Un grupo de menores atacaron a un adolescente de 16 años a la salida de un boliche en Santiago del Estero, y le patearon la cabeza cuando estaba inconsciente en el suelo. El hecho, ocurrido este domingo a la madrugada, lo registraron las cámaras de seguridad de la zona.
El joven agredido, identificado como Juan Coria, fue golpeado por una patota. A pesar de que en las grabaciones solo aparezcan la mitad, los medios locales informan que fueron once chicos entre 15 y 17 años. El último golpe de frente lo noquea, y cuando se desploma en el piso uno de los jóvenes lo pateó en la cabeza.
Después del ataque, el grupo de violentos se alejó del lugar caminando, mientras Coria estaba tendido en medio de la calle. Luego de unos segundos, las personas que estaban en el lugar intentaron auxiliarlo y a los minutos aparecieron cuatro policías locales, quienes pudieron identificar algunos de los agresores.
Coria se encuentra internado en un hospital de la zona y está estable, a pesar de que su cara presenta varios golpes. En las próximas horas podría obtener el alta, y su madre, María Nieva, se lo confirmó al canal de noticias TN: “Está evolucionando muy bien”.
El adolescente contó que la golpiza se originó porque los agresores, a quienes afirmó no conocer, los insultaron cuando pasaron por la esquina donde estaban reunidos. “Cuando pasaban, estos chicos han empezado a insultar a su amigo. Entonces ha discutido con ellos para defenderlo y ahí lo agarraron entre todos”, dijo Nieva.
La fiscal de turno, Florencia Garzón, tomó intervención en el caso y dispuso que la víctima fuese examinada por un médico policial. Por otra parte, pidió que se tomen testimonios a todos los presentes al momento del hecho, y que los acusados sean identificados y notificados de prohibición de acercamiento a Coria y luego restituidos a sus progenitores.
Con el correr de los días se dio a conocer que dos de los atacantes fueron demorados, pero al poco tiempo los liberaron.
El hecho rememora el 18 de enero cuando diez rugbiers asesinó a golpes Fernando Báez Sosa en la puerta del boliche Le Brique, en Villa Gesell. Una imagen que genera miedo entre los grandes y chicos, ya que se conoce el resultado final: una familia destruida.
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