Abel Ayala a LMN: "Mi marginalidad fue mucho más suave"

Brilla. De vivir en la calle y en un hogar de menores dio un salto al cine y fue premiado en Nueva York. Figura de El marginal, el actor cuenta lo que se viene.

Por Paula Bistagnino - Especial

Tenía 9 años cuando se fue de la casa de sus abuelos en La Plata, que lo criaban como si fuera un hijo aunque en realidad su supuesta hermana era su mamá biológica. No le gustaba esa vida y se largó solo a la calle. Vivió con otros chicos en Constitución, hasta que unos asistentes sociales lo llevaron a un hogar.

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Ahí se salvó. Primero, de los peligros de seguir creciendo en la calle, y después, porque ahí lo eligieron para hacer de El Polaquito en la película de Juan Carlos Desanzo. Tenía 13 años y ganó el premio al mejor actor revelación de la Asociación de Críticos Argentinos y la Silver Apple al mejor actor en el Festival de Cine Latinoamericano de Nueva York. Desde ahí no dejó de actuar, empezó una nueva vida y ya tiene 9 películas, varias series y programas en Argentina y España, y un papel que le está dando fama mundial en El Marginal, donde interpreta a César, el líder de la Sub-21, la banda más joven del penal, que en esta tercera temporada seguirá en el centro de la disputa por el patio.

¿Cómo viene tu personaje, César?

Viene bien, integrando la banda más joven como siempre, cuidándonos de que no nos estafen. Y alerta porque entra una nueva banda, que es la de Alejandro Awada, que también va a estar peleando por el patio. Todavía no vi la edición final, pero por lo que vimos en el tráiler, se viene con todo.

Neflix abre muchas puertas, ¿adónde te gustaría llegar?

Primero hasta donde llegue la serie. Cuando arrancamos era una sola y ahora ya se viene la cuarta aunque no hayamos estrenado la tercera. Es que es así: si les va bien, después piden más temporadas. Y si va bien, no paran. No pienso mucho en a dónde quiero llegar. La verdad es que soy más de ir al día. Obvio que me gustaría ir a Hollywood, pero eso implica un montón de laburo también. No alcanza con Netflix. Implica el idioma, implica otras herramientas, implica muchas veces un permiso de residencia. Yo ya laburé en España cuando tenía 19 años, que hice tele y cine. No me desespero, pero claro que sueño y quiero cosas. Igual, voy por cada paso. Esto es genial y lo estoy disfrutando. Y estoy estudiando inglés.

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¿Hay algo de lo que sucede ahí que tenga puntos en común con tu historia?

No, no lo siento así. Porque viví una marginalidad mucho más light. Esto es cárcel, esto es tumba. Nunca estuve preso, no robé. Ni me rodeaba de delincuentes. Me rodeaba de pibes de la calle y gente pobre, pero no es lo mismo. Son otros los peligros y los miedos. Es otra marginalidad, más suave, más sutil. Y además, es una ficción. Si bien se parece mucho a la realidad, es una ficción.

¿Qué te pasa hoy con esa realidad que fue tu vida? ¿Qué te pasa cuando ves chicos en la calle?

No sé, para mi esa historia es parte del pasado y ahora estoy muy enfocado hacia dónde quiero ir. No me olvido, porque creo que es importante conocer la historia de uno y de dónde venís. Pero ya no estoy anclado ahí, como antes cuando no tenía resueltas un par de cosas y estaba nostálgico y melancólico. He tomado un par de decisiones que tienen que ver con saber a dónde quiero ir y eso me hace no mirar tanto para atrás y estar más enfocado.

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Pero, ¿seguís con las charlas en hogares y escuelas?

Sí, sigo con las charlas que doy con un psiquiatra amigo. Vamos a escuelas, centros de día, hogares, cárceles. Donde hay un hueco, ahí donde me llaman, donde sea necesario, voy. A través de las charlas intento devolver de alguna manera todo lo que a mí me dio la vida. Poniendo en palabras muchas cosas que a mí me tocaron vivir, que a lo mejor sirven a otros a entender que todas las historias pueden cambiar.

Antes de que te eligieran en el hogar para ser actor, ¿se te había cruzado por la cabeza?

No, no, ni siquiera sabía en qué se podía ser actor. Ni miraba películas, nada. Pero bueno. Después me puse a estudiar. Me empecé a dar cuenta de que yo tenía herramientas para que esa suerte fuera más que eso. Para convertirme un poco en autor de lo que me estaba pasando y que no era solo que podía ser ese pibe de la calle porque eso era lo que era.

Tenés siempre personajes sufridos… ¿Te gustaría que te llamen para otras cosas?

Creo que todo lo que a uno le pasa en la vida es un poco reflejo de cómo es uno con su propia vida. Y cuando a vos te llaman mucho para un determinado papel, es un espejo que te está mostrando que algo de eso hay en vos. Por ejemplo, en mi caso, si yo veo los personajes que me tocó hacer, casi todos sufrieron: estaban solos, no tenían mamá, no tenían papá… Y bueno, esa fue un poco mi vida. Y creo que justamente el trabajo ahí no es tanto renegar contra ese encasillamiento sino mirarse al espejo y preguntarse: ¿Reflejo esto? ¿Quiero que me siga pasando eso? Y entonces hay que trabajar en cambiarlo.

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Si pudieras cambiarlo, ¿hacia dónde te gustaría ir?

Soy una persona muy feliz y me río mucho. De hecho, tengo un personaje que se llama “Guachín”, que lo hice en Pol-ka con Luciano Castro y Celeste Cid, que después lo saqué y lo seguí. También hice otros personajes, pero no fueron los más populares. Y hasta hice dos años una sitcom en España.

Tenés 30 pero, ¿cuántas vidas tenés?

Uff, yo digo que ya hice el motor como diez veces. Fundí y renací. Me siento un viejo choto, pero con una vida muy intensa.

--> Cerca de la cuarta temporada

Después de que Claudio Rissi adelantara que es casi seguro que habrá una cuarta temporada del exitazo argentino y hasta una quinta, el director Alejandro Ciancio dice que es cierto que se está hablando de eso y que la cuarta temporada no planta un cierre final. “Todo está preparado para que si se quisiera seguir, se pueda. Y además tenemos ganas”, dice el director. Aunque asegura que este año, por ser de elecciones y por ser una producción con la Televisión Pública, no se dará. Sobre esta tercera, adelanta que el núcleo de la historia es “contar cómo los Borges llegaron a ser los Borges que se vieron en la primera temporada”. Y para eso habrá sangre, pelea, lucha de poder, intrigas y desborde. Se estrena el 9 de julio a las 22.

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