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Viajar en una burbuja, ¿cómo es el traslado de pacientes de Chos Malal a Neuquén?

Diego es jugador de fútbol y enfermero. Hasta el jueves, sentía que estaba muy cerca de volver a las canchas, pero tras los positivos de coronavirus, la localidad se desesperó. "Vaciaron los supermercados".

Diego Berdún está en la primera línea del Hospital Gregorio Álvarez. Es enfermero en Chos Malal y está al frente de los operativos de traslado de pacientes de riesgo a Neuquén. Se debe vestir como “astronauta”, con los equipos de seguridad, y viajar durante cuatro o cinco horas hasta la zona del conglomerado que tiene circulación comunitaria. “Es una experiencia que no se lo deseo a nadie”, contó.

Tiene 36 años y hace 12 que es parte del sistema de Salud. "Desde el positivo en Las Ovejas todo el mundo entró en pánico y ahora que el virus está acá entre nosotros, la localidad está sufriendo mucho", apuntó y explicó que el miedo se potenció, no tanto por lo que le pueda llegar a pasar a él, sino a sus hijos: Clara, de 11, y a Lionel, de 6.

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Las calles cambiaron de un día para el otro. El jueves por la tarde había una cierta normalidad y el viernes los supermercados colapsaron: había grandes filas para ingresar a comprar alimentos "para guardarse". Un auto de la municipalidad recorrió la ciudad con altavoces pidiendo que la gente se cuide. "Casi que volvimos al 20 de marzo, pero nosotros nos estábamos preparando y tardó más de cinco meses en llegar", analizó de forma positiva.

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Diego recepciona al virus

“Uno cambió su vida y su rutina con esta pandemia, yo algunos días me doy cuenta de eso cuando imagino cómo era el día a día previo a este bicho”, detalló. Es que Diego es el primer contacto físico que tienen los casos sospechosos en Chos Malal. Primero se acercan a la guardia, que atiende a través de un blindex en donde se piden los datos y preguntan a la persona si tiene síntomas. Luego, lo llaman a Diego, que va con su traje y lo acompaña a un consultorio especial, a la espera de que el médico llegue para hacerle el test.

Tras hacerle el hisopado, el doctor abandona el consultorio y Diego, como los otros enfermeros, se quedan hasta que a ese paciente se lo manda a la casa. “Ese es el procedimiento, yo no me puedo sacar el traje hasta que esa persona no salga del hospital”, agregó.

Además, contó que en Chos Malal se hace el “hisopado centinela”, que consta de hacer test al azar. “A alguien que se va a atender por otro motivo, o algún efectivo policial o gendarme, para ver si fue asintomático se estudia igual”, explicó.

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En burbujas al epicentro

Además, Diego se encarga de llevar a los casos sospechosos o con distintas patologías de Chos Malal a la respectiva derivación en la Ciudad de Neuquén. “Por suerte, hasta ahora lo hice una sola vez y lo hicimos de prueba, pero es terrible”, contó. Debe tener puesto el equipo completo: con botas, guantes y mascarilla. Además, atender al paciente si tiene alguna complicación y estar dentro de esa ambulancia en movimiento durante 4 o 5 horas a metros de una persona que -supuestamente- contrajo el virus.

“Es terrible. Lo hicimos una vez de prueba con el equipo con un paciente que tuvo que ir para Neuquén y es inaguantable. Sinceramente no se lo deseo a nadie”, explicó y aseguró que ir a la ciudad capital da “miedo”.

Antes del jueves pasado, el mayor temor que tenía el sistema de salud de Chos Malal era cuando una unidad regresaba del conglomerado neuquino por miedo a que lo trasladara. “Nosotros respetamos nuestro sistema de seguridad. Si bien cuando llevamos pacientes sin ser sospechosos no tenemos que ir con la vestimenta de seguridad, nos lo debemos poner para bajar del vehículo. Es parte de nuestro sistema de seguridad y precaución”, explicó y apuntó que cuando llega a los centros de salud de la capital observa “cómo muchas personas ingresan sin demasiados cuidados, con los barbijos mal puestos”.

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“Nosotros no nos podemos dar el lujo de tranquilizarnos y seguir propagando el COVID-19", afirmó y contó que al llegar de nuevo al hospital Gregorio Álvarez no se le hace un hisopado porque “la ambulancia es como una burbuja”. “O así debería ser, nosotros desinfectamos absolutamente todo cuando llegamos e intentamos llevar una muda de ropa para dejar todo lo material que usemos en el hospital, así se lava como corresponde”, detalló.

Los Ovejas: el pánico del norte neuquino

El positivo de este jueves en Las Ovejas, a 90 kilómetros de Chos Malal, despertó las alarmas y el miedo en el norte neuquino. “La gente entró en pánico, cuando nos enteramos comenzaron a circular en todos los grupos de WhatsApp y Facebook pidiendo que nos cuidemos y que si alguien fue o tuvo contacto que se aísle”, resaltó Diego y etiquetó: “Pensamos que había pasado de largo, pero este sábado al mediodía nos dimos cuenta de que no".

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Si bien reconoció que "tardó en llegar", miró el "vaso medio lleno" y explicó que las 20 semanas de "tardanza" demostraron el gran trabajo de los efectivos que controlaron los ingresos y salidas de las localidades, pero por sobre todo de los ciudadanos. “Acá se respetó mucho la cuarentena y la gente se concientizó muy rápido. Siempre tenés algún loquito que no le importa nada, pero en su gran mayoría se respetó”, detalló.

El miedo se agudiza porque Chos Malal tiene el hospital de cabecera de la zona. Esto quiere decir que si el positivo tiene alguna complicación, lo derivarán al Gregorio Álvarez. "El virus llegó al norte neuquino y eso para Chos Malal es una complicación porque las derivaciones posiblemente se hagan para acá y el riesgo de echar al virus es aún más complejo", apuntó.

Primera línea también en la cancha

La pandemia le dio una licencia a Diego y a toda la liga. Él juega en la primera del club Unión y además es el capitán. Es central: ordena y marca desde la primera línea de defensa. Como en el hospital.

Si bien este juego tiene menos riesgo que la batalla contra el coronavirus, Diego siguió entrenando en el patio junto a sus hijos. Tiró paredes con el más pequeño, Lionel, y juegan dos generaciones casi “con el mismo estilo” que sus tocayos: un tal Maradona y otro Messi.

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La normalidad parece alejada y más aún con los recientes positivos, aunque Diego quiera volver a pisar el verde césped. Si bien hace dos semanas comenzaron con los entrenamientos, los partidos aún se hacen esperar y la fecha de vuelta será más larga de la que se creía hasta este jueves.

Desea que la cancha FIFA II vuelva a ser el escenario para despejar todos los problemas, pero la llegada del coronavirus a su localidad lo congeló. "Ahora es momento de cuidarnos, mantener la calma y estar encerrado, en mi caso con la familia", aseguró.

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“Creo que todos estamos esperando ese partido pospandemia. Esos 90 minutos en donde sea una victoria para todos, en donde el coronavirus sea cosa de los historiadores y que vuelva a la normalidad real”, apuntó y concluyó: “Espero que eso sea lo más pronto posible”.

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