Mendoza.- Verónica González fue condenada a 20 años de prisión por el crimen de su hijo Bautista, de 4 años, ocurrido el 18 de octubre de 2016 en San Rafael. Los jueces no aceptaron los atenuantes extraordinarios que pidió la defensora de la acusada y tampoco el de la fiscalía, que había solicitado cadena perpetua por este crimen. En su momento, la mujer le había confesado a la Policía que mató a su hijo mientas mostraba las marcas de una autolesión. Luego de esta declaración, González fue imputada por homicidio simple agravado por el vínculo.
El fiscal pidió prisión perpetua para la acusada, a quien consideró imputable, consciente del acto criminal, y que el mismo fue en un episodio de ira, violencia y descontrol ante un berrinche del niño. Además señaló que se descartó que la mujer sufriera esquizofrenia, como también problemas económicos, ya que no tenía trabajo. También se dejó de lado como posible atenuante la historia de vida relatada por González como de sufrimiento desde pequeña, con un padre abusador y la muerte por suicidio de su madre -según ella- al nacer, situación que se aclaró durante el juicio, ya que el deceso de la madre sucedió por enfermedad cuando la acusada tenía dos años.
En tanto, la defensora, Florencia Garciarena, solicitó ocho años de prisión en conjunto con un tratamiento psicológico y psiquiátrico, por entender que la “situación motivacional anormal” en la cual González le quitó la vida a su hijo es una circunstancia extraordinaria de atenuación. Resaltó varios de los tramos de la vida de la acusada, como la pérdida temprana de su madre, los abusos sexuales por parte de su padre y el juicio de filiación que mantenía con el padre de Bautista.
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