Ruidos molestos: ni a gallos cantores se bancan los vecinos

En Centenario florecen los reclamos. Hay una ordenanza difícil de cumplir. Piden más control.

Centenario
Les molesta el canto de los gallos a la madrugada y el parpar de patos. La música muy alta de un cumpleaños de quince y también las motos que se pavonean con escape libre. Y, por si fuera poco, el volumen del cánticos de los feligreses de una iglesia evangélica, que en la tarde de los domingos salen de las puertas de los templos.

En definitiva, algunos vecinos ya no se bancan ningún ruido que perturbe la tranquilidad de un feriado o fin de semana y piden a gritos más controles por parte del Municipio, la Defensoría del Vecinos y hasta la Policía.

“Hay varios reclamos y tenemos que ponernos de acuerdo. Si los vecinos hacen la denuncia policial, ya es difícil porque todo queda en un ámbito judicial. Nosotros somos mediadores”, explicó a LM Neuquén Andrés Peralta, el defensor del Vecino de esta localidad.

Los reclamos también se hicieron a la Subsecretaría de Atención al Ciudadano del municipio. Hay quejas por ruidos molestos y todo indica que la convivencia entre los vecinos no es la mejor.

Si bien está en vigencia la Ordenanza 6514/13 -elaborada en la anterior gestión del Concejo Deliberante- a juzgar por los reclamos y denuncias, hay pocos controles en la calle por ruidos molestos.

El problema mayor radica en los planes de vivienda, donde la separación entre las casas es ínfima y los vecinos tienen que tolerar situaciones de volumen alto, gritos y hasta talleres mecánicos trabajando de forma ilegal.

Pero en los últimos días, hay dos tipos de reclamos que llamaron la atención. En los barrios más antiguos y con vecinos habituados a una cultura campera, es común la presencia de animales de granja (cerdos, patos y gallinas) que suelen ser el blanco de las críticas de otros vecinos, menos acostumbrados a este modo de vida. En algunas ciudades, tener animales de granja está prohibido, pero hacer cumplir la ley en este sentido es ir contra un hábito cultural arraigado en un sector.

Los festivales religiosos
Por otra parte, la atención de los vecinos también está puesta en el ruido de la multitud que sale de las iglesias evangélicas los domingos por la tarde. Muchas generan actividades con bandas musicales y los cánticos no dejan en paz a algunos vecinos, sobre todo adultos mayores. “Hay que medir bien los ruidos. A veces podemos decir que son molestos, pero si están dentro del rango de la ordenanza es un problema. Hace falta más diálogo y mediación para no llegar a instancias judiciales”, agregó Peralta.

La discusión sobre los ruidos molestos parece ser eterna, y un problema que puede hacerse más grande y boicotear cualquier plan de convivencia vecinal. Es cuestión de ceder algunos hábitos para empezar a entender al otro.

FRASE
“La Defensoría está para mediar entre los vecinos y no para controlar ni medir los ruidos. Para eso se necesita un inspector con un decibelímetro que certifique el ruido”.
Andrés Peralta Defensor del Vecino de Centenario Ordenanza Datos para saber y no molestar

Medición
Un aparato que casi no se utiliza

En julio de 2014 los inspectores se capacitaron para usar el decibelímetro un aparato para medir los ruidos por encima de los niveles permitidos. Luego de los ajustes en la ordenanza, se realizaron algunos controles. Sin embargo, el sistema no está funcionando a pleno, ya que sólo se limita al control de las motos con escapes libres. En fiestas, reuniones y quejas por música alta, el control es más complejo.

Ordenanza Datos para saber y no molestar

Ruidos por zona
La norma establece cuatro zonas: una de silencio, como los hospitales; otra levemente más ruidosa, de uso residencial; otra de mayor tolerancia como la zona comercial y una más sonora como el sector industrial.

El nivel de sonido
Los niveles permitidos van de 60 a 75 decibeles medidos, de la zona 1 a la 4 en el horario de 7 a 21. De noche, la tolerancia a los ruidos es más baja: se permiten de 50 a 70 decibeles en las mismas zonas mencionadas.

Propaganda por altavoces
Según la ordenanza, en primavera y verano sólo se permite en los horarios de 10 a 13 y de 18 a 21. Está prohibida en la siesta. En otoño e invierno se permite hacer ruido de 10 a 13 y de 17 a 20.

Música ambiental en pubs
La norma prohíbe poner música a todo volumen. Los equipos de sonido que se instalen no deben interrumpir una conversación entre el público. En algunos comercios esto no se cumple.

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