Buenos Aires > Después de la batalla en el frente interno que se calmó solo unos días por la victoria en Avellaneda, apareció en escena Daniel Angelici, el presidente de un Boca que no anda bien ni adentro ni afuera de la cancha. Lo hizo tras mantenerse apartado desde el jueves, cuando Pablo Ledesma disparó contra Agustín Orión y, sin decirlo pero dejándolo muy en claro, lo señaló como el buchón de lo que pasa en el vestuario.
Luego de un entrenamiento marcado por el retorno de Ledesma, tras los días de licencia que recibió por la pelea a golpes de puño con el arquero el viernes, el titular Xeneize se juntó con todo el plantel y el cuerpo técnico para ponerle punto final a la tensa situación.
La charla fue términos cordiales y se pusieron como objetivo pelear el campeonato y pensar en el próximo partido que será ante Argentinos Juniors, el domingo.
No obstante, César Martucci, representante del fútbol profesional de Boca, ofreció más detalles. "Lo que le dijo Angelici al plantel fue lo suficientemente contundente. En Boca no se van a volver a dar situaciones como la que se dio. La situación está controlada", aseguró el dirigente. "En Boca las cuestiones se resuelven de las puertas para adentro. Angelici les dijo todo lo que tenía que decir. Esto ya está superado", agregó. El directivo reconoció que "la conferencia de Ledesma fue desafortunada", en referencia a sus dichos del jueves pasado que derivaron en el conflicto con Orión.
Ambos futbolistas volvieron a verse las caras por la mañana en el entrenamiento, pero Ledesma trabajó de manera diferenciada por un desgarro junto a Daniel Díaz y el capitán Juan Román Riquelme. Diego Perotti, quien se lesionó el domingo en el calentamiento previo al cotejo ante Racing, padece una distensión en el gemelo interno izquierdo y tendrá para 25 días. Ante el Bicho, Bianchi dispondría los ingresos de Nahuel Zárate y Luciano Acosta por los suspendidos Emmanuel Insúa y Fernando Gago.
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