Fue así como comenzó a tirar la punta de una enorme madeja que desnudó casos realmente insólitos de personas que no concurrían a sus lugares de trabajo durante años y que se amparaban en un certificado médico que indicaba que no estaban aptos para trabajar en esas condiciones. Además existían casos de personas que no trabajaban en el Estado por estar supuestamente enfermas, pero sí lo hacían en el ámbito privado. No faltaban otros, cuyos certificados indicaban graves patologías psicológicas, pero llevaban una vida completamente normal que no se privaban de reflejar en las redes sociales.
Martín descubrió que detrás de esta ola de presentaciones había nombres de profesionales como común denominador y certificados prácticamente calcados, más allá de las dependencias municipales y provinciales. Y descubrió casos poco creíbles, pero que en efecto se sumaban a una larga lista: uno que faltó dos años porque se le murió el perro y otra, porque se sentía obesa.
En el municipio capitalino, en tanto, se decidió la aplicación de una junta médica para monitorear los casos. La medida tuvo su efecto inmediato: de 48 certificados prolongados bajaron a 25, y en el último año la cifra cayó a sólo 10, de los cuales tres están por recibir el alta médica para volver a trabajar.
"Cuando se presenta un certificado, se hace la junta médica y se hacen visitas domiciliarias para determinar si realmente esa persona está en condiciones de trabajar", confió ayer una fuente municipal. Indicó que, afortunadamente, tuvieron el acompañamiento del gremio para terminar con privilegios de este pequeño grupo de personas.
Adicciones, un fenómeno complejo y muy frecuente
El tema de las adicciones es un fenómeno complejo que afecta a todos los niveles de la administración pública, provincial y municipal.
En el caso del municipio capitalino, el gremio está al tanto de los problemas que sufren muchos empleados con el tema de las drogas, el alcohol o el juego.
"El área de salud debería contar con más recursos para trabajar contra este flagelo y hacer un seguimiento pormenorizado", opinó el secretario general de Sitramune, Santiago Baudino.
Si bien no quiso dar a conocer una cifra sobre el total de empleados municipales que sufren las adicciones, se estima que podría haber medio centenar de empleados involucrados con drogas, alcohol o juego. "Muchas veces logramos recuperar a un compañero y también al resto de la familia porque todos terminan sufriendo por esta enfermedad", reconoció Baudino.
Tres preguntas a....
Santiago Baudino. Secretario general de Sitramune
1. ¿Comparte la idea de control del ausentismo?
Es importante. Pero siempre planteamos un seguimiento más exhaustivo de la salud de los empleados. Acá se hizo esto para castigar a los que presentan certificados abusivos, pero sería bueno hacer un monitoreo constante.
2. ¿En qué casos?
Hay gente que nunca falta y de golpe empieza a hacerlo. Bueno, a ese empleado le está pasando algo. Hay casos donde el trabajo es duro, como los compañeros que trabajan en el bacheo. Sería bueno que se hiciera un seguimiento para ver si están bien o corren riesgo de enfermarse.
3. En definitiva están de acuerdo...
Claro. Hay faltadores seriales y no es justo que un compañero que va a trabajar todos los días tenga los mismos beneficios de alguien que no viene nunca.
Te puede interesar...








