Salvaje corazón

Poeta lunático y cantante de oficio, Palo Pandolfo y su banda La Hermandad viven un momento radiante de espiritualidad con “Esto es un abrazo”, un disco más rockero que significa “una mirada elevada” de todas las cosas que le fueron pasando.

Neuquén > Cuando tiene algo que comunicar, Palo Pandolfo no se detiene ante nada. Y si bien aclara que no le gusta esto de exponerse en los medios, está contento, entusiasmado y tiene una excelente excusa para hacerlo. Es que después de transitar en solitario con su guitarra  a cuestas por diferentes ciudades del país, donde dice que ha cosechado amigos por todas partes, Palo regresa para presentarse en escena en formato banda, a la que denominó La Hermandad. Y lo hace con “Esto es un abrazo”, una placa que el cantautor “está apoyando en prensa a morir” a riesgo de quedar escrachado “diciendo tonterías”, según lo expresado risueñamente por un hombre que estuvo, hace algunos años atrás, a punto de radicarse en Junín de los Andes.
Desde la autogestión y ahora asociado con S-Music, Palo se sube a “un caballito de ego” para informar un poco de qué se trata su nueva criatura, que estuvo también sostenida por el cuidadoso trabajo de los productores Charly Desidney y Goy Karamelo. “Esto es un abrazo, es un hábito poético y una iluminación. No una revelación”, asegura inmediatamente Palo cuando se lo consulta por el título del disco en el que abunda un sonido rockero. “Hace mucho que trabajo en yoga y siempre fui una persona con mucha apertura espiritual, de concebir el mundo como energía. Porque siempre pienso que somos entes espirituales y de esa espiritualidad buscamos el amor, el acercamiento. En el yoga aprendí que el corazón está en la parte plexo solar que tiene una comunicación muy directa con los hombros. Energéticamente abrís los brazos y estás dando tu corazón. Y de alguna manera  -hace muchos años- concebí una idea que es que a mí me pagan para abrir el corazón en público. No hago canciones. Me ‘garpan’ por eso”, aseveró Pandolfo.
Por otro lado, el músico también puede reinterpretar el título.  Porque el material abraza toda su carrera musical de 30 años. “Hay una reconciliación como con todas mis partes, como un entendimiento de mis contradicciones. Es como una mirada elevada de todas las cosas que fueron pasando: desde la paternidad, el yoga, la pareja y la consolidación del oficio de cantor. De haber recorrido los últimos 10 años el país tocando con la guitarra y tener amigos en todos lados, es  bastante satisfactorio. El hecho de grabar una canción y grabarla en un disco sigue siendo un milagro y me da una manija que no puedo parar”, sentencia el cantor.
 
A viva voz
Durante el transcurso compositivo el músico tuvo un planteo muy fuerte y definido.
El último tema que compuso para “Ritual criollo” (2008)  ("Oficio de cantor") funcionó como detonado para que las canciones salieran de un modo directo. “Después de almorzar con mis hijas, me senté en el living e hice toda una canción que salió entera sin pensar. Abrí la voz con la armonía, melodía, tres estrofas, el estribillo y puente, que salió de primera voz. Cuando puse play me di cuenta de que hice una cosa tan emocionante que me puse a llorar. Porque estaba diciendo en “Oficio de cantor” cosas que nunca iba a decir. Como el amor viene y va, la piel cambia de color…es una confesión íntima que se me escapó en el inconciente. Ante esa revelación fue que me dije “hay que componer así”’, recordó. Y es así que “Este es un abrazo” es una obra de “composiciones automáticas”. “Son canciones cantadas a un grabador, a una guitarra a “huevo”, sin bajar la guardia de principio a fin. Después fue el trabajo artesanal que fue anotando las palabras que se perdían en el cantar. Fue lindo desgrabar y escribirlo y ver qué carajo había querido decir en ese trabajo de automatismo e inconsciente. Por eso defiendo mucho las canciones, porque son un ejercicio psicoanalítico de un trance inconsciente, donde surgían cosas muy salvajes, viscerales, de cierta claridad, porque son palabras naturales cantadas a viva voz. A mí eso me sobreexcitó y me permitió hacer este disco, que hace que la gente me ponga en un lugar superlativo porque siento el afecto”, aseveró Pandolfo, quien desde el ’92  inició su carrera solista en forma autogestiva.
 
Impronta rockera
Si hay algo claro en la vida de Palo es que las canciones son las que lo movilizan en todo sentido. Para esta producción, esta vez las canciones salieron “salvajes”. “Con la guitarra criolla y todo terminé haciendo una bola de riffes. Hay una cosa primitiva de los ’60, ’70 y ’80…De alguna manera, en este disco está esa visión retro que se recicla, y son las composiciones las que me llevan a eso. Después de componer tantos años, descubrir ese método de composición del que hablaba, fue un refresh total de mi vida. Eso es un proceso que se fue dando y que se consolida con la producción de Charly Desidney y Goy Karamelo. Charly es más rockero y le dieron una impronta total al disco”, dijo quien es un pedazo de historia en el rock nacional.
En la materialización de “Esto es un abrazo”, Palo primero registró –sólo con guitarrara– unas 30 canciones en el estudio que Goy posee en La Boca, en el que alguna vez Karamelo Santo sentó sus bases. “La primera demo la grabé en ese estudio mitológico. Ahí se comenzaron a hacer bases y a trabajar la parte de las estructura. Después vimos que el disco tenía que tener una impronta rockera, contemporánea y cruda. Me gustó mucho en el concepto de la colocación vocal y Goy es una de los grandes hacedores de coros de Argentina. Él –por Goy– sobrevolaba todo y después hacía las voces ‘cinco estrellas’. Hicimos como 45 tomas en vivo –se hicieron dos o tres versiones de un mismo tema– y ahí consolidamos la banda, porque fue madurando en un disco que realmete fue muy producido”, contó el artífice de una banda mítica como es hoy Don Cornelio y la Zona.
 
Querida profesora
La voz es su instrumento más preciado. En este caso, previo a la grabación del disco, Palo decidió retomar sus clases de canto después de 15 años. Y lo hizo con su entrañable profesora, Sandra Entín. “En el ’85 comencé a estudiar canto hasta el ’97 con muchas interrupciones. Lo hice con la misma profesora. Me la pasé en medio de todo el post punk y la locura estudiando. El pasado año, antes de retomar el disco tomé contacto con mi antigua y siempre profesora, Sandra Entin, y regresé a estudiar después de 15 años. Reformulé la técnica que es de 1600 al canto mixto, que es más moderno, desde el 1800. Cuando volví con ella la película había pasado, porque ella ahora se pasó del canto al canto lírico. Las canciones del disco las grabé tomando clases, por eso todo fue muy cuidado. Sandra me reformuló la técnica que había adquirido después de 12 años. Ahora vamos a salir a tocar mucho rock and roll y necesito tener un respaldo para no morir disfónico. Sandra es mi factotum vocal y ahora estoy aprendiendo una nueva visión de la técnica con canto lírico. Además, de todo esto, el canto es genial porque es terapéutico”, contó Pandolfo que en los '90 condujo Los Visitantes.
 
Usina cancionera
Palo afirma que piensa mucho en las canciones que quedaron fuera del disco y, a su vez, se pregunta qué carajo va hacer con ellas. “Es una gran pregunta que me hago todos los días”, suelta. Es que abril, después de emociones fuertes como el nacimiento de uh hijo (Vito), el cantautor comenzó a componer pero esta vez incluyendo –a lo ya hecho– una nueva modalidad. “Desde Twister escribí en cuatro líneas un poema, metáforas, sobre mi estado de ánimo para evacuar. Y ese día tuve la lucidez para componer las primeras emociones de la mañana. Eso me permitió desarrollar una idea a viva voz, en una toma, y me encantó. Fue como solucionarme la vida porque no puedo atender ese estado de gracia permanente porque son épocas. De esta forma, y con belleza metafórica terminé haciéndole un tema a mi hija”, describió. Y justamente esa creatividad de primera hora del día hace que inevitablemente ahora estén surgiendo canciones nuevas que sepultarán  a las composiciones que quedaron fuera de “Esto es un abrazo”. “Hay muchas que quiero, y darles una oportunidad es todo un tema. Los Babasónicos sacaron “Carolo” que son canciones que quedaron fuera de “Jessico” y son buenísimas. Y hoy me gusta más “Carolo” que “Jessico”, por dar un ejemplo”, agregó.
Hace más de una década que Palo Pandolfo visita Neuquén. Y si bien aún no tiene fecha sabe que de alguna forma va estar de regreso con La Hermandad, un proyecto de siete personas que hoy están en la ruta con un cantante entusiasmadísimo, contento, que posee esas canciones urgentes con bella liviandad donde abre su salvaje corazón. Ya lo dijo y afirmó él mismo: "A mí me pagan para abrir el corazón en público. No hago canciones". (L.C.)

Palo, referente

En este último tiempo, en la escena musical se ha dado el surgimiento -de forma muy silenciosa- de una camada de cantautores entre los que figuran Pablo Dacal y Lucio Mantel, quienes van ganando terreno. Al tiempo de examinar cómo toma él ser un personaje y referente para muchos de esos artistas jóvenes cantautores, Palos se ve “encantado”. “Me gusta mucho porque hay amigos en la nueva vanguardia. Sería como el hermano mayor y siento que soy comprendido, también contenido.
Lucio Mantel, Pablo Dacal, Alfonso Barbieri y Tomi Lebrero, entre los muchos cantautores que están dando vueltas, buscan ser originales. Eso es la antítesis de los '90, época en la que todo el mundo quería parecerse a Los Ramones, a Los Ratones, y después estaba la resaca del rock del aguante, de todas las bandas Stones.
Considero que ahora, en esa multiplicidad, hay calidad, hay variedad y eso me parece interesante”, destacó Pandolfo.

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NEUQUÉN, UNA OBSESIÓN

Desde que en 2002 llegó de la mano de Roberto Amigo, Palo comenzó a tener una relación estrecha con Neuquén. Conoce bien la ciudad, la cordillera, la ahora “Ruta del vino” y otras localidades como Zapala, Junín y San Martín de los Andes o Aluminé. Él mismo dice que tiene una “obsesión con Neuquén”, porque hace unos años atrás estuvo a punto de radicarse con su familia en la zona sur de la provincia. “Hace tres años mi mujer vendió su casa y yo la mía y vimos la posibilidad de ir a vivir a la cordillera neuquina. Y la verdad que estaríamos allá si no fuésemos tan cagones. Pero me pareció que no era el momento y no nos daba el cuero. Por eso, cuando mis hijos comiencen a despegar, juro que me voy a vivir a Neuquén. Me enferma la cabeza”, aseveró eufórico.
Buceando en los recuerdos, Palo trae imágenes del río Neuquén y su estadía en Parque Industrial en casa de Gerónimo, quien funciona como su manager patagónico. “Fui al río Neuquén que es tremendo. Nadamos e hicimos una fogata y para mí eso es vida. No tiene precio. Andar en chancletas por todos lados”, dijo.

La Hermandad

Alguna vez, Palo sostuvo que “la paradoja del solista es encontrar la banda ideal”. En este momento, este poeta o trovador del rock parece haber dado en el clavo. “Es una banda con mucho ida y vuelta. Muy sanguínea con conocimiento de causa. Hoy es la banda ideal por varios motivos: el primero y principal es que me gusta ir a ensayar con el grupo. Tengo que medirme un poco porque voy a pasarla bien, cagarme de risa, pero vamos a ponernos laburar. Si no hay ese espíritu, no hay forma de música popular. La Hermandad suena bien desde abajo, desde la tripas y vamos para adelante. Cada uno tiene un rol definidlo y cada día la banda tiene más poder y autonomía”, subrayó el libre cantautor.
La Hermandad está compuesta por Mariano Mieres, en guitarra (de la Fuerza Suave), Carlos Fernández, en batería (recomendado por el productor El Chávez), Santiago Capriglione -tiene su proyecto musical Midilovers-, en bajo, y Gerardo Farez, en teclados (de la banda Tremor).

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