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A 5 años de la noche en que nació la leyenda en River y la pesadilla en Boca

Aquel 27 de noviembre de 2014, Gallardo eliminó por primera vez al xeneize como DT del Millo. Fue en las semifinales de la Copa Sudamericana. "La alegría de ese día me va a durar siempre", declaró Barovero, héroe por el penal atajado a Gigliotti. Inolvidable.

Hoy en día los cruces coperos en instancias claves son muy frecuentes pero en ese entonces no se daban tan seguido en torneos internacionales. Por eso aquel 27 de noviembre de 2014 es recordado como el inicio de la gran racha en los “mano a mano” del Muñeco Gallardo ante Boca.

River y el xeneize venían de igualar 0 a 0 en La Bombonera y todo se definía en el Monumental en las semi de la Sudamericana de ese año.

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Con la chance del gol de visitante, el equipo de Rodolfo Arruabarrena sentía la confianza, pero enfrente estaba un Millonario que llegaba sólido y al que costaba convertirle. Sin embargo, a los 17 segundos de partido, Rojas cometió un infantil penal a Meli y todo parecía ser una pesadilla hasta que apareció Barovero y le atajó el penal a Gigliotti, en una jugada que quedó en la historia. Explotaba el estadio.

Javier Gil Navarro on Twitter

“La alegría de ese día me va a durar siempre”, declaró en estas horas Trapito, héroe en la jornada que se recuerda.

Por su parte, Gigliotti indicó que “no me arrepiento de haberlo pateado”, aunque admitió que “estuvo mal pateado. A media altura y no fue esquinado”.

Pocos minutos después, "Trapito" volvió a aparecer con un disparo del Pachi Carrizo y el rebote del "Puma", pero todo iba a cambiar 10 minutos más tarde, cuando River recuperó la pelota en ataque y Ponzio de primera abrió para Vangioni que controló, metió la pelota al medio, y entre una pelota que quedó entre centro y disparo al arco, apareció Pisculichi que de zurda la puso junto a un palo para el 1 a 0.

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El grito desaforado del Monumental y la corrida directa del ex Argentinos Juniors hacia Marcelo Gallardo, que no atravesaba un buen momento personal, desató un abrazo grupal inolvidable.

Aún así, todavía restaban 75 minutos de partido, donde no iba a ser fácil. Calleri y Gigliotti volvían a preocupar a la defensa y Teo Gutierrez había tenido la propia contra Orión en los primeros 45 minutos y en el otro parcial, todo fue de River, que lo controló.

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Sin tiempo para más, Germán Delfino terminó el partido y River volvía a una nueva final de Copa Sudamericana, en la que se iba a terminar coronando campeón luego de tanta angustia. Luego llegarían otros festejos ante el eterno rival en los octavos de final de la Libertadores 2015, en la final de la Supercopa Argentina 2018, en la final de la Libertadores 2018, en las semifinales de la Libertadores 2019. Siempre de la mano de Napoleón. Esa noche nació la leyenda en River, la pesadilla de Boca.

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