Un informe revela las pésimas condiciones edilicias de la U32

Una comisión recorrió el penal de Zapala a pedido de los docentes, que llevan casi dos meses sin dar clases porque no hay aulas en condiciones.

Una comisión realizó una recorrida por la U32, que lleva casi dos meses sin clases, y detectaron varios problemas edilicios que derivan en la pérdida de garantías constitucionales de los presos, como el derecho a la educación, el goce de las visitas íntimas y el trabajo. Además de vivir con las letrinas tapadas, baños inundados, colchones en mal estado y falta de calefacción en determinados sectores.

Desde principios de mayo, los presos de la U32 de Zapala están sin clases debido a una medida de fuerza que llevan adelante los docentes que trabajan en la modalidad educativa de contextos de encierro. Esto se debe a que no hay aulas para realizar el trabajo en condiciones dignas tanto para el docente como para el alumno.

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Esta situación derivó ya en dos audiencias públicas y un recorrido que se materializó a mediados de mes en el que se conformó una comisión integrada por una jueza, un defensor público, docentes del CEPI y el jefe de la U32.

En el informe final se da cuenta de la situación del penal que tiene alojados 26 internos repartidos en dos pabellones. Entre las irregularidades detectadas se enumera que las instalaciones eléctricas son precarias y el cableado está a la vista. Las letrinas en su mayoría tienen problemas de descarga, por lo que se inundan las celdas.

El sector donde se dictan clases, que está improvisado, está pegado a los pabellones y se filtra todo el ruido de la vida cotidiana de los presos que no estudian. Esta situación estiman que podría ser salvada con unos acrílicos, pero todos coinciden en que es necesario hacer un bloque de aulas separado de los pabellones.

El aula taller que está en el patio no cuenta con electricidad, por lo que básicamente no se puede dictar clases.

Los internos aprovecharon la visita de la comisión para manifestar la mala calidad de la alimentación que reciben porque no es variada y que la mayoría de los días les dan fideos. Y si bien reconocieron que no hay un mecanismo de maltrato institucional, sí marcaron a un celador que los maltrata y provoca para que reaccionen.

Lo cierto es que ahora los docentes aguardan que les den algún tipo de respuesta con mejoras en la unidad para poder a retomar el dictado de clases.

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