Nueva Chicago y Temperley se enfrentaban este domingo por la fecha 17 de la Primera Nacional, pero el fútbol, otra vez, pasó a segundo plano. Los enfrentamientos dentro de la barra del Torito son conocidos desde hace años y la disputa acumula varios capítulos de sangre y violencia.
Este domingo, en un partido clave en la pelea de arriba y de abajo, la barbarie volvió a decir presente. Apenas empezado el encuentro, dos de las facciones de violentos se cruzaron en una de las tribunas y TyC Sports -señal que transmitió el partido- mostró el momento en que las trompadas y patadas volaban de un lado al otro.
El cruce entre violentos obligó a que se pararan las acciones dentro del campo de juego y todo parecía indicar que la pelota no volvería a rodar en Mataderos. De hecho, la transmisión mostró el momento en que las agresiones se trasladaron fuera del estadio y en una de las secuencias se puede ver como varios de los jóvenes tiraban facazos con la intención de herir a sus contendientes.
Después de algunos minutos y cuando la violencia dejó de mostrarse por TV, aunque algunos aseguran que todo siguió fuera de la cancha, el árbitro, Mario Ejarque, dispuso que continúen las acciones. A pesar de que en declaraciones durante los enfrentamientos había dicho que las condiciones no estaban dadas para continuar. Tras los dichos del réferi, los encargados de la seguridad sostuvieron que se podía continuar con el partido y las acciones no volvieron a interrumpirse.
A los 14 minutos de la primera etapa, el panorama empeoró para los conducidos por el relator Rodolfo De Paoli, con el gol convertido por González para la visita. El encuentro terminó 1-1 con el tanto marcado para los locales por Aldo Araujo. El resultado les dejó sabor a poco a ambos: Temperley cedió puntos clave en la pelea por el ascenso, mientras que Nueva Chicago no logró salir del fondo y el sueño de la permanencia en la segunda categoría del fútbol argentino parece alejarse.
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