Un tiburón gigante que se devora las taquillas

Jason Statham deberá enfrentar a un gigantesco escualo de miles de años que propaga el terror en todo el Pacífico.

Steven Spielberg fue el primero en sembrar el terror en los océanos con Tiburón, la exitosa película que en 1975 sirvió para que tiempo más tarde los escualos vuelvan a tener protagonismo con Mar abierto o Miedo profundo. Ahora llegó el turno de Megalodón, cinta que tiene a Jason Statham (El transportador), quien deberá enfrentar una criatura de dos millones de años que es cinco veces más grande que un tiburón blanco.

Basada en el best-seller Meg, de Steve Alten, el film de Jon Turteltaub -que insumió 150 millones de dólares- cuenta cómo una estación submarina ubicada en las aguas más profundas del océano ha sido atacada por una enorme criatura que se creía extinta, y ahora se encuentra en lo más profundo del Pacífico con la tripulación atrapada en su interior. Jonas Taylor (Statham), un experto en rescate en alta mar, es reclutado por un visionario oceanógrafo chino, en contra de los deseos de su hija Suyin, para salvar a la tripulación y al océano de esta amenaza imparable: un tiburón prehistórico de 75 pies conocido como Megalodón.

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43,5 millones de dólares cosechó en su estreno en EE.UU., dejando atrás a Misión imposible 2.

Quería más sangre

En una de las entrevistas luego del estreno, Statham sorprendió al manifestar que quería “más sangre” para la producción. “Está un poco más dirigido a un gusto diferente de lo que es mío, en términos de que me gustan las cosas más sangrientas. Pero yo soy viejo, y esta película podría hablar a un público más joven”, confió. De hecho, lo que más le indignó al actor fue la escena final. Statham no se guardó nada y, algo quejoso, se refirió a la falta de un derrame sangriento: “Ves, ¿dónde está la jodida sangre? Es como… Hay un tiburón”, cerró el actor de Rápidos y furiosos 8.

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