El día en que Fernando Baéz Sosa hubiera cumplido 19 años, Intratables tuvo en su estudio a José María Ventura, el padre de Pablo Ventura, quien pasó cuatro días en la DDI de Villa Gesell, luego que los rugbiers imputados en el crimen del joven que quería estudiar abogacía, lo involucraran en la causa.
El hombre contó el periplo que tuvo que pasar para liberar a su hijo y la charla que tuvo con los padres de Enzo Comelli y Juan Pedro Guarino, dos de los 10 rugbiers imputados por la golpiza mortal a Fernando.
Ventura aseguró que su hijo conocía "de vista, de los boliches" a los rugbiers y que el joven no sabía que era objeto de bulling. Luego, se refirió a la charla que tuvo con los padres de dos imputados. "Hablé con Comelli y Guarino, me llamaron ambos. Me dijeron los mismo, que habían estado con los chicos y que ninguno de los 10 habían nombrado a mi hijo. Ahí corté la conversación porque eso es una mentira, alguien lo nombró a mi hijo", relató y agregó que nunguno de lso dos le pidió perdón.
Tras remarcar que en el expediente no figura cuál de los rugbiers nombró a su hijo, el hombre anticipó que, "en principio", iniciará una demanda contra el Estado.
"La bronca más grande que tengo es con el fiscal, no con la fiscal, con el primer fiscal", dijo en alusión a Walter Mércuri, titular de la Fiscalía nº 8 de General Madariaga. "Yo creo que mínimamente, cuando lo detienen deberían mirar cuánto calza, como para empezar", planteó, después de aclarar que su hijo fue involucrado por la zapatilla número 42 con la que fue golpeado Fernando, cuando su hijo calza 50.
"Un chico que estaba a 500 kilómetros, no calza lo mismo, nunca estuvo en Villa Gesell, no aparece en ninguna cámara... Yo nunca pensé que íbamos a vivir lo que vivimos", manifestó, para luego contar cómo vivió esos cuatros días en los que su hijo estuvo detenido.
"Yo llego a la DDI de Villa Gesell a las 9 de la mañana, fue un periplo muy grande hasta lograr localizar a Pablo. Reventé una cubierta en la ruta, me pasó de todo. Cuando llego, uno de los policías me dice: 'Tu hijo está acá'. Una persona muy conocida mía en Zárate, que trabaja en un canal, me dijo si tenía algo para mandarle, le dije que tenía un videito de 30 segundos que me había pasado un muchacho que está en La Querencia, que es un restaurante de Zárate", indicó en relación a la filmación que salió al aire y que sirvió como coartada de su hijo.
Tras enfatizar que se puso como objetivo salir a los medios para contar su verdad, contó que al tercer día de la detención de Pablo, un llamado de su esposa le dio la noticia más esperada: Iba a quedar en libertad. "Yo no creía que lo fueran a liberar tan rápido, aunque para mi era un montón de tiempo, pero era cierto", recordó.
Acto seguido, reveló algunos conceptos que se manejaron en las charlas que tuvo con su hijo en la actualidad. "Primero que es una venganza lo que pasó, estos chicos fueron 10 animales. Segundo pedimos justicia porque esto nos tocó de cerca. Esto nos tiene muy conmovidos a toda la familia. Yo concurrí a la marcha por Fernando y lo que se vivió ahí fue un ambiente de dolor que te toca el alma", expresó.
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