"Una escuela de la generación dorada"

Pepe Sánchez y el fenómeno Bahía Basket. Ícono de la selección, desmenuza la fórmula con la que construyó un ejemplo de gestión en el deporte argentino. Copió hábitos de la gran camada que integró y la estructura de la universidad estadounidense a la que asistió.

neuquén

No es el mismo Pepe de siempre. Cuando se le pide hablar del éxito de la organización que creó, a Sánchez le cuesta, se siente incómodo. Extrañamente, el campeón olímpico no tiene la locuacidad de otras charlas y cuida las palabras. Pese a que es el padre de la criatura, el creador de un proyecto sin precedentes, prefiere correrse del rol protagónico, al menos en este momento de empezar a recoger los frutos.

“Los héroes son los jugadores, los técnicos y quienes llevan día a día el peso de la organización”, dice horas antes de que su Weber Bahía Basket jugara el cotejo decisivo de la final 4 de la Liga de las Américas.

Sabe que la apuesta por los pibes no pudo salir mejor y se siente orgulloso, pero no quiere sacar pecho. Las medallas se las cuelga a este grupo que ya había sido subcampeón sudamericano en noviembre y ahora definió la Copa Libertadores del básquet.

“Esto es más que un sueño, no esperábamos tanto en tan poco tiempo. Pero debemos seguir con los pibes sobre la tierra”, admite.

A mi manera...

Cuando se le pide un revisionismo del proyecto que nació hace 7 años, comenta: “Siempre tuve claro que si iba a hacer algo en el país sería a mi manera, al lado de gente joven, comprometida, con cabeza limpia, sin vicios. Entonces tenía que crearlo de cero, utilizando todo lo que había visto durante mi carrera. Tuve muchas influencias y copié las mejores cosas. En nuestra sociedad está mal visto copiar, como que perdemos originalidad y buscamos una receta nueva. Pero eso es muy difícil. Yo decidí aplicar reglas de organización a lo deportivo para generar un sistema. Dentro de esa estructura cada uno tiene un rol y una descripción de su tarea. Eso genera que haya un orden y responsabilidades. Es algo muy planificado”, explica el presidente de Bahía Basket.

La organización nació para dejar una huella. Lo inicial fue ser pionera en distintos rubros extradeportivos. De entrada, en el 2010, pensó en mejorar la infraestructura cuando la gran mayoría creía que era sólo un gasto. Remodeló y mejoró el estadio Casanova para darles más comodidades a todos, incluido el público. Más tarde se ocupó del show, de mejorar el espectáculo, para que “la gente no sólo fuera a ver un partido de básquet”.

Quizá lo inédito haya sido el formar una estructura profesional. “La idea es que todos tengan un sueldo, eso genera responsabilidad sobre la tarea. El tiempo de cada persona es valioso y en mayor o menor medida, dependiendo del presupuesto, tiene que ser reconocido. A partir de ahí, con reglas claras de convivencia y exigencia se construye la base”, señala.

Solito, inevitablemente, salta ese nombre que marcó a fuego la historia del deporte argentino. Y la de Pepe. “La Generación Dorada es un conjunto de valores, de hábitos, una cultura de trabajo que las camadas que siguen tomarán como propia. Es, de alguna forma, lo que pasó en Bahía Basket. Yo pregoné cada uno de los valores que aprendí en ese grupo único. Apuntamos a ser una escuela de la GD”, explica.

Bahía Basket reemplazó al histórico Estudiantes pero logró ganarse la simpatía de la ciudad.

24 años, el promedio de edad de los jugadores

El proyecto que preside Sánchez apuesta por los pibes. En el equipo hay cuatro menores de 20 y cinco menores de 21. Y el promedio de edad de Bahía Basket es de 24 años. El semillero está dando grandes frutos.

7 horas de entrenamiento diario

“El trabajo empieza a las 7 con el gimnasio y se termina a las 14”, impresiona Sánchez al contar una de las claves del proyecto. Técnicos, preparadores físicos, médicos, kinesiólogos, psicólogos y nutricionistas forman parte de una maquinaria súper profesional.

"Nuestro mérito fue crear un entorno saludable, un microclima para que los chicos se desarrollen. Les exigimos, les damos ideas y objetivos y el resto es de ellos”.“Lo mío no es quedar en la historia ni querer ser reconocido. Es hacer lo que me apasiona: formar y gestionar. Si otros creen que pueden tomar cosas y replicarlas, bienvenidos"."Tenía que crearlo de cero, utilizando todo lo que había visto durante mi carrera. Tuve muchas influencias y copié las mejores cosas”.Pepe Sánchez.El creador de la organización

“Que acá no busquen dinero”

Lo llamativo de la organización es su plan, que consiste en formar jugadores para que luego emigren a otros clubes o ligas. Busca cumplir una función similar a la de las universidades de Estados Unidos. “Allá vas cuatro años, sabés que es lo máximo que permanecerás. Ahí crecés, te formás y luego te vas a un nivel superior”, cuenta. No es casualidad que lo diga Pepe, quien quedó marcado por aquellos cuatro años en la Universidad de Temple, con el legendario coach John Chaney. “De él aprendí muchos de los conceptos que aplico. Y gran parte de lo que es Bahía Basket está copiada de la estructura universitaria. Yo les digo a los chicos que acá no vengan buscando dinero sino formación”.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído