larga y morral a la cintura, con una evidente influencia del hippismo de la época.

Pero no es el único. A su hermano Mauricio también se le dio por el arte, escribe novelas que fueron éxitos en la televisión como La otra mitad del sol, La alternativa del escorpión, Pura sangre, Los colores de la fama y Azúcar.

Saca fotos con su celular mientras mira de reojo la arquitectura con aire colonial de la torre y dice en confianza: “Si le muestro una foto de mi mamá y de su hermana, y de Martha Ruth (Talero), la nariz está ahí por encima de todo”, en alusión a un rasgo físico que heredaron las generaciones posteriores.

En Colombia no llevamos 50 años en guerra, estamos en guerra desde la época de la emancipación”.

Toma conocimiento de la existencia del literato y político Eduardo Talero y su trascendencia por estas tierras casualmente a través de un periodista. “Fue muy gracioso. Un periodista colombiano llamado Daniel Samper Pizano, hermano del que fuera presidente de la República (Ernesto), vino aquí una vez. Le hablaron de Talero y se dijo que tenía que ser pariente de los Navas Talero. Tomó los datos, llegó a Colombia y nos preguntó. Entonces yo me puse a buscar a Martha (Talero)”, reseña.Quiere desentrañar el proceso del consejo de guerra que se le hizo a Eduardo Talero en 1892 durante el gobierno de Miguel Caro, vicepresidente que reemplazó a Rafael Núñez.

“Me he dedicado a encontrar antecedentes políticos que concreten la razón del destierro decretado al poeta y político para conmutarle la pena de muerte. Hay también unos detalles interesantes que aclarar con respecto a su matrimonio ya una vez en el exilio. Declarado en el ostracismo, muy poco se divulgó en Colombia sobre su importante tarea como literato”. Fernando Navas Talero.Tataranieto de Eduardo Talero

Dice que Núñez, tío de Talero, le entregó el país a los conservadores y al clero. A este último para que le toleraran su concubinato con Soledad Román.

Fernando tuvo la necesidad de venir a conocer la torre porque quiere reconstruir toda la historia. “Quiero reconstruir la historia, necesito reconstruirla. Una vez que encuentre el proceso penal donde lo juzgan", comenta.

“El motivo por el cual es interesante reconstruir esta historia obedece a que detrás de ese telón hay muchas otras causas que explican el porqué Colombia no ha podido salir de su oscurantismo y la única vía política efectiva es el empleo de las armas”, se lamenta Fernando al tiempo que recorre con la mirada la mañana de invierno en lo que fue la chacra de la Zagala.

Y enfatiza: “En Colombia no llevamos 50 años en guerra, estamos en guerra desde la época de la emancipación”.

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