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La Mañana Brian Buley

"Siempre voy a estar agradecido a los Ortega"

Brian Buley.- Un luchador. El actor revelación de El marginal tiene 22 años. Con el mismo problema de crecimiento que Messi, no tuvo plata para el tratamiento y llegó a la actuación de la mano de Luis Ortega, a quien conoció cuando tenía 14 y era trapito.

Paula Bistagnino

Especial

Los vecinos de Berazategui, una tranquila ciudad del sudeste bonaerense, lo saludan cuando lo ven comprando en almacén, lo felicitan, le piden sacarse fotos. Si se lo cruzan en el parque, uno de esos días en los que sale a correr, lo frenan para darle un abrazo. Y a Brian Buley, el actor que la rompió en El marginal, el unitario de Underground que se llevó el Martín Fierro de Oro, la repentina fama no le molesta para nada. El cariño de la gente lo halaga infinitamente. Lo agradece. Por fortuna. Porque la ola mediática fue imparable.

Además de haber estado nominado a Mejor actor revelación por su destacable papel del líder de una banda carcelaria, Pedro Pedraza, en la ficción escrita por Adrián Caetano y dirigida por Luis Ortega, su historia de vida es un ejemplo de superación y motivación. Tiene 22 años, mide

1,15 metros y empezó a actuar en cine de la mano de los Ortega a los 14, en la época en la que trabajaba como trapito.

El de arriba me está ayudando. Cuando peor estaba, una familia me dio lugar. Después, los Ortega, la posibilidad de actuar. Son como mis ángeles”.

¿Cómo llegó esa primera oportunidad?

Me recomendó un amigo de Luis (Ortega) que me conocía de la calle. Él estaba por filmar Los santos sucios y había muerto uno de los actores. Para esa película hice el papel de un nene perdido y fue mi debut, nunca había actuado ni estudiado teatro. Unos años después, me volvió a llamar para filmar Dromómanos, para el papel de un pibe adicto de barrio que encontraba en Dios un camino a seguir. Y después me llevó a El marginal. Ahí conocí a Sebastián, quien también iba a cambiar mi vida para siempre. Por eso siempre les voy a estar muy agradecido. Me dieron la posibilidad de actuar y siempre me tienen en cuenta.

-Y tu personaje en El marginal fue creciendo...

Sí, porque la idea era que estuviera sólo un par de capítulos, pero Juan Minujín se encariñó conmigo y habló con Luis para que me quedara hasta el final. Y ahora me convocaron para hacer la segunda temporada (que producirá Netflix). Si todo sale bien, empezamos a grabar en octubre y noviembre. También espero tener un papel en Fanny, la fan.

-Entiendo que además trabajás en un supermercado, ¿todavía no vivís de la actuación?

Tal cual. Más que nada ayudo a la gente a cargar bolsas y me dan una propina. Es un mayorista al que voy cuando no llego a fin de mes. A veces no me alcanza y me quedo corto con la plata. Por más famoso que sea, hasta que no tenga un trabajo importante que me permita vivir de esto voy a seguir trabajando ahí, porque me dan espacio para salir a grabar cuando necesito. Obvio que lo que quiero es poder estar dedicado ciento por ciento a hacer algo que me gusta a mí, que es actuar.

-¿Estás estudiando teatro?

La verdad es que fui un tiempo, pero me aburrí. Quizá más adelante. Trato de aprender de mis propios colegas. También siempre escuché a mi padrino, un gran actor que murió (Víctor Hugo Carrizo). Él siempre me daba consejos que para mí fueron muy importantes. Igual que mi familia del corazón, que son los que me comen la cabeza para que las cosas me salgan bien. A César, mi gran amigo, lo conocí en una estación de tren, él es boletero y me llevó a vivir con su familia. Se encariñó conmigo, me brindó una casa, me presentó a los suyos y me fui quedando. Son ellos los que están siempre al lado mío.

-¿Hoy elegís vivir con ellos?

Sí, y ellos conmigo. Mis padres biológicos no me abandonaron, pero hoy elijo vivir con esta familia que me enseñó lo que hay que hacer para salir adelante en la vida. Con ellos aprendí sobre horarios y responsabilidades. Yo antes estaba muy perdido. Si no fuese por ellos, no podría estar como estoy hoy.

-¿Tenés relación con tus padres biológicos?

Sí, hace poco viajé a Bahía Blanca para ver a mamá. Ella tiene cinco hijos y es ama de casa. Y a papá lo veo seguido porque vive cerca, en Plátanos. Rearmó su vida y tiene dos hijos más. Sé que la está pasando mal porque está sin trabajo.

-¿El dinero fue determinante en tu posibilidad de crecimiento?

No sé. Como no crecía, me hicieron los estudios y les dijeron a mis papás que tenía un problema con las hormonas de crecimiento. Tengo la misma enfermedad que (Lionel) Messi, pero nunca pude hacer el tratamiento. Era muy caro y mis papás no lo podían pagar. Pero no suelo pensar en qué habría pasado si hubiera sucedido otra cosa. Creo que todos en la vida tenemos un propósito que es diferente en cada uno.

-Sos muy creyente...

Sí. Y estoy seguro de que el de arriba me está ayudando. Cuando peor estaba, cuando no les encontraba sentido a muchas cosas en mi vida, una familia me dio un lugar. Y después, los Ortega, la posibilidad de actuar. Son como mis ángeles.

-¿Y tenés novia?

No, y voy a estar soltero toda la vida. Estoy súper bien así. Además soy muy joven, tengo 22 años.

-Y una experiencia de vida que, aunque suene a lugar común, demuestra que todo se puede lograr si uno quiere...

Sí. Hay que levantar la cabeza, sonreír y mirar para adelante. Levantar la frente y no bajar los brazos hasta llegar al lugar al que uno quiere llegar. Siempre llega la oportunidad. A veces hay que esperar. Yo siento que estoy preparado para cualquier cosa que me pueda pasar.

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