Manu Urcera quizá no sea de los más demostrativos. El mismo lo acepta. Pero este domingo la emoción lo embargó apenas consumada la conquista y por eso exteriorizó todos sus sentimientos. Seguramente al haber venido de atrás en el campeonato respecto al año pasado, cuando ganó su primer título en la Clase 3 del TN con mayor holgura, dejó soltar todos sus sentimientos.
"¡Vamoooos! ¡Qué emoción, bicampeones!! Felicitaciones a todos. Terrible, que emoción", señaló desde su auto en comunicación con su equipo antes de la ceremonia de premiación. Luego se bajó y corrió a abrazar a su equipo, empezando por el mecánico. Y al rato, ya en el podio fue el centro de un loco festejo con todo su equipo, saltando con la Copa en mano al grito de "Dale campeón".
Al enfrentar a las cámaras de la trasmisión oficial, de la TV Pública, sostuvo: "Impensado, después del funcionamiento en La Plata y de la diferencia que tenía Santero (por Julián). Pero fue un fin de semana soñado, hicimos todo perfecto. Dos grandes clasificaciones, bien las dos largadas y se nos dio", destacó el flamante bicampeón, que no tenía tanto tiempo para las celebraciones pues debía subirse enseguida al Chevrolet del TC para la penúltima final.
"Felicitar a todo el equipo, no soy de demostrar tanto la emoción que llevo por dentro pero es un sacrificio muy grande de todos. El compromiso que tuvieron todos los del equipo para estas carreras, pusieron el 110%", explicó el piloto que se coronó con su Honda.
"Mandarle un beso grande a mi familia que esta vez no me pudo acompañar en esta definición, agradecerle a mi papá que siempre está siempre en las buenas y en las malas. Estoy feliz por este equipo que tenemos. Feliz por el resultado pero sobre todo por el espíritu de equipo y por el hambre de gloria que tenemos", redondeó antes de extender el festejo, a pura algarabía en el podio.
¡Salud, campeón!
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