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Una historia escalofriante: la obligó a ver cómo prendía fuego a su amante

La mujer, acusada de homicidio junto a su esposo, contó que él la torturaba y la usó de señuelo para el crimen: "Te vas a quedar a ver cómo se quema tu macho".

En principio, el caso parecía un crimen planeado y ejecutado por un matrimonio. Pero la historia detrás del horrendo asesinato de Rubén Quiroga tenía otra víctima. Tras ser acusada por homicidio agravado junto a su marido, Luis Montaño, Glenda Aciar relató ante la Justicia sanjuanina el calvario que vivió al lado del papá de su hija, quien además de torturarla y abusar de ella, la usó de señuelo para matar a otro hombre por celos y venganza.

Desde el penal de Chimbas, la mujer tiene que probar la violencia de género que sufrió por parte de su pareja y su inocencia respecto al asesinato de Rubén Quiroga, que presenció bajo amenaza. Quiroga, quien había tenido una relación con Glenda un año atrás, fue asesinado y prendido fuego el 22 de mayo.

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“Necesitamos que el juez haga aplicación de la ley Micaela y empiece a llevar la causa desde la perspectiva de género. Nosotros estamos trabajando para demostrar que Glenda ha sido víctima del poder que tenía Montaño sobre ella con violencia extrema, y que estuvo en el lugar del homicidio de Rubén Quiroga con su voluntad totalmente anulada. Estuvo ahí porque, si no, Montaño la mataba”, señaló Leonardo Miranda, uno de los abogados de Glenda, en diálogo con Infobae.

Glenda tiene 23 años y una hija de 2. Desde los 15 está casada con Luis Montaño, ocho años mayor. En uno de sus ataques de celos, Montaño reventó el celular de Glenda contra el piso de la casa en la que vivían en Rodeo, un pueblo ubicado en el localidad sanjuanina de Iglesia. De los restos del teléfono sacó el chip y se lo puso al suyo para revisar los mensajes viejos del celular de Glenda. Ahí se dio cuenta de que alrededor de un año atrás ella había tenido una relación con Quiroga.

Desde ese momento, las situaciones de golpes e insultos contra Glenda se incrementaron. Además, Montaño comenzó a hacerse pasar por ella e intercambiar mensajes con Quiroga. Un día el hombre llamó y Montaño obligó a Glenda a atender y a hablar, mientras él escuchaba.

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Montaño acusa a su pareja por el crimen. Ella asegura que él la obligó a ver cómo prendía fuego a su ex amante.

Montaño acusa a su pareja por el crimen. Ella asegura que él la obligó a ver cómo prendía fuego a su ex amante.

Después del llamado que la obligó a hacer, le pidió que se abriera de piernas y comenzó a darle patadas en la vulva con unas botas de trabajo (es empleado en la mina de Veladero) que tienen puntas de acero. Luego empezó a darle golpes en la cara y la dejó encerrada en la casa, con la nena, sin dinero para comer.

El 22 de mayo de 2020, Montaño le dijo a Glenda que fuera con él. “Ese viernes, Montaño armó una mochila, cargó guantes y echó un bidón de nafta a una botella de plástico. Metió mucho papel de diario y un fierro que había soldado. Todo el tiempo amenazaba a Glenda con matarla si no lo acompañaba. Y después le dijo: ‘Cuando llegue vos no vas a dejar que te toque, si te toca los mato a los dos. Este no te toca más’”, contó la defensa de Glenda retomando los relatos de una indagatoria que duró más de siete horas.

La noche del 22 de mayo de 2020, Quiroga llegó al lugar del encuentro en bicicleta. Glenda lo esperaba en una piedra, donde la colocó su marido antes de esconderse. Cuando Quiroga atinó a abrazarla, Glenda se corrió. Resonaban en su cabeza las repetidas advertencias de muerte. En ese momento, Montaño apareció por detrás de Quiroga y le partió la espalda y la nuca con el fierro. Después cargó el cuerpo en la bicicleta y lo llevó a un basural a pocos metros donde tenía preparada una hoguera, con gomas y ramas. Allí lo prendió fuego.

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Rubén Quiroga fue asesinado el 22 de mayo.

Rubén Quiroga fue asesinado el 22 de mayo.

“Glenda entró en shock y atinó a irse, pero Montaño la agarró de los pelos y le dijo ‘te vas a quedar a ver cómo se quema tu macho’. Cuando durante la indagatoria le preguntaron si no atinó a llorar o a gritar, ella respondió: ‘Yo no sabía dónde estaba. Pensé que me moría ahí... Estaba entregada’”.

Después de una hora de obligarla a ver cómo ardía el cadáver de Quiroga, Montaño permitió que Glenda volviera con la nena que había quedado durmiendo sola. La mañana del domingo la llevó otra vez al basural y la hizo remover y poner los restos en una caja. Montaño destornilló el inodoro de su casa y los tiró al pozo ciego.

Cuando se iba a trabajar a la mina, Montaño llamaba a Glenda a cada rato. Le pedía mensajes y videos para saber dónde estaba. Las dejó sin plata, solo con la mercadería, para que no hiciera falta salir. Bajo amenazas, la obligó a rapar su pelo largo y a usar su ropa de trabajo para evitar que otros la miren. La obligó a mandar videos masturbándose y haciendo poses y bailes sexuales. Gran parte de ese material se recuperó de los teléfonos y forma parte del expediente judicial de una causa de la que, igualmente, Glenda está imputada.

La investigación

Días después, la policía inició una investigación para determinar su paradero de Quiroga. Por el impacto de las antenas, establecieron que en la zona descampada donde lo citó Montaño fue el último lugar en el que estuvo. Por los informes telefónicos, la atención se dirigió hacia Glenda y otra mujer con la que Quiroga tenía un vínculo. Cuando la policía apareció en su casa, un mes después del asesinato, Glenda le dijo a su abogado, Juan Fonzalida, que se sintió a salvo. Les contó todo lo que pasó -a pesar de estar amenazada por Montaño- y eso posibilitó que hallaran los restos de Quiroga y la barra de hierro con la que Montaño lo mató.

Hoy Glenda está presa en San Juan e imputada de homicidio con dos agravantes: alevosía y por la condición de pareja que el juez Eduardo Javier Alonso entendió que existía con Quiroga. Sobre Montaño pesa un agravante menos. Su abogada, además, solicitó un cambio de carátula para que no se lo investigue como homicida sino por encubrimiento. El juez rechazó el pedido.

La defensa de Glenda resalta que Montaño no pudo probar el supuesto móvil: “Montaño declaró que Glenda mató a Quiroga porque la chantajeaba, la extorsionaba con videos y fotos. En la computadora de la víctima se secuestraron muchos videos con alto contenido sexual, pero ninguno que acredite que es Glenda. No hay pruebas de que es una de esas personas”.

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