San La Muerte: ilusionismo, revientes y amores
Tras la caída de Juan Octavio “San La Muerte” Godoy, se pudo reconstruir cómo fue su fuga, mucho más ingeniosa de lo que parecía. Además, nos adentramos en sus días como prófugo y nuevos detalles de su captura. En resumen, fue un fugitivo bastante desprolijo.
En su historial delictivo cuenta con varias identidades: Javier Mora, Miguel Mora, por lo que se lo conocía como “Morita”. Incluso, se le encontró documentación falsa con el nombre de Carlos Pizarro.
Su apodo más famoso deviene del tatuaje de San La Muerte que tiene su tobillo izquierdo. Santo de culto pagano que se considera que ayuda a evitar desgracias, atrae el amor y la buena fortuna. Devoción que a Godoy no le estaría trayendo buenos resultados.
Pero propio del submundo carcelario, tumbero, Godoy cuenta con varios tatuajes más: un tigre y un dragón en el brazo izquierdo, un elfo en el pectoral izquierdo, la imagen de Bin Laden en el omoplato izquierdo y una dedicatoria a tres mujeres el pecho.
Desde pibe Godoy reunía todos los factores de riesgo criminógeno, es decir tenía potencial delictivo. Violento, impulsivo, propenso al aburrimiento, baja tolerancia a la frustración, falta de compromiso, comportamiento antisocial y consumos varios y peligrosos.
Recién cuando su vida criminal entró en pausa tras las rejas, por un homicidio en Río Negro, se decidió a estudiar. Fue así que tras los sórdidos muros de la cárcel de Roca concluyó la primaria, secundaria y hasta realizó dos años de una carrera universitaria. Toda esa posibilidad de rehabilitarse se frustró cuando se fugó en septiembre de 2020 del sector de preegreso El Maruchito del penal 5 de Roca.
En su haber cuenta con dos crímenes, varios robos con arma, su participación en la megabanda de José "Chiqui" Forno que concretó varias entraderas violentas en el Alto Valle y Neuquén.
Entre sus fugas, la última, del 15 de septiembre pasado de la alcaidía de la Comisaría 12 de Valentina Norte, fue la más ingeniosa. Se la conoció como la “fuga de los homicidas”. Ahora se sabe que todo fue orquestado por San La Muerte.
Condenado y peligroso
A Godoy ingenio y motivos no le faltaron para planificar su última fuga. A sus 39 años tiene por delante más de 30 años de prisión por la unificación de dos homicidios y varios robos calificados.
San La Muerte sabía que no podía dejar pasar la posibilidad de escapar de una alcaidía cuya seguridad es considerablemente menor a la de una cárcel.
Pero este riesgo, ya se lo había advertido la fiscal Eugenia Titanti a la jueza de ejecución Raquel Gass.
Titanti había logrado condenar en mayo pasado a Godoy por el crimen de Pino Vinet, perpetrado el 22 de octubre de 2020 en Plottier.
Un año lo habían estado buscando hasta que lo capturaron el 3 de octubre de 2021 en unos departamentos del bajo neuquino.
Godoy era un prófugo escurridizo y se movía constantemente por lo que fue un dolor de cabezas para la fiscalía y el Departamento de Delitos.
El 23 de mayo de 2022 fue declarado culpable por el homicidio de Pino Vinet y dos meses después, lo condenaron a 12 años y 6 meses. Por la unificación de penas de Río Negro y Neuquén le quedó una condena de 32 años y 2 meses. Por lo que saldría de prisión con 71 años en el peor de los casos.
Tras la unificación de pena, la fiscal le pidió a la jueza que lo pusiera, por seguridad, tras las rejas de la U11, pero Raquel Gass se negó.
Dos motivos aparentes tuvo la magistrada. Primero, la condena no estaba firme por lo que no tendría que estar Godoy en una cárcel de condenados. Segundo, la U11 está colapsada. Tiene 70 presos más de lo que admite su capacidad.
Todo ello, producto de la entrega de la cárcel de Senillosa al Sistema Penitenciario Federal a cambio de los millonarios terrenos de la U9 que estaba emplazada en pleno centro neuquino.
Un gran negocio, para pocos. Los penales provinciales no tuvieron inversiones y todo el sistema está colapsado porque, en definitiva, los presos no le importan a nadie.
Lo cierto es que el asesino terminó en la alcaidía de la Comisaría 12 de Valentina Norte.
Los caminos del señor
La vida en las alcaidías es bastante más tranquila porque al ser pocos internos, el trato es más personal y la situación más “agradable” y llevadera.
Allí, San La Muerte se relacionaría con otros integrantes de su gremio criminal, es decir, homicidas. Dardo Soria, condenado por un crimen narco en Rincón de los Sauces, y Lucas Meriño, acusado por matar a Alan Denis Ribeiro para robarle la moto. En los próximos días, los cargos contra Meriño se agravarán.
Pero como es sabido, el mantra de todo preso es: “quiero salir de acá”. La libertad es demasiado valiosa, pero generalmente se advierte ante su ausencia.
Godoy tenía fija la idea de la fuga y comenzaba a desesperar porque temía que en cualquier momento lo mandaran a la U11, así que aceleró los trámites.
Durante una visita filtró un celular que acovachó en la celda y por el cual se comunicaba por Whats App con familiares, amigos y algunas mujeres con las que mantenía una relación abierta: una docente, una portera de escuela y su ex, madre de su hijo.
A la lista de personajes se suma un oscuro amigo de Godoy que estuvo vinculado al homicidio de José Seadi, dueño del hotel Charbel.
El crimen del hotelero del bajo neuquino se concretó el 12 de mayo de 2014 y su sombría trama incluye a tres poliladrón. Lo cierto es que la cruenta muerte de Turco Seadi sigue impune.
El sospechado amigo de Godoy, también es muy conocido en el ambiente por robar autos de las playas de los súper e híper. De hecho, este personaje fue el que mayor apoyo logístico le prestó.
Para su fuga, Godoy sabía que no podía solo ganar la calle y correr. Necesitaba un plan con una buena puesta en escena y eso fue lo que armó durante semanas.
San La Muerte, observó al detalle el movimiento de la alcaidía. Los manejos que se hacían de las visitas, la rotación de los policías, el movimiento del celador y hasta del pastor evangélico que les traía la palabra de Dios con su mensaje de amor y esperanza.
Al plan sumó a tipos complicados como Soria y Meriño. La idea desde adentro era simple: había que aprovechar el horario donde el celador trae el almuerzo y ahí sorprenderlo. Pero para que todo fuera más sencillo y seguro había que lograr que el pastor estuviera en ese horario.
Acá es donde surge el plan “A” y “B”. El “A” era distraer y relajar el momento del almuerzo con la presencia del pastor para poder escapar ni bien redujeran al celador. Y el “B”, constaba en utilizar al pastor como rehén para huir si se complicaba la maniobra. Total, el pastor entendería que los caminos del señor siempre son un misterio.
El gran ilusionista
Godoy y sus colegas tenían todo listo, pero como buen delincuente, Godoy guardaba un secreto: su fuga.
Soria y Meriño sabían que cuando ganaran la calle habría un vehículo que aportaría un amigo de San La Muerte en el cual podría huir del lugar con celeridad.
El cálculo, era que la sorpresa de la fuga tendría a los policías a puros espasmos tratando de resolver los distintos frentes. Cuando salieran en su persecución ya les llevarían varios minutos de ventaja.
Pero San La Muerte guardó un As bajo la manga.
El 15 de septiembre la fuga salió tal cual lo planeado. El pastor dialogaba con los presos. El celador bajó la guardia ante ese escenario y cuando quiso acordar estaba en el suelo medio knockout con los delincuentes en fuga.
Un tal Martínez que se prendió al escape a último momento fue el primero en caer. Soria y Meriño ni bien ganaron la calle, vieron la EcoSport negra y no dudaron en correr hacía ella. De hecho, cuando voltearon buscando a Godoy, descubrieron que no les había contado todo.
San La Muerte convirtió todo en un gran acto de ilusionismo. Ni bien salió, subió a una moto 150cc azul que lo sacó raudamente del sector. Mientras toda la Policía iba tras la EcoSport, Godoy se había desvanecido en otra dirección.
Todo fue una gran puesta en escena y todos fueron actores de reparto cuyo único objetivo, sin saberlo ellos, era distraer. El rol protagónico por lejos lo tuvo Godoy quien antes de poner en marcha el plan ese mediodía acarició el tatuaje de San La Muerte y le hizo un guiño para que le diera dicha y buena fortuna. Esta vez, el santo pagano le cumplió.
Por cierto, la EcoSport negra apareció unos días después en Cipolletti cerca de donde vive la madre y el hermano de Godoy. Soria cayó a las pocas horas de fuga y Meriño días después caminando a la deriva.
El efecto escénico del escape fue perfecto. Godoy se encargó de engañar a todos con un espectáculo de ilusionismo propio de un criminal de su talla.
Él fue trasladado por un secuaz que lo llevó rápidamente en la moto al corazón de Valentina Sur donde lo bancaron y le dieron una 9 milímetros.
El devenir de la historia, son suposiciones de cuántos días estuvo guardado y cómo salió de Neuquén. Se estima que se fue rápido de Neuquén, tal vez esa misma noche o la madrugada del 16 de septiembre.
La salida de la provincia habría sido por Balsa Las Perlas, es la más cercana de Valentina Sur y sin muchos controles.
Ni bien cruzó a Río Negro, San La Muerte fue trasladado bien al sur, a la ventosa y fría localidad petrolera de Comodoro Rivadavia donde lo esperaban unos amigos del hampa.
Cacería
La fiscalía de actuación genérica estuvo trabajando en forma coordinada con la Policía hasta que se logró dar con Soria y Meriño.
Pero el tema era atrapar al gran ilusionista. Para ello, la fiscal Titanti junto con el Departamento de Delitos pusieron mano a la obra. Contaban con una ventaja, si se quiere, ya habían pasado un año tras sus pasos hasta que lo capturaron por el crimen de Vinet.
Lo primero que descubrieron, es que el celular que utilizaba Godoy en la alcaidía de la 12 había quedado inactivo a las pocas horas de la fuga del 15 de septiembre.
Esto obligó a los investigadores a desempolvar las agendas y todos los mapas de relaciones de San La Muerte.
El juez Marco Daniel Lupica Cristo se puso a disposición, día y noche, de los pesquisas que tenían un claro objetivo, que no se dilate la captura de Godoy. Fue así que el magistrado neuquino autorizó unas 40 intervenciones telefónicas, sin contar los allanamientos que se realizaron.
Lentamente, los pesquisas fueron consiguiendo información del prófugo.
Recordemos que la vida de un fugitivo es sumamente complicada. Hay que disponer de dinero en efectivo para todo, conseguir un documento y tener gente del ambiente que lo ayude a moverse para evitar ser descubierto.
Es justamente esa intensa situación, siempre viviendo al extremo, la que obliga a seguir delinquiendo para poder continuar prófugo. Esos nuevos delitos también es información nueva que colabora en la recaptura.
San La Muerte estuvo guardado unos días con unos amigos de armas tomar, pero sabía que no podía pasar mucho tiempo.
La suerte y su oficio lo ayudaron. “A una joven le arrebató la mochila, al parecer estaba dateado, porque había cien mil pesos en esa mochila. Con esa guita alquiló un departamento en el barrio 30 de octubre, en el sector las 1008 viviendas, donde no se pide garantes ni mes de adelanto”, confió con una sonrisa a medias una fuente de la investigación a LMN.
Esa barriada de Comodoro es una de las consideradas complicadas, lo que la policía denomina un sector rojo. “Cuando hay que allanar en ese sector, tenemos que entrar con muchas efectivos de refuerzo porque la cosa se pone pesada mal”, confió un policía chubutense.
En el monoblock en el que entró San La Muerte, “su cara no le sonaba a nadie y hasta sospecharon que era un cana infiltrado, así que tuvo que recurrir a sus amigos del ambiente para que le hicieran el entre con la muchachada”, reveló un pesquisa.
En su breve estadía en Comodoro, la vida delictiva de Godoy no tuvo pausa. Tuvo una discusión de mal llevados con otro delincuente que le quiso robar las zapatillas y terminaron a los tiros. Cosas que pasan cuando se desconocen producto de las noches de alcohol.
Lo último que se enteró la brigada de Delitos de Neuquén, fue que San La Muerte, “había estado observando una panadería para dar un golpe. Por lo que tenemos entendido era un local importante porque estaba reclutando algunos delincuentes neuquinos para dar el golpe”, reveló el informante.
Son amores
Mientras se relevaba el movimiento de Godoy en Comodoro, surgió nueva información. “Extrañaba mucho a sus novias. Una maestra que fue la que lo estuvo acompañando durante el juicio y una portera de escuela con la que había comenzado una relación”, confió una fuente judicial.
Además, San La Muerte mantenía contacto fluido con su ex, la madre de su hijo que vive en Cutral Co.
Pero lo más importante a los fines de la cacería, era que la portera había sido convencida por Godoy, con promesas de amor, para que viajara a visitarlo. El encuentro se concretaría en la última semana de octubre.
Es decir, si los pesquisas no lograban afinar el territorio en el que se encontraba San La Muerte en Comodoro, estaban decididos a seguir a la portera que los llevaría derecho al fugitivo.
Lo cierto es que sus nuevos golpes y su debilidad por las mujeres fueron parte del coctel de desprolijidades que permitieron al equipo de recaptura atar cabos para ubicar al asesino.
No los vio venir
Gran parte de la captura de Godoy la narramos esta semana, pero bien vale la pena rescatar nuevos detalles.
El viernes de la semana pasada, una brigada compuesta por cuatro integrantes del Departamento de Delitos de la Policía neuquina viajó a Comodoro Rivadavia con el dato certero de que San La Muerte estaba en el barrio 30 de octubre.
“El tipo prácticamente estaba haciendo vida normal. Había estado yendo a jugar al fútbol y compartiendo algunas noches de alcohol con gente de la barriada”, reveló un informante.
Fue justamente el dato de su pasión por el fútbol el que ayudó a los pesquisas neuquinos a poder encontrarlo en tan popular barrio compuesto por decenas de monoblock y calle que son parte de un laberinto infinito.
El domingo se jugó la final de un torneo amateur en el que participaba el equipo denominado Milocho, representante del sector de las 1008 viviendas de dicha barriada comodorense.
Lo cierto es que la tarde del domingo, todo el barrio rodeó el potrero donde cada caída deja marca.
El Milocho ganó y la celebración estuvo regada de alcohol. Entre medio del jolgorio y de tantas caras de alegría, apareció la de Godoy. Los ojos de los investigadores se fijaron en él y siguieron cada uno de sus pasos.
En recaptura existe la denominada bala de plata. Los policías avezados en la búsqueda de delincuentes saben que hay un momento en que si se lanzan a la caza, no pueden fallar sino tendrán que volver a empezar de cero.
“Lo marcamos y lo seguimos con mucha discreción para no llamar la atención. En esas barriadas, una cara desconocida no pasa desapercibida. Por eso decidimos seguirlo, pero no detenerlo porque se podía pinchar todo y ahí lo perdíamos por un buen rato”, confió el pesquisa consultado.
Lo cierto es que la brigada marcó el sector de monoblocks donde se guardó San La Muerte y decidieron esperar para tener una chance en una zona clara que les permitiera actuar de manera precisa y rápida.
Esa oportunidad se dio el lunes al mediodía cuando Godoy fue a un almacén en inmediaciones del barrio. Estaba esperando que lo atendiera y sin advertirlo terminó con la cara en el suelo, la cabeza debajo de una heladera y las manos detrás de la espalda. No le dieron tiempo a reaccionar.
Personal de Investigaciones de la Policía de Chubut prestó colaboración y en cuestión de minutos San La Muerte estaba siendo trasladado hasta una dependencia segura.
Durante la audiencia de control de detención que se hizo por Zoom, con Godoy todavía en Chubut, su lenguaje corporal expresaba mucho.
“Estaba furioso, con los ojos desencajados porque no supo cómo lo sorprendieron y atraparon. No se la vio venir. Trabajó muy bien la brigada”, confió una fuente judicial.
Mientras se aguarda la extradición de San La Muerte a Neuquén, ya hay un dato confirmado: la jueza de ejecución Raquel Gass ya garantizó que Godoy va ir derecho a la U11.
En el penal de Parque Industrial ya le están haciendo un lugar en el pabellón de máxima seguridad.
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