Donald Trump despidió a su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, un verdadero halcón que llenó la Casa Blanca de propuestas de mano dura para resolver conflictos geopolíticos clave, como los de Irán, Afganistán y Venezuela. “Estaba en desacuerdo con muchas de sus sugerencias, al igual que otros de la administración; anoche (por el lunes) informé a John Bolton que sus servicios ya no son necesarios en la Casa Blanca”, tuiteó Trump, y completó: “Le pedí su renuncia y me la dio esta mañana (ayer); le agradezco mucho su servicio: la próxima semana nombraré a un nuevo consejero de Seguridad Nacional”.

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Si bien no especificó a qué otros miembros de la administración se refería, la mayoría de los analistas mencionan al secretario de Estado, Mike Pompeo, el mayor rival de Bolton dentro del gobierno, como el triunfador en esta interna. “La destitución de Bolton se produjo después de que se enfrentara cada vez más con Pompeo y otros funcionarios de la administración y se opusiera internamente a varios de los movimientos de política exterior del presidente”, reseñó CNN.

El despido fue tan inesperado que se conoció apenas una hora después de que la Casa Blanca difundiera una agenda según la cual Bolton iba a participar más tarde de un acto junto a Pompeo y al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. Bolton era la tercera persona que ocupaba el cargo de consejero desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2017, tras Michael Flynn y H. R. McMaster.

El ahora ex funcionario fue en otros cargos uno de los promotores del falso argumento sobre las armas de destrucción masiva que llevó a la invasión de Irak en 2003, una postura que defendió incluso cuando se demostró que esa teoría era equivocada. Fue el artífice de la imposición de políticas duras en conflictos geopolíticos como los de Corea del Norte, Irán, Afganistán y Venezuela. Esta semana, en lo que parecía ser un éxito de sus ideas, logró la cancelación de negociaciones con el movimiento insurgente afgano Talibán, a las que siempre se opuso e intentó boicotear. Esas conversaciones fueron canceladas por la Casa Blanca días después de que se anunciara que las partes había llegado hasta un “umbral del acuerdo”. También diseñó una política impetuosa en relación con Irán, a cuyo gobierno ahogó con una catarata de sanciones para evitar el aumento de su capacidad de desarrollo nuclear, sin que se vieran progresos concretos a causa de esta estrategia.

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