Una triste confesión
Mientras todo el mundo se ocupa de Luciana Salazar, que tomó la decisión de subrogar un vientre para convertirse en mamá, Flavio Mendoza reveló ayer en Intrusos que “perdió a su hijo”. El coreógrafo había anunciado hace algunos meses que había conocido a la mujer que llevaría a su hijo en la panza: una joven norteamericana madre de dos nenes. Pero lo cierto es que la primera transferencia de embrión no funcionó y no continuó en un embarazo.
“Soy bastante bocón, tendría que haberme callado un poco más la boca, porque se le hizo la primera transferencia y fue fallida. Me agarró un bajón”, contó Mendoza en un mano a mano con Jorge Rial.
Luego agregó que sufrió un bajón anímico y que su hermana trató de alentarlo. “Para mí, se hacía la transferencia y ya estaba, ya era papá. Y ahora me agarra esa angustia... tengo un cagazo terrible de hacer otra transferencia y que no prenda. Triste no estoy, que sea lo que Dios quiera”, explicó.
Cuestión de tiempo
En ese marco, detalló que deberá esperar entre siete y ocho semanas para poder volver a intentarlo ya que hay más embriones fecundados para continuar probando. Flavio destacó que el tratamiento es “siempre con la misma persona”.
Por otro lado, a diferencia de Luli Pop, el bailarín confesó que no hizo elección de cómo debía ser su hijo. “No hice esa cosa de la elección, onda que sea rubio, de ojos celestes, dije ‘es sana la persona, listo’, y las que elegí para el óvulo son de características similares a mis hermanas, como que busqué un parecido genético”, reveló Mendoza.
El creador de la obra Taboo contó que estuvo junto a la mujer que eligió para ser papá. “Lo único que había hecho fue estudiar, casarse, tener hijos y ser ama de casa, pero que no le había aportado mucho a la vida y que ayudar a una persona a tener el bebé la acercaba a cumplir con eso, entonces ahí me dije ‘es ella’”, concluyó Flavio.
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