El Millonario consiguió un triunfo rutilante en su visita a Florencio Varela y alcanzó la segunda posición del certamen doméstico: por la octava fecha de la Copa de la Liga Profesional, River derrotó 2-1 al siempre difícil Defensa y Justicia y volvió a dar una muestra de autoridad después de la derrota en la fecha de los clásicos.
A los 39’, Santiago Simón comandó un contraataque feroz y le cedió el balón a Enzo Fernández, que arremetió por el costado izquierdo y definió con categoría para estampar el primer tanto de la Banda; a su vez, el mediocampista cumplió con la inexorable ley del ex. El propio Enzo, poco después, estrelló un remate en el travesaño que fue clave para la reacción del Halcón.
En el complemento, y a pesar del trámite parejo, el propio Simón culminó una interesante jugada colectiva y lanzó un bombazo desde media distancia para ampliar distancias y concretar su primer tanto con la camiseta del conjunto dirigido por Marcelo Gallardo.
Defensa avanzó con más impulso que fútbol; Raúl Loaiza contó con dos ocasiones de riesgo promediando la segunda mitad, pero el arquero de River evitó el festejo de los locales. El uruguayo Miguel Merentiel también fue protagonista de otra chance clara, pero falló de cara al arco cuando se prestaba a convertir, molestado por David Martínez y por Franco Armani.
Faltando menos de 20 minutos para el final del pleito, Walter Bou pinchó la pelota por encima de la humanidad del guardameta ex Atlético Nacional. Pese a que había dudas con respecto a la posición del atacante ex Boca ya que el juez de línea levantó la bandera, el VAR convalidó el descuento.
Julián Álvarez, que venía de disfrutar su debut en la red con la casaca de la Selección Argentina en el encuentro ante Ecuador, volvió a dejar destellos de su talento y, a pesar de que marró un gol insólito que podría haberle permitido al Millonario ganar con mayor holgura, le dio la asistencia a Simón para el segundo grito y hasta se animó a meter un caño cuando las papas quemaban.
La goleada de Racing por 4-1 ante Sarmiento en Avellaneda provocó el sabor agridulce de los fanáticos del Millonario, que no pudo subirse a la cima pero que mostró personalidad para recuperarse. En un cotejo que asomaba como un desafío por las condiciones del campo de juego, de los más pequeños del fútbol argentino, y por la moral caída del conjunto de Núñez, el triunfo en el Tito Tomaghello sirvió para que los de Gallardo recuperen el brillo. Esta vez, costó más que de costumbre.
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