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La Mañana Política

Un plan de reducción de daños para la esquirla inflacionaria de la crisis de julio

Massa debe enviar señales a los mercados, al establishment, a la oposición y al interior del Frente de Todos. La lluvia ácida del próximo jueves y el paraguas de medidas y movimientos para reducir daños.

Desde que juró el miércoles como ministro de Economía, Sergio Massa, sabe que el primer trance amargo de su gestión se vivirá el jueves que viene, cuando el INDEC publique el índice inflacionario de julio. Será la cifra que cerrará el mes más duro para el gobierno del Frente de Todos por la renuncia de Martín Guzmán al Palacio de Hacienda. El amigo y discípulo de Joseph Stiglitz pegó el portazo el 3 de julio y desató una crisis económica de consecuencias imprevisibles que los socios de la coalición oficialista tratan de contener con un inédito cambio de Gabinete, que incluyó la designación de Massa como nuevo jefe del Palacio de Hacienda, pero luego de un mes de negociaciones.

Este sábado, luego de cumplir 72 horas hábiles de gestión, comenzó a lanzar una serie de mensajes desde su cuenta de twitter para anticiparse. La inflación de julio será recordada por la renuncia de Guzmán. Deberá ser afrontada por el socio del Frente de Todos que más trabajó para sucederlo. No es un dato que lo toma por sorpresa y las previsiones más aciagas ya se estiman hace dos semanas. Para afrontar lo que viene, este sábado volvió a echar mano del método que usó la semana pasada para comunicar sus primeros pasos luego de ser designado al frente de la fusión de la cartera de Hacienda, con Agricultura y Desarrollo Productivo.

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Urgido por los tiempos Massa necesita exhibir resultados a los mercados, al establishment, a la oposición y también hacia los socios del Frente de Todos. Le adjudican un pedido de 100 días para ordenar el escenario económico. Ese plazo hipotético vence antes de fin de año y sería un tiempo de tregua para retomar la iniciativa. Esa suerte depende del día a día. Con sólo tres jornadas como ministro Massa lanzó un estado de situación y anticipó algunas medidas para la semana próxima con una escenografía que se desarrollará antes, durante y después de que se conozca el Índice de Precios al Consumidor de julio.

En el Gobierno admiten que están preocupados por la pérdida diaria de reservas del Banco Central para contener la paridad del dólar. El miércoles tuvo que vender 170 millones de dólares en una sola jornada y temen que se transforme en un promedio demoledor.

Para aumentar las reservas confirmó que el presidente Alberto Fernández tiene listo el primer Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para un nuevo régimen de beneficios para las empresas del sector petrolero. “Terminamos el decreto y lo elevamos a Presidencia, del primero de los regímenes, vinculado al sector hidrocarburos. Es clave el aumento de nuestras exportaciones en ese sector en un mundo que vive una feroz crisis energética", escribió Massa. Es el primer paso para que el dólar diferenciado para los agroexportadores se extienda a la minería, a los hidrocarburos por aumento de producción y las economías del conocimiento.

El Banco Central el miércoles tuvo que vender 170 millones de dólares. El viernes la AFIP informó a 722 empresas por mecanismos de abuso con subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones.

A la vez anunció los ajustes al Tesoro. "Hemos citado para el día martes a todos los y las responsables de administración de ministerios para darles la programación hasta fin de año, para que conozcan las prioridades de inversión y los techos de gasto", detalló el flamante ministro. Al mismo tiempo aseguró que "no habrá más emisión para financiamiento hasta fin de año y el lunes iniciamos reintegros al BCRA”. El anuncio fue acompañado por una notificación para el Tesoro que “deberá abstenerse a partir de la presente y hasta nueva indicación, de solicitar adelantos (transitorios) sin perjuicio de los vencimientos operados con anterioridad".

Son los primeras confirmaciones de las medidas que anunció. La expectativa que sembró la semana pasada puede deshilacharse con el correr de los días si no exhibe la aplicación de los anuncios.

En las medidas que delineó también ratificó un tema que había sido planteado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. "Hemos detectado mecanismos de abuso con subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones, el día viernes AFIP y Aduana iniciaron las notificaciones. Son 722 las empresas que están siendo informadas. El perjuicio al Estado es de casi 1.000 millones de dólares", detalló.

El jueves se reunirá con representantes empresariales y sindicales. Será en la Casa Rosada junto al Presidente y podría incluír una invitación para los movimientos sociales, que están en estado de alerta luego de los primeros anuncios que hizo Massa. Confirmó la auditoria de los programas sociales por parte de universidades nacionales y no mencionó ningún aumento para la política social. Dicen que por el contrario, incluyó nuevos cambios a la segmentación tarifaria que implicarán mayores aumentos de los previstos para todas las categorías. Lo cierto es que Massa también anunció que el miércoles se conocerá un incremento para las jubilaciones y será un día antes del índice del jueves.

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La ausencia inaugural de anuncios en materia social cosechó una advertencia del Frente Patria Grande, el sector donde milita el dirigente Juan Grabois. Tiene tres bancas en la Cámara Baja que podrían constituir un bloque autónomo, sin dejar de formar parte del Frente de Todos, pero obligaría al espacio conducido por el rosarino Germán Martínez a constituirse como interbloque. Hay otras tribus que pretenden constituirse como bloque dentro del FdT, porque representan a otras latitudes provinciales del panperonismo. Es el caso del Frente Cívico de Santiago del Estero, que responde al gobernador Gerardo Zamora. Los diputados santiagueños de ese espacio quisieron constituirse como bloque pero la conducción del bloque, por entonces a cargo de Máximo Kirchner, les negó la posibilidad.

El amague de fragmentación que hizo ese espacio busca que el Gobierno defina alguna política social para la población que está por debajo de la línea de indigencia. La tensión del reclamo se incrementará en la medida que la inflación siga deteriorando el poder adquisitivo de los planes sociales.

Ese punto es parte de una agenda que el Palacio de Hacienda buscará estructurar con el ministerio de Desarrollo Social, Juanchi Zabaleta, aunque la pulseada ya está instalada. Será el primer terreno de disputa del nuevo ministro con los movimientos sociales. Después del posible 8% dicen que sólo queda mejorar o afrontar un escenario imprevisible.

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