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La Mañana

Rourke Sigue dando pelea

Después de 15 años marcados por fracasos en su carrera cinematográfica, el actor regresa a los primeros planos con su rol en el filme “El luchador”.
Por su interpretación ya obtuvo el Globo de Oro como Mejor Actor y nominaciones al premio del Sindicato de Actores, el BAFTA y el Oscar.

Los Ángeles > Fue una estrella en los 80, su figura estaba a la par de Richard Gere o Tom Cruise, pero una década más tarde su nombre fue relegado al más absoluto de los olvidos. Cuando la carrera de Mickey Rourke parecía estar totalmente acabada, su papel en la película “El luchador” (“The Wrestler”) de Darren Aronofsky supo revitalizar su presencia en Hollywood.  Aclamado por la crítica de todo el mundo por su gran interpretación, Rourke ya se hizo acreedor del Globo de Oro al Mejor Actor Dramático y es uno de los favoritos a llevarse el Oscar en la misma categoría, el próximo 22 de febrero. Pero para llegar hasta aquí, el sex-symbol de antaño ha tenido que pagar muy cara su osadía y prepotencia hacia la industria que lo encumbró a mediados de los ochenta. Sus años de descontrol e irreverencia lo condujeron “a tirar su carrera por la borda”, tal y como él mismo confesó en una rueda de prensa en el último Festival de Cine de Venecia.
El actor alcanzó la cima de la fama con “Nueve semanas y media” (1986), sin embargo sus cada vez más frecuentes enfrentamientos con los directivos de las productoras, su afición por excesos y su irrefrenable afán de concretar el sueño de su niñez de convertirse en boxeador, lo fueron alejando decididamente de la Meca del séptimo arte, y lo relegaron a 15 años de olvido. Sin embargo, cuando parecía no haber regreso posible para el actor, sumido como se encontraba en una decadencia tanto física como artística, Rourke reapareció en  “Man on Fire” (2004) y “Domino” (2005) de Tony Scott y “Sin City” (2005) de Robert Rodríguez, para finalmente consagrar su resurgimiento con su papel en “El Luchador”, un film hecho a su medida y, en gran parte autobiográfico.

Tiempo de resurrección
“Cuando solías ser alguien y ahora no sos nadie, vivís en un lugar que mi doctor llama ‘Estado de lástima’. Hollywood es un lugar inolvidable, pero me zambullí yo solo, nadie me empujó” , confiesa Rourke al recordar el largo período que debió vivir en las sombras del éxito que experimentó en la década del los 80. En poco tiempo pasó de mostrarse como un artista prometedor en “La ley de la calle” (Coppola, 1983) a saltar al estrellato con “Nueve semanas y media” (1986). Tan rápido fue su ascenso a las primeras planas del cine, como estrepitoso el descenso que le siguió. Pero la vida volvería a darle la oportunidad a Rourke de iniciar un nuevo capítulo en su carrera y recibir el reconocimiento del público, la crítica y sus colegas por su rol de Randy ‘The Ram’ Robinson en “El Luchador”, personaje con el que se sintió profundamente identificado. “Cuando leí por primera vez el guión, odié al personaje, porque es un perdedor que no puede hacerse cargo de ninguna responsabilidad. Así fui yo durante muchos años antes de ir a terapia. Me porté muy mal durante más de 15 años y tuve que pagar el precio”, reconoció el actor.
“El luchador” narra la historia de Robinson, un luchador de catch que conoció las mieles de la fama y el éxito pero, una vez olvidado, pretende volver a rozar la gloria desde el circuito independiente. “Yo sé lo qué se siente. Randy era alguien hace 20 años, igual que Mickey Rourke”, señaló el artista, “Darren me quería a mí para el papel, pero cuando los productores se enteraron que finalmente el protagonista iba a ser yo dejaron de darle plata para el proyecto”, agregó.

Las mutaciones de Rourke
«Para mí el camino de regreso ha sido largo, no hablo muy bien en público, hace muchos años me salí de la profesión y David, me habló para regresar, aunque odia cuando le digo que es duro y difícil», expresó el artista luego de que la prensa internacional de Hollywood le otorgara el premio como Mejor Actor, durante al última entrega de los Globo de Oro. Es que en su regreso, la imagen del actor dista mucho de ser aquella que cautivó al público femenino en los ‘80. Amante del boxeo, ganó su primera pelea a los 12 años y comenzó una ascendente carrera como boxeador que se vio frustrada por una lesión. Luego de su alejamiento del ring, un amigo de la Universidad de Miami lo invitó a participar en una obra de teatro. Sobre las tablas, Rourke encontró una nueva pasión y, al poco tiempo, con 400 dólares que le prestó su hermana viajó a Nueva York para estudiar actuación en el Instituto Lee Strasberg, por donde pasaron otras figuras famosas como Dennis Hopper, Julia Roberts y Scarlett Johansson.
Luego de una década que parecía anticipar el comienzo de una promisoria carrera artística, los ‘90 fueron testigo de su progresiva decadencia. Orquídea Salvaje (1989) que protagonizó con quien después sería su esposa, Carré Otis, buscó repetir el suceso de “Nueve semanas y media”, sin lograrlo. En 1991 rodó la película de acción “Dos duros sobre ruedas”, como Harley Davidson, que si bien fue un éxito de taquilla, a nivel actoral no significó un rédito para él.
No conforme con lo que había logrado en Hollywood, Rourke volvió a los rings, con 35 años de edad, pero esta vez como boxeador profesional y, aunque llegó a pelar en Europa y Asia, no logró el éxito esperado. Como consecuencia de las luchas fue herido en numerosas ocasiones: sufrió varias contusiones graves, fracturas de nariz, costillas y heridas en los pómulos. Posteriormente debió someterse muchas cirugías estéticas para reparar su rostro, que terminarían por cambiar su fisonomía por completo. Los golpes también le produjeron cierto daño cerebral, que se ha manifestado con síntomas como pérdida de memoria.
“No había otro papel que podía haber hecho mejor en esa época de mi vida. Estaba destruido y no sólo por el alcohol y las drogas, mi mente estaba deshecha. Me aterraba salir porque desarrollé una fobia a subirme a los coches, a penas podía salir de mi casa, no tenía confianza de nada ni de nadie”, expresó Rourke en relación a su papel en “El luchador”, “antes de que alcanzara la cima de la montaña me tiré de cabeza. Aprendí un montón de lecciones de la forma más dura”, agregó.

Resurgir de las cenizas
“Antes culpaba a los demás, hasta que fui a terapia y me di cuenta de que tenía que cambiar, fue muy duro. Vengo de un lugar muy violento, era muy arrogante y orgulloso, después me di cuenta de que eso estaba enmascarando los problemas que tuve en mi niñez, el abondono y el miedo”, reveló el actor. Nacido el 16 de septiembre de 1956 bajo el nombre de Philip Andre Rourke, Mickey experimentó el sentimiento de abandono desde muy pequeño, cuando su padre, un fisicoculturista amateur, dejó a su familia cuando él tenía apenas seis años.
«Si hubiese sabido hace 15 años que tardaría otros 15 en retomar el camino y volver a trabajar por cómo hice las cosas, desde luego las hubiera hecho de otra forma», comentó Rourke tras el estreno de su última película en el Festival de Cine de Nueva York. A los 52 años de edad y con varias décadas de excesos y desenfreno a cuestas, el actor asume la total responsabilidad por el devenir que tuvo su carrera en las últimas décadas. «No quise cambiar hasta que lo perdí todo y entonces me di cuenta de que mejor cambias o te vuelas la cabeza. O cambias y sigues con tu vida o sigues siendo un pedazo de nada», añadió.
En sus épocas de galán indiscutido, Rourke reconoce haberse dejado arrastrar por los impulsos de su ego y haberse manejado con prepotencia frente aquellos que entonces le brindaron posibilidades laborales. «Esta vez estoy haciendo las cosas de un modo diferente, entendiendo lo que es ser un profesional, responsable, constante, esas palabras no estaban en mi vocabulario entonces», destacó el artista.

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