Vivió ocho horas de terror mafioso en Cuenca XV

Una mujer denunció al Bolita Alveal de someterla para que firme unos papeles.

Camilo Ciruzzi
ciruzzic@lmneuquen.com.ar


Neuquén.- La arrastraron desnuda por la habitación. Sólo atinó a escurrir lágrimas y súplicas por su vida en medio de manoseos vejatorios. En otro rincón de la habitación, un hombre maniatado sangraba. Le habían amputado un dedo de la mano y el papel higiénico arrugado apenas alcanzaba para frenar la sangre. Eran al menos 7 hombres armados que manejaban, entre nervios, una escena propia de una novela narco mexicana.

Nada está claro para los investigadores. Sólo hay una denuncia basada en el relato de una mujer de 23 años que el domingo, pasadas las 19, fue abordada por dos hombres armados cuando intentaba subir a su Ford Focus en la puerta de su casa, ubicada en el sector Peumayén de Cuenca XV.
Según la denuncia, uno de ellos era Pablo "Bolita" Alveal, que tenía en su mano una 9 mm y se sentó en el lugar del acompañante; atrás lo hizo Toti Tardugno, primo del líder de Los Champú, quien tenía un cuchillo. Pocas cuadras se movieron hasta llegar a una casa en las plateas de San Lorenzo, que sindicó como propiedad de un amigo del marido. En esa casa esperaba el resto de la banda.
La mujer, maniatada, fue ingresada a la casa donde reinaban los nervios y el sudor rancio del miedo y la tensión. Ella alcanzó a ver al dueño de casa en el piso y a su esposa encerrada en un baño.
Le pegaron en la cabeza y la sentaron por la fuerza en un silla. No sabía qué pasaba, pero se lo hicieron saber pronto. Querían que traspasara la propiedad del Focus y la de su casa a nombre del Bolita.

Según el relato de la mujer, frente a ella estaba sentado un amigo de su marido y dueño de la casa, al que le habían cortado un dedo de la mano izquierda y como salía mucha sangre, intentaron pararla con papel higiénico. Además, le hicieron tomar cocaína y le mostraron un billete de un dólar. "Con esto puesto en la boca te vamos a tirar allá donde tiraron al Cacho Aguirre", amenazó uno de sus captores en referencia a un delincuente que opera en Valentina Sur y "que una vez lo tajearon y lo tiraron desnudo en la barda, pero no lo mataron", recordó un investigador del caso.

A la mujer, aún atada, comenzaron a manosearle los pechos y la desnudaron entre gritos. "Me daban cachetazos en la cara y me decían que me iban a tener hasta la hora que quisieran", denunció.
El calvario siguió porque otros dos integrantes de la banda la arrastraron desnuda por el piso y continuaron pegándole. Tanto a ella como al dueño de la casa los taparon con unas colchas en el suelo y los amenazaron con dispararles. "No disparen acá porque se escucha", frenó uno de los matones al resto.

"Vestite, hija de puta, que vamos a firmar los papeles a tu casa", aseguró la mujer que le dijeron. Luego la subieron a su auto para volver a donde la pesadilla comenzó.

Al llegar y ver que había gente en la vivienda, el Bolita le puso la pistola en la cabeza y le dijo: "Me mentiste, hija de puta, me dijiste que no había nadie en tu casa".

Con los últimos reflejos, la mujer abrió la puerta, saltó del auto en marcha y corrió por su vida. Sólo recuerda que se escucharon dos disparos, pero no fue herida. El auto apareció envuelto en llamas en Cuenca XV. Horas más tarde, cerca de las 2:45, dos hombres en moto dispararon contra el frente de su vivienda. En el lugar la Policía recogió 12 casquillos 9 mm.

El relato del espanto tiene huecos que la Justicia intenta desentrañar. Las sospechas más fuertes se inclinan hacia un ajuste de cuentas por algún tipo de negocio adeudado, porque todos son conocidos en el ambiente delictivo.

El Bolita, su primo Toti y el resto de la banda no pudieron ser localizados por la Policía. En tanto que el hombre amputado se negó a hacer la denuncia.

Los Champú y la línea petrolera


El Bolita está sindicado por la Policía y la Justicia como el líder de la banda Los Champú, que opera en la zona de Cuenca XV y toma 7 de Mayo, donde manejan armas, pibes chorros y drogas. Además, trabaja en una petrolera en Añelo que opera en Vaca Muerta y de esa forma mantiene a su familia, compuesta por la esposa y dos hijos.

En una de las audiencias en su contra (siempre por abuso de armas), su defensora sacó a la luz que también trabaja políticamente para el MPN en la línea interna petrolera. Aunque tiene diversas causas, Alveal no tiene prisión preventiva.

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