Alerta en Plottier por una nueva modalidad del cuento del tío

Le ofrecieron un auto, salió a probarlo y cuando volvió le habían robado la casa.

Plottier.- Un nuevo cuento del tío se cobró una víctima en Plottier: un abuelo de 72 años al que le llevaron tres mil pesos que tenía ahorrados.

La modalidad desplegada por los estafadores es novedosa. No se hicieron pasar por empleados de bancos ni de Anses para apoderarse de los ahorros de la víctima. Tampoco simularon ser operarios de una empresa de servicios que, con la excusa de reparar un medidor, exigen dinero para comprar repuestos que jamás colocan.

Esta vez, tentaron al abuelo con la compra de un auto, le propusieron probarlo por las calles del pueblo y una vez que se fue, los delincuentes ingresaron a su vivienda para robarle.

La historia fue denunciada por un anciano de 72 años en la Comisaría 7ª de Plottier.

La víctima le relató a la Policía que el 24 de agosto, mientras él se encontraba en la vereda de su casa del barrio Los Canales, otro vecino se le acercó, se presentó con nombre y apellido y le preguntó si estaba interesado en comprar un auto. Al abuelo le entusiasmó la idea, por lo que el supuesto vendedor le dijo que vendría su cuñado a mostrárselo para que salieran a probarlo, y luego se retiró.

Minutos después, el cuñado del vendedor fue hasta la casa del abuelo y ambos salieron a probar el vehículo por las calles de la localidad.

Todo parecía salir bien hasta que, al volver a su casa, el anciano observó la cerradura forzada y constató que le habían robado un celular y unos tres mil pesos en efectivo que tenía ahorrados.

La nueva modalidad de robo activa la alerta en los residentes de los loteos de Plottier que son víctimas frecuentes de la delincuencia.

Variantes de una misma estafa

Cambio de billetes

Se hacen pasar por bancarios y convencen a la víctima, en su mayoría abuelos, para que cambie los billetes de 100 de Roca por los de Evita.

Probar un auto y no volver

De a dos, los estafadores van a ver un auto que vende un particular. Uno sale a probarlo y no vuelve más. El que se queda se va un rato después.

Simulan ser operarios

Tocan timbre en las casas haciéndose pasar por empleados de empresas de luz o gas y piden dinero para reparar un medidor dañado, pero se van con la plata.

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