Un emblema que subsiste
A 20 años de aquel momento, así recuerda Néstor Savrón la reinauguración del Cine Teatro Español en 1991. En 1988, los hermanos Savrón se hicieron cargo de la sala ubicada en pleno centro neuquino. Sin embargo, al poco tiempo decidieron cerrarla para reformarla. Así, durante todo el año 1990 mantuvo sus puertas cerradas.
“Estaba hecha un desastre. Era muy antigua. En ese momento, nosotros habíamos remodelado el cine de Centenario y la gente se trasladaba allá para ver las películas porque habíamos hecho una sala muy coqueta. En Neuquén, estaba el cine Belgrano y el Español en ese momento”, recuerda Néstor.
Los hermanos Savrón venían de todo una vida ligada al cine del Alto Valle, aunque no habían tenido hasta ese momento relación con la pantalla grande capitalina. Por eso, en ese momento buscaron crear “la mejor sala del Alto Valle”. Firmaron un acuerdo por diez años con la Asociación Española, en la cual las dos partes se comprometían a invertir en la remodelación de la sala. Aún mantenían las salas de cine Cipolletti y General Roca, aunque al poco tiempo los abandonaron y se quedaron sólo con el Cine Español.
Así, durante 1990 se cambió todo. Se remodeló todo el espacio, se eliminó el viejo piso superior, se cambiaron las butacas, se agrandó el escenario, se amplió el hall y se creó un bar. Además, se incorporaron todos los avances tecnológicos del momento.
Reestreno
La noche del 21 de febrero de 1991 fue un suceso para toda la ciudad. Un ícono del cine neuquino reabría sus puertas repleto de luces. No faltó nadie. Según las crónicas de la época, estuvieron presentes, entre otros, Félix Giménez (presidente de la Asociación Española) y el intendente de la capital, Herminio Balda. La música la aportó la banda de la Policía de la provincia, que se ubicó frente a la sala para acompañar el evento.
“Fue un éxito. Memorable”, sintetiza Néstor Savrón. Es que eran muchos los que se asustaban con una inauguración a través de una película con un título en inglés: “Ghost, la sombra del amor”. Sin embargo, se exhibió durante casi un mes a sala llena.
“Le gustó a todo el mundo. Además, estaban muy contentos por cómo había quedado la sala”, agregó Néstor.
En aquella época, la película dirigida por Jerry Zucker fue un éxito mundial y marcó el salto a la fama de Demi Moore. Además, ganó dos premios Oscar (mejor actriz de reparto y mejor guión original).
Apuestas
A los pocos años de aquella gran reinauguración, el Cine Teatro Español funcionaba casi a la perfección. Fue allí que los hermanos Savron decidieron abrir dos nuevas salas a pocos metros del cine. Las denominaron “Quimey” (lindo en mapuche).
“Ampliamos la oferta. La distribuidora nos exigía más días de estreno”, recuerda Néstor. Las salas tenían capacidad para 350 personas y estaban construidas “en forma de cuchara”. Funcionaron bien hasta que, en el año 2000, desembarcó en Neuquén la cadena de origen australiano “Village”.
“Llegó la competencia. Creíamos que con el Español habíamos cubierto la plaza, pero se ve que era muy buena porque llegaron las cadenas de Buenos Aires”, recuerda Néstor. A la distancia, el hombre asegura que el gran error fue no apostar por más salas. “En su momento, para no haberle dado oportunidad que llegue una gran cadena tendríamos que haber hecho, mínimamente, cuatro salas. Ese fue nuestro error. Habría que haber invertido más dinero y hacer un complejo con cuatro o seis salas chicas y exhibir las cintas durante todo el día”, analiza Savrón.
Balance
Dos décadas después de aquel gran reestreno, el contexto cambió radicalmente. Hoy, la tecnología es muy distinta y también la competencia que hace más de diez años se instaló en Neuquén.
Atrás quedaron las corridas de juventud con los viejos rollos de las películas de Centenario a Cinco Saltos y viceversa para poder llegar con la exhibición de las películas. Atrás también quedaron los días en que, con tan sólo 12 años, proyectaba las películas con el antiguo sistema de carbones. Atrás también quedó la vieja promoción a través de los autoparlantes instalados en una camioneta para informar sobre las películas en cartel.
Sin embargo, para los hermanos Savrón el amor por el cine sigue siendo el mismo.
Día a día, cuando algún curioso se detiene a ver los enormes afiches de las películas que están en cartelera, Néstor se acerca a la vereda para aconsejarlo. “Me encanta recomendar las películas, como en las viejas épocas. Les cuento de qué se trata y los personajes. La gente sale contenta, porque además lo atiende su dueño”, relata.
Inclusive en este nuevo contexto de competencias desiguales contra enormes cadenas, los hermanos Savrón analizaron la posibilidad de redoblar la apuesta hace poco tiempo. “La distribuidora nos proponía reacomodar la sala y modificarla para crearla al estilo de las grandes cadenas e implementar el éxito del cine 3D. Lo podríamos haber puesto antes que ellos. ‘Metete que el éxito es impresionante y la inversión la recuperás muy rápido’, me decían”, explica Néstor.
Sin embargo, la opción fue desestimada. “Si hago un balance te digo que nos convenía. Seguramente la gente podría haber concurrido masivamente y podríamos haber recuperado la inversión. Pero uno pone todo en la balanza y si lo hacíamos dejábamos a mucha gente sin la posibilidad de contar con el Español como una alternativa de sala cultural, donde vengan las compañías de Buenos Aires, donde se presenten las escuelas de danzas a fin de año y se realicen las entregas de diplomas. Toda esa magia que tiene hoy el Español no la podría tener más. Las compañías te exigen que sea cine y sólo cine, por lo que no podríamos haber seguido con otra actividad”, relata.
“A mí el cine hoy me deja el aprecio de la gente, que nos apoya para no cerrar y que sigamos con lo que hacemos. En fin, uno ya no está para otro tipo de cosas”, aseguró.
Sin embargo, los hermanos no descartan en un futuro instalar los dos sistemas. Esto es: la posibilidad de proyectar películas 3D y también las tradicionales. Además, mantener el espacio para realizar diferentes actividades culturales.
“Si el día de mañana el sistema baja su precio (hoy cuesta 200 mil dólares), se podría poner como alternativa, pero sin exigencia de exclusividad. Capaz que así nos lanzamos pero por ahora estamos tranquilos. Hoy todavía hay mucha gente que prefiere esperar a que las películas lleguen al Español para verlas”, cuenta Néstor.
Escenario
Contra el tiempo y la tecnología
Neuquén > Durante la década del ’90, una inmensa cantidad de cines del país cerró sus puertas. Así, los estridentes afiches del cine mundial dejaron su lugar a estacionamientos y grandes casas internacionales de ropa. Mientras la caída de las pantallas tradicionales se evidenciaba cada vez más, crecían las grandes cadenas multinacionales que desembarcaron en todo en el país.
Uno por uno, extensas historias de tradicionales pantallas se fueron perdiendo. También los espacios para proyectar un cine distinto. Hoy, con el acuerdo entre productoras y distribuidoras para apostar su inversión al 3D durante al menos una década, los pocos que subsisten quedan aún más relegados.
En este contexto, el Cine Teatro Español es uno de los pocos sobrevivientes. La gran cadena logró quitarle el protagonismo que supo tener hasta el inicio del nuevo siglo. Pero resiste como sala de cruce. Sólo estrena aquellas películas que Village no acepta poner en sus pantallas. En el caso contrario, debe aguardar a que se dejen de proyectar en ese complejo para poder exhibirlas.
Pese a las adversidades, muchos vecinos de la ciudad aguardan que la cinta elegida llegue a la pantalla del centro para disfrutarla como un guiño cómplice a aquellos que desde la infancia respiraron y apostaron al cine en Neuquén.
Así, el inmenso cambio tecnológico que todavía sigue su proceso, evidenció la realidad de estos mundos tan disímiles. En uno de ellos afloran las luces estridentes, los carteles electrónicos informativos, las ilimitadas opciones de alimentos, el espectacular sistema de sonido, la revolución de la tecnología 3D, la comodidad de sus asientos y las enormes y cómodas salas de proyección.
En otro, aún persiste el aroma de un cine que ya no es. La estrecha escalera que conduce a la reducida cabina de proyección es una invitación a rememorar el auge del cine en tiempos donde la tecnología no permitía disfrutarlo en casa. Casi un vaje gratuito a un mundo genialmente filmado por Giuseppe Tornatore. En ese pequeño camino a un piso superior, la pintura de las paredes dejó su espacio a los viejos afiches de películas que ofrecen rostros de juventud de actores que hoy superan los 60 años. Hasta el viejo proyector italiano Cinemeccanica resiste al avance de la tecnología mientras aún disfruta del paso de los fotogramas por su sistema.
Neuquén > La historia del cine en la Provincia comenzó en los primeros años del siglo pasado. Según relata Vicky Chávez en su trabajo titulado “Arriba el telón: el cine del valle de Neuquén y Río Negro”, el primer bar y cinematógrafo neuquino funcionó en el local de la farmacia de A. Imperiales y Cía . Allí se jugaba al billar y también se programaban funciones de cine en las que se usaba un proyector a kerosén. Se realizaban los sábados y días festivos y la entrada costaba 0,50 de la moneda de aquella época. Las preferenciales costaban el doble. Esas funciones continuaron hasta 1909 cuando cerró la firma.
El cine eléctrico llegó el 22 de enero de 1911 en el salón del Hotel Confluencia. Se repetía todas las noches. Ese mismo año se inició una temporada de cine con dos funciones diarias los domingos, que se anunciaban por medio de bombas. Durante esa etapa, sobre mediados de la década del ’20 se llegó a rifar un objeto en el intervalo para promocionar la función.
A mediados de 1934, comenzó a tomar forma el Cine Español. En julio de 1937 se aprobaron las cláusulas para el alquiler del salón-teatro y se dispone que se impriman ejemplares para ser enviados a Asociaciones Españolas y distribuidoras de películas.
Un año más tarde, el debut fue postergado para fines de noviembre debido a que iniciaba sus actividades la Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza (hoy CALF) que iba a proveer de energía eléctrica al nuevo inmueble.
Finalmente, la inauguración del moderno Cine Español se realizó el 26 de noviembre de 1938. Tenía dos plantas y estaba ubicado, al igual que ahora, sobre la avenida Argentina.
Años más tarde, la familia Esteban creó el Cine Belgrano, además de otras salas similares en Cipolletti y General Roca. En Neuquén, la sala funcionó muy bien rápidamente. Durante la década del ’70, las películas condicionadas se exhibían en esa pantalla.
Chávez cuenta en su trabajo que las películas más importantes de la época se exhibían en el Cine Español (alquilado por la familia Esteban) y las más populares en el Cine Belgrano. Los memoriosos recuerda la visita a esta capital de, entre otros, Luis Sandrini para el estreno de una sus películas.
Te puede interesar...









