Se vengó y mató al dogo de la vecina con un fierro

Furioso porque el perro de su vecina, un dogo de Burdeos, acababa de destripar a su caniche toy, un vecino de Plaza Huincul mató al animal de un fierrazo en la cabeza.

El impresionante hecho ocurrió el martes a la tarde en el barrio Otaño de esta localidad petrolera.

"Me impresiona la saña con la que mi vecino mató a mi perro", dijo aún conmocionada Teresa, la dueña del dogo.

La mujer explicó que su perro se le había escapado por un descuido. Aseguró que nunca dejaba afuera a ninguna de sus tres mascotas: "Jamás estaban en la calle solos, éramos muy cuidadosos con ese tema. El dogo siempre estaba con la correa, igual que mis otros dos perros, uno chiquito y un rottweiler".

Un descuido
La dueña del dogo asesinado explicó que esa tarde unos obreros estaban construyendo el paredón del frente de su casa, y por eso el alambrado quedó apenas apoyado. Por ahí escapó el dogo y llegó al patio del vecino.

"Me golpeó la puerta una nena y me avisaron que estaban matando a mi perro. Ahí vi que el animal estaba tirado, todo ensangrentado", relató Teresa.
Inmediatamente, le exigió explicaciones al hombre. "Lo maté porque vino a mi patio y me mató a mi caniche", le respondió el hombre, salpicado en sangre.

"Se escapó mi perro y mató a un perrito. Y él le dio con un caño, lo mató sin piedad. No se justifica lo que hizo este hombre", finalizó la mujer.

El escenario del lamentable desenlace se dio en dos viviendas contiguas sobre Hipólito Sánchez, entre Antártida Argentina y Salta.

En tanto, Rosa Barros, la abuela del pequeño que vive donde tenían al caniche, triste por la situación, de todos modos agradeció que su nieto se haya salvado de ser también atacado por el dogo.

"Ese perro enorme se metió en el patio y destripó al caniche delante de mi nieto, que lloraba", recordó, todavía espantada, y se quejó: "Si tenés un perro peligroso, ponele un bozal".

Este año
Balas contra otros perros

Los casos de violencia contra los animales se repiten cada vez con mayor frecuencia. Dos de los hechos de mayor trascendencia del año tuvieron a policías como protagonistas. En Centenario, en el barrio Mirador, un efectivo baleó a una perra callejera que murió cinco días después. Los vecinos rescataron a los cinco cachorros que tenía el animal. En otro caso, en Cutral Co, en el barrio Monte Hermoso, un policía, cansado de la perra de su vecina, sacó su arma reglamentaria y le disparó en la cabeza.

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