Dos días después del sismo de magnitud 7,5 que sacudió la isla, la cifra de muertos aumentó continuamente y las autoridades dicen que todavía podrían aparecer más cadáveres. Sutopo Purwo Nugroho, portavoz de la Agencia de Manejo de Desastres de Indonesia, estimó que 2,4 millones de personas fueron afectadas por el sismo del viernes. Nugroho comentó que 71 extranjeros se encontraban en la ciudad de Palu al momento del terremoto y que la mayoría fueron evacuados a Yakarta. No obstante, hay algunos, incluyendo tres ciudadanos de Francia, uno de Malasia y uno de Corea del Sur, que están desaparecidos.

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Los sobrevivientes caminaban en medio de pilas de escombros y de inundaciones. Un centro comercial terminó en escombros y el gran domo de una mezquita colapsó en Palu, de 350.000 habitantes. Las familias llevaban en bolsas de plástico y mochilas las pocas pertenencias que pudieron recuperar a los refugios al aire libre donde miles de personas esperaban ayuda. Cientos de personas resultaron heridas y al menos 17.000 se quedaron sin hogar, dijo Nugroho.

La falta de maquinaria pesada y personal frenó los esfuerzos de rescate en la ciudad costera de Palu, donde los trabajadores luchaban el domingo para rescatar a unas 50 personas atrapadas entre los restos de un hotel derrumbado. El presidente de Indonesia, Joko Widodo, llegó a Palu el domingo para revisar las áreas afectadas. “Les pido a todos ustedes que trabajen día y noche para completar las tareas relacionadas con la evacuación. ¿Están listos?”, le preguntó al ejército del país.

Mientras Widodo visitaba Palu, la escala de destrucción dejada por el terremoto seguía siendo poco clara. El servicio eléctrico y las comunicaciones fueron interrumpidos y las carreteras estaban severamente dañadas o bloqueadas por deslizamientos de tierra, lo que hacía más difícil evaluar el daño. Jan Gelfland, director de la Cruz Roja Internacional en Indonesia, aseguró que la ayuda iba en camino a las localidades pesqueras de Donggala y Mamuju, dos áreas que se teme hayan quedado devastadas. La “Cruz Roja de Indonesia se está apresurando para ayudar a los sobrevivientes, pero no sabemos lo que encontrará ahí”, sostuvo Gelfland. Mientras, el aeropuerto de Palu continúa cerrado, por lo que los socorristas tienen que llegar al lugar por tierra.

Ruina: Según el portavoz de la Agencia de Desastres, 17.000 personas se quedaron sin hogar.

Atrapada entre dos cadáveres

Se desató una carrera contra el tiempo para salvar a una adolescente, de 15 años, atrapada entre los escombros en la isla de Sulawesi, Indonesia.

Los socorristas trabajan para salvar la vida de Nurul Istikharah en su casa de Palu, que se derribó con el terremoto de 7,5 grados de magnitud. La jovencita está atrapada junto a los cadáveres de su madre y de su sobrina, imposibilitada de mover las piernas. La chica fue mantenida despierta por los socorristas, que controlaron la pérdida de agua de una tubería para impedir que se ahogara. Mientras tanto, los encargados de los trabajos de rescate plantean un plan para salvar a Nurul sin grandes heridas.

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