A los 13 años su mamá lo echó de casa con una frase tan inexplicable como dolorosa: "No me gusta tu mirada". Allí empezó el drama pero a la vez así también comenzó a hacerse fuerte en la adversidad Jimmy Butler, la gran figura de las Finales de la NBA.
Sin el estatus de superestrella de la liga, el alero texano no necesita los elogios de nadie para brillar y creer que es mejor que cualquier rival que se le ponga enfrente. Siempre ha sido así. Sólo se tenía a sí mismo y su autoconfianza para intentar alcanzar el sueño NBA que estuvo a punto de truncarse. Y ahora, justo él, la rema de atrás y no se da por vencido ante los Lakers. Cómo se va a rendir si no bajó los brazos en momentos muchos más tristes y de sufrimiento extremo.
Tuvo que madurar antes que los chicos de su edad. Lo hizo a base de golpes, mientras veía como su deseo de jugar al básquet se estrellaba contra el aro del desprecio. Jimmy pasó a vivir en la calle, durmiendo también en casas de algunos amigos. Su meta era sobrevivir. Esa fue la historia de su vida, con la pelota naranja como gran aliada. Gracias al básquet conoció a Jordan Leslie, un chico del instituto con el que se hizo amigo tras desafiarlo a un concurso de triples.
Michelle, la madre de Jordan, acogió a Jimmy Butler pese a que ya tenía cuatro hijos. Fue la primera vez que Jimmy se sintió querido. Con un hogar y una familia apoyándolo, Butler pudo concentrarse en el deporte y comenzar el camino a la gloria que hoy está un paso más cerca.
Butler, ese niño de mirada fiera que no le gustaba a su madre, es una referencia en la NBA siendo capaz de poner en jaque el reino de todo un LeBron James. Y lo ha hecho con una actuación tan espectacular como heroica hasta aquí, que le coloca a la altura de los más grandes en la historia de las Finales.
Su entrenador Erik Spoelstra sabe lo que tiene entre manos y sabe lo que tiene que hacer para sacarle el máximo rendimiento: darle cariño. Por eso el técnico de los Heat no dudó en elogiar su actuación nada más terminar el partido. "Todos los jugadores jóvenes que llegan a la liga deberían estudiar a Jimmy Butler. Es la perfecta definición del jugador que compite a ambos lados de la cancha", afirmaba el técnico de los Heat sobre un jugador que es todo confianza: "Estamos en la posición que estamos y nos gusta y tenemos dos más por delante".
Clave para estirar la final
Con un Butler imparable, Miami Heat (2-3) superó anoche a Los Angeles Lakers (3-2) por 111-108, en un dramático encuentro, y extendió la serie final que ambos equipos animan por el anillo de la NBA de básquetbol.
En la denominada ‘burbuja’ de la ciudad de Orlando, el campeón de la Conferencia Este descontó la diferencia e intentará nivelar la serie final en el choque del domingo, a partir de las 20.30.
La máxima figura de la noche fue el alero Jimmy Butler (héroe en el tercer juego con una marca de 40 puntos), quien acumuló 35 unidades (10-16 en dobles, 1-3 en triples, 12-12 en libres), 12 rebotes, 11 asistencias, 5 recuperos y un tapón en los 47 minutos que permaneció en cancha.
También fue decisiva la contribución del perimetral Duncan Robinson, responsable de 26 puntos (1-2 en dobles, 7-13 en triples, 3-3 en libres), 5 rebotes y 2 pases gol en 37m.
En el campeón de la división Oeste de la NBA el valor sobresaliente, como suele ser habitual, resultó el astro LeBron James. El jugador número 23 de la franquicia californiana se erigió en la principal vía de ataque de los orientados por el DT Frank Vogel, con una planilla de 40 tantos (9-12 en dobles, 6-9 en triples, 4-6 en libres), 13 rebotes, 7 asistencias y 3 robos en 42m.
También hubo una lucida performance del ala pivote Anthony Davis, quien concluyó con 28 unidades, 12 rebotes, 3 bloqueos, 3 recuperos y 3 pases gol.
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