[email protected]
"Pensé que no iba a poder correr más, muchos decían eso... Recuerdo que el mismo día del Pellegrini en Neuquén, me vino a buscar gente que tenía caballos en la costa, ahí por calle Gatica, para que les corriera un clásico en Senillosa. Transpiré como si fuera la primera vez. 'Si no largo, no me subo nunca más a un caballo', me decía a mí mismo", rememora sobre un momento crucial.
Donaire asegura que es incluso más difícil que lo pasen por el costado donde no ve.
"Lo auditivo es clave"
Sin embargo, no sólo siguió corriendo sino que se convirtió en el jockey más exitoso de la región. En 2015 ganó su estadística anual (piloto más ganador del año) número 14, todo un récord. Por ello, lanza una frase cargada de heroísmo: "Desde que perdí un ojo no paré de ganar".
Está comprobado que los sentidos se potencian ante una disminución física de este tipo. Donaire considera clave la audición. Si hasta asegura que es más difícil que lo superen por la zona donde no puede ver... "El 90 por ciento, para el jockey, es la capacidad auditiva. Aparte presto más atención por ese lado, me exijo más. Escucho todo y me di cuenta de que es más instinto que otra cosa", revela en su sorprendente y atrapante relato. No se considera un ejemplo, pero tiene en claro que a muchos "les puede servir" su historia, la de un tipo valiente que también incursiona en la cuida de caballos.
Lo rebotaron en Palermo
Producto de su problema, a Donaire le impidieron cumplir el sueño de probar suerte en Buenos Aires. Reglamento o discriminación, igual se sacó las ganas: "Llegué a correr dos en Palermo y gané una con Videomatch. Al tercer día saltó el tema de la vista y no me dejaron correr más", lamenta, y espera poder intervenir ahora como entrenador. Hace un par de años sufrió otro grave accidente: "Una yegua se me cayó encima y tuvieron que hacerme de nuevo la cara". Pero Donaire se cae y se levanta: se hizo a los golpes y pudo con todo. Campeón de la vida.
Te puede interesar...









