El clima en Neuquén

icon
16° Temp
77% Hum
La Mañana Teatro

Reunión de genios

Vuelve La secreta obscenidad de cada día.El viernes a las 22, Darío y César Altomaro encarnan a Freud y a Marx.

Neuquén

En tiempos en los que algunos sostienen que las grandes doctrinas y pensamientos quedaron obsoletos y que no vale la pena mirar hacia atrás para aprender del pasado y evitar así cometer los mismos errores, dos íconos del siglo XX desafían los tiempos y la imaginación en un encuentro utópico en el Teatro Español. La secreta obscenidad de cada día, la realización que reúne a Karl Marx y Sigmund Freud, regresa en una función única a la sala más emblemática de la ciudad el viernes a las 22, de la mano de los actores Darío y César Altomaro.

Luego de seis años del primer estreno en Chos Malal, padre e hijo vuelven a subirse al escenario juntos para recrear una de las obras más representativas de Marco Antonio de la Parra. La propuesta escrita por el dramaturgo chileno reúne al creador de la teoría marxista y al padre del psicoanálisis en una plaza en el marco de la dictadura pinochetista. A partir de allí se desplegará un exquisito y desopilante diálogo cargado de humor, emoción y reflexiones.

“La obra permite comprender a esos personajes históricos y sus doctrinas. Nosotros estamos de acuerdo ideológicamente con la mirada que hace De la Parra de estas dos figuras, cuyo encuentro es una metáfora porque nunca podrían haberlo hecho. Se ponen en juego pensamientos y preguntas sobre valores y cuestiones de la vida. Encima tiene el desafío mayor de haber incorporado el humor. El texto traspasa lo artístico y el espectador puede llevarse una reflexión a su cotidianidad”, sostuvo el más joven de los Altomaro, al tiempo que su padre sumó: “La obra está muy bien escrita y ha sido representada en el mundo entero; nosotros quisimos hacer la versión neuquina. Freud y Marx han sacudido a la sociedad, están totalmente vigentes. Las cosas que dicen son llamados de atención profundos. Hacen repensar un montón de cosas que se han dado en estos años y previenen hacia futuro para que el hombre encause su vida y arme un mundo, por lo menos, un poco más justo y mejor del que hemos construido hasta ahora”.

Sello de una mujer inolvidable

La secreta obscenidad de cada día no sólo es la obra que logró la sociedad de los Altomaro como actores en el escenario, sino que además tiene la emotiva particularidad de que en ella confluyen ellos dos y una mujer que marcó sus vidas, tanto en lo teatral como en lo personal. Se trata de Alicia Villaverde, figura reconocida en la escena local y directora del proyecto, quien falleció en 2014.

“La obra es una hermosa manera de festejar los 30 años ininterrumpidos del grupo teatral Claroscuro, que tiene que ver mucho con mi hijo César. Fue uno de los adolescentes que formaron ese grupo que no ha dejado de producir obras todos los años. Además de ese condimento, trae al escenario la presencia de Alicia, la mamá de César, que desgraciadamente ya no la tenemos con nosotros. Esta es una manera de estar con ella también”, señaló Darío Altomaro sobre su ex esposa.

“Esta es la última obra que dirigió mi mamá. Recuperarla fue muy grato para nosotros”, agregó César. “A mí me dirigió muchas veces mi vieja. Me era muy cómodo trabajar con ella. Era una intelectual. Cuando ensayamos con mi viejo a veces pensamos en cambiar cosas, pero luego decimos que no, que ella nos hubiera dicho que teníamos que hacerlo así, y sale mejor”, acotó.

En cuanto a cómo se sienten al volver al ruedo con este proyecto juntos, César expresó: “Felices y muy agradecidos. A nosotros dos nos gusta mucho hacer lo que hacemos”. “Aparte de la sangre, nos ha ligado el arte. Cuando actuamos siempre estamos pensando que nuestro compañero tiene que brillar, entonces ayudamos a que saque lo mejor de él. Y eso lo pudimos bajar a nuestra cotidianidad familiar”, concluyó.

Docencia y más propuestas juntos

Los Altomaro se preparan para un 2017 cargado de proyectos. Aunque no volverán a formar dupla como actores, César ya comenzó a planificar la puesta en escena de una obra de Roberto Espina que protagonizará su padre, bajo su dirección. Además, en enero retomará Café Concert en el bar Júbilo y más tarde se subirá a escena con un unipersonal.

En tanto Darío seguirá abocado a la docencia y abrirá un taller teatral en Plottier, donde vive. En cuanto a la continuidad de La secreta obscenidad de cada día, contaron que no descartan hacerse un lugar para hacer una gira por la provincia.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas