"Siempre amé la ciudad y acá seguí con el fútbol"

Pascual Alastuey, una gloria regional, y dos pasiones.

POR GERONIMO SILVA / deportes@lmneuquen.com.ar

Mencionar a Pascual Alastuey es hablar de uno de los pioneros del deporte regional en integrar el plantel de un club grande del fútbol argentino. Desde el 86 hasta el 90 tuvo la suerte de jugar en Independiente, junto con nombres de la talla de Ricardo Bochini, Carlos Enrique o Luis Islas. Sito, como lo conocen todos en la región, dialogó con LM Neuquén sobre su carrera y su presente.

“Jugaba en el barrio El Progreso y me ofrecieron ir a probarme a Pacífico. Ahí Independiente me vio en una prueba, viajé a Buenos Aires para hacer otra y quedé”, relata. Es que la trayectoria de Pascual tuvo varios hechos inesperados que lo catapultaron a lo más alto y también lo privaron de la gloria.

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“Una vez allá seguí en las inferiores hasta cumplir los 18, cuando debuté con Vélez en el 86. Una semana antes había jugado con Estudiantes en reserva y me dijeron que me entrene con Primera, y me tocó entrar en el segundo tiempo”.

El volante fue uno de los primeros neuquinos en desempeñarse en un club grande

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Un año después le llegaría la chance de disputar todo un torneo con el Rojo en la temporada 87/88, pero la fortuna no estuvo de su lado. “Estaba por consolidarme y me lesioné los ligamentos cruzados. Estuve 6 meses parado, más la recuperación. Unos meses después, tuve la misma lesión”, repasa el ex volante, que en la temporada 88/89 jugó 11 partidos y se consagró campeón. Pero no tuvo continuidad y en el 91 decidió seguir su carrera en Atlético Rafaela.

Tras casi siete años en Santa Fe (donde también pasó por Ben Hur), en el 98 Sito colgó los botines. “Después trabajé en una casa de deportes en Rafaela y en 2005 me mudé a Mar del Plata. Alquilé un hotel por dos años para trabajar, pero en 2007 volví a la región”.

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Jugó en Independiente junto con el mítico Ricardo Bochini, con quien salió campeón de Primera en la temporada 89/90

Su regreso fue una experiencia que recuerda con alegría por varios motivos: “Siempre amé esta ciudad por su gente y acá seguí con el fútbol en La Amistad”. Un cierre feliz para un Alastuey, que nunca se despegó del fútbol ni del amor por la ciudad.

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