Reconoció al represor que secuestró a su hermana en 1976
Joaquín Pifarré, hermano de Alicia, quien se encuentra desaparecida desde junio de 1976, reconoció al ex integrante de la Policía Federal, Miguel Ángel Cancrini, como uno de los integrantes del operativo del secuestro de su hermana.
Cancrini es uno de los quince imputados, pertenecientes a fuerzas armadas y de seguridad nacionales y provinciales, del séptimo juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Neuquén. Los hechos que se juzgan involucran a 20 víctimas, de las cuales 9 permanecen hasta hoy desaparecidas.
En su declaración ante los jueces del Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén, el hombre relató que el 9 de junio de 1976 entró a su casa en la calle Talero al 200 un grupo de entre seis y ocho hombres de civil, “fueron al dormitorio de Alicia, quien ya no vivía con nosotros, y plantaron unos papeles para justificar que habían encontrado lo que buscaban, mientras me tenían boca abajo sobre una cama apuntándome con un arma en la cabeza”. Mencionó que todos los que entraron a la casa lo hicieron con el rostro cubierto, menos Cancrini.
Pifarré reconoció a Cancrini entre las personas que ingresaron a su casa. Cuando en 1975 hizo el servicio militar en el Destacamento de Inteligencia 182 de Neuquén “Cancrini concurría frecuentemente al lugar y se presentaba como ‘Inspector Cancrini’”.
Alicia Pifarré, era una reconocida actriz de la región y militante en el PRT-ERP.
Relató que mientras estaba en el dormitorio se escucharon unas fuertes frenadas de automóviles y gritos. “De inmediato todos (los que participaban del operativo) salieron”, agregó. Manifestó que según lo que le contaron “en uno de los autos estaba mi hermana junto a otra mujer de nombre Alicia. Las pararon y se las llevaron, A mi hermana la subieron a otro vehículo”. Dijo que su mamá pudo verla antes de que se la llevaran.
Contó que al día siguiente del secuestro "fuimos a la comisaría a decirles que se habían llevado a Alicia, pero la policía no nos aceptó que pudiéramos hacer la denuncia".
Según los testimonios de otras víctimas de la represión, Pifarré fue trasladada al centro clandestino de detención La Escuelita, ubicado al fondo del Batallón de Ingenieros 181 de Neuquén. Luego fue llevada al aeropuerto junto a otros secuestrados y trasladados al centro clandestino de detención “La Escuelita” en Bahía Blanca.
Algunos de los secuestrados en ese lugar reconocieron a Pifarré. Recordaron haberla oído cantando canciones a pedido de uno de los guardias. Desde entonces continúa desaparecida. “No fue fácil vivir después de lo que nos pasó. Yo seguí mi vida, me recibí, formé una familia pero mamá sufrió mucho, luchó cada día no solo por ella sino por los 30 mil desaparecidos hasta que murió”, afirmó emocionado. Contó que su madre, Adelina, se sumó a la Asociación Madres de Plaza de Mayo de la región desde su fundación.
“No fue fácil vivir después de lo que nos pasó. Yo seguí mi vida, me recibí, formé una familia pero mamá sufrió mucho, luchó cada día no solo por ella sino por los 30 mil desaparecidos hasta que murió”, dijo Joaquín Pifarré, hermano de Alicia.
Al referirse a su hermana, quien tenia 22 años cuando fue secuestrada, señaló “era una persona que quería ayudar a los demás, su objetivo era ver que los demás estén mejor”.
Por último, el hombre subrayó "no es justo que quienes hicieron esto hayan disfrutado de lo que disfrutaron y a mi hermana la cortaron y a mi familia la hicieron sufrir tanto”.
Otro represor identificado
Otro de los testigos que declaró ayer ante los jueces del Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén fue Jorge Chaneton, amigo de la familia de Susana Mujica, secuestrada el 9 de junio de 1976, aún desaparecida.
Chaneton manifestó que unos días antes del secuestro de Mujica, dos hombres se presentaron en su casa “para hablar” con la víctima. El testigo aseguró que una de esas personas se identificó como (Raúl) Guglielminetti, quien por entonces era agente de Inteligencia.
El hombre que en ese entonces trabajaba en la Aduana de Neuquén dijo que "no tenía idea quién era Guglieminetti, después con el tiempo supe las cosas que hacía". Recordó que lo primero que hizo Guglielminetti cuando fue a su casa " fue sacar un fierro (por una pistola) que tenía en la parte posterior y la dejó a un costado del sillón”. Precisó que durante la charla "me contó que eran miembros de la Policía Federal y que hacían seguimiento de actividades subversivas y me mencionaron que estaban haciendo un operativo de una casa en calles Sargento Cabral e Yrigoyen, que era la casa de Susana Mujica".
Por su relación con la familia Mujica, el hombre les avisó que las fuerzas represivas la estaban siguiendo. Dos días después, Susana fue secuestrada y aún permanece desaparecida.
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